Benelli BN251: Empezar con buen pie
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Benelli BN251: Empezar con buen pie

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El permiso A2 es el que está registrando mayor índice de crecimiento en el sector de la moto. Si el A1 está reservado casi en exclusiva a los utilitarios scooters, en el caso del A2, las motos son mayoría. Este sector representa la puerta de entrada a las motos de verdad, por lo que los fabricantes se están volcando en él, y Benelli es un buen ejemplo. La histórica marca italiana, perteneciente ahora al poderoso grupo Qian­jiang (al igual que Keeway), está trabajando fuerte en el sector A2, sin dejar de producir sus conocidas tricilíndricas.

Tras la BN600 tetracilíndrica y BN302 bicilíndrica, ahora es el turno de la BN251. Con la 251, Benelli ya produce motorizaciones de uno, dos, tres y cuatro cilindros. La Benelli BN251 ha sido pensada para llegar a aquellos que estrenan el permiso A2 y que provienen de las 125. También quiere tentar a los que tuvieron moto hace años y les pica el gusanillo de nuevo, pero que debido a que hace mucho que no se suben a una moto, no se atreven con motos más grandes y potentes. El lema de Benelli para esta moto es “Free your­self”, “Hazte libre”, y se ha trabajado bajo cuatro premisas: que sea fácil, joven, divertida y libre.

Contando con que el precio de la BN251 es prácticamente el de una 125, presenta unos acabados de un considerable nivel. La instrumentación digital es completa y cuenta con un indicador de marcha engranada; los frenos equipan discos lobulados; la palanca de freno es ajustable en dis­tancia; bajo el asiento del pasajero hay espacio para un antirrobo de disco y, además, la dotación de herramientas es considerable; el chasis es multi­tubular, con buenas soldaduras, y hasta los soportes de las estriberas están mejor acabados que motos mucho más caras.

El único detalle que no me acabó de convencer es que las estriberas del conductor no dispongan de muelle de retorno, ya que a veces se quedan levantadas. Los neumáticos que se montan son de calidad, en este caso unos Metzeler Sportec M5. La horquilla viene de su hermana BN302 y tiene el anclaje de una posible segunda pinza, así como la llanta para otro disco, que sí tiene la bicilíndrica.

El motor, a diferencia de su hermana BN302, es monocilíndrico DOHC de 4V, refrigerado por líquido, eso sí, y cuenta con un eje de equilibrado para reducir las vibraciones. Entrega 25 CV a 9.000 rpm y un digno par de 2,2 kgm a 7.000 vueltas. Con un depósito de 17 l y un bajo consumo, se declara una autonomía de nada menos que 400 km. El diseño es acertado y la pequeña Benelli es una moto atractiva.

No en vano ha nacido en la factoría italiana de Pesaro, así como toda la tecnología. Y es que aunque se produzca en la enorme factoría que Qinjiang tiene en China, la BN251 ha sido concebida en Italia. Tampoco hay que perder de vista que el precio de venta de la BN251 es muy, muy competi­tivo: 2.999 euros, inferior, como hemos dicho a muchas motos o scooters de 125 cc.

Fácil, muy fácil
 

Para empezar, la altura y estrechez del asiento ayudan a que cualquiera llegue al suelo con facilidad. En este aspecto y durante la presentación, en Benelli reiteraron que su intención es que todo el mundo se sienta a gusto y seguro sobre la BN251 incluyendo al creciente público femenino. Y la verdad es que, una vez encima, entre que se llega bien al suelo con ambos pies y el ligero peso de 143 kg, la sensación de control es total. Lo único que no me gustó en parado fueron las estriberas, que al carecer de muelle de retorno se repliegan fácilmente al maniobrar y hay que buscarlas con el pie para retornarlas a su posición.

El monocilíndrico que monta la 251 es de nueva factura y no se había utilizado antes en ninguna otra moto. Como hemos comentado, cuenta con un eje de equilibrado y, aunque hay algunas vibraciones –especialmente en los estribos–, la verdad es que son pocas y no molestan.

En los primeros metros ya se advierte que la BN251 es distinta a la 302. La bicilíndrica no solo pesa más, sino que además carga más peso en el tren delantero. Para la monocilíndrica, Benelli declara un reparto de pesos del 48/52% delante y detrás. A mí me recordó –un poco– a mis Yamaha XT600 y Suzuki DRZ400SM, en cuanto a que se conduce más con la rueda trasera que con la delantera.

El motor empuja honestamente y es capaz de moverse sin titubeos des­de las 3.000 rpm, aunque si necesitas aceleración de verdad, la aguja de­berá estar por encima de las 5.000 rpm. Las suspensiones tiran a blandas –más de muelle que de hidráulicos–, aunque en las bacheadas carreteras cerca de Tavullia, por donde circulamos, este aspecto no me pareció ne­gativo. Con la ventaja de no haberme bajado directamente de una BN302, la conducción tipo trail de la 251 no se me hizo extraña, y aparte de la ligereza del tren delantero, a la que te habitúas rápidamente, me pareció muy fácil de llevar, y muy, muy ligera. Si vas a fondo y la carretera está muy bacheada, la parte delantera tendrá cierta tendencia a moverse, pero te acostumbras a ello y nunca pasa de ahí. En todo caso, siempre da la sensación de estar bajo control.

En las frenadas hay cierto trasvase de pesos detrás-delante, y en nuestra unidad el tacto del freno trasero era muy esponjoso, con un excesivo reco­rrido. La gente de Benelli nos contó que ya habían observado este aspecto y que, en las unidades que llegarían a los concesionarios, se habría sol­ventado. Hablando de frenos, aún no hay unidades con ABS disponibles, aunque llegarán en breve y a un precio muy ajustado, según nos comenta­ron. La potencia de frenada no es contundente, pero sí suficiente para las prestaciones y peso de la BN251.

Para entrar… o volver
 

La Benelli tiene un diseño moderno y joven que atraerá a los que tengan entre 20 y 30 años y a los que esta sea su primera moto de verdad. Su agilidad, ligereza y facilidad de conducción facilitarán mucho este paso intermedio hacia las motos grandes, pero también puede ser una excelente moto para aquellos que, habiendo tenido moto hace tiempo, quieran volver a disfrutar de las dos ruedas. El dócil motor, aunque no exento de diversión, será otro factor a favor. O los buenos acabados, que muchos valorarán.

El diseño muy logrado, así como el equipamiento y los acabados, que se unen a un precio muy, muy ajustado –el mejor de su categoría–, harán de esta Benelli una moto que se venda bien.

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