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Bautista: “Mi objetivo es luchar con los mejores”

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La mejor moto en MotoGP. Éste es el sueño de todo piloto, y el que podría cumplírsele a Bautista este año, siempre y cuando Honda ratifique el poderío intuido en las primeras pruebas de su 1000. En esta exigencia también hay que valorar que el de Talavera de la Reina no ocupa el puesto de Marco Simoncelli en HRC, con lo que no contará con la condición de oficial, aunque sí que tendrá en sus manos una mejor herramienta para reivindicarse como piloto.

Solo Moto: ¿Qué sensación te dejó en el cuerpo el anuncio de Suzuki de no seguir en MotoGP después de haber estado dos años en la fábrica?
Álvaro Bautista: Pena. Que Suzuki desaparezca del Mundial lo es no sólo para mí, sino para todos. Para mí en especial tras dos años trabajando con ellos. Han sido dos temporadas difíciles, porque en las dos me he lesionado, pero he aprendido mucho; hemos evolucionado una moto a la que cuando yo llegué le costaba, y cuando la he dejado ya era más normal, e incluso se podía pensar en hacer buenos resultados con ella. En la era 800, Suzuki había dado un paso muy grande hacia delante, y pienso que ahora había una línea de trabajo y se sabía cómo seguir trabajando para hacer la moto más competitiva. Es una lástima que hayan cortado ahora cuando parece que las cosas están saliendo bien; eso sí, sin todo el dineral que por ejemplo se está dejando Ducati. Nosotros con lo que teníamos íbamos siempre mejorando, con una línea de trabajo y un camino a tomar bastante claro, algo que a veces es lo más difícil. En muchas ocasiones empiezas a hacer cosas, pero si no tienes claro por dónde ir, puedes no llegar a nada. Sobre todo me da pena por el gran equipo que tenían, muy profesional y familiar, todos trabajaban al cien por cien. Era gente que estaba en el equipo casi desde que apareció. Esperemos que vuelvan.

SM: Hay una disyuntiva. En Honda, por ejemplo, siempre insisten en que las motos las evolucionan los ingenieros, y no los pilotos. También hay ejemplos de pilotos que han indicado la línea a seguir. ¿Quién crees tú que evoluciona una moto: los ingenieros o los pilotos?
AB: Hombre, la moto la tiene que evolucionar la fábrica y los ingenieros, que son los que realmente saben. Pero el que da la dirección, el que dice qué camino tomar, es el piloto, que es el que se sube a la moto y el que al final tiene las sensaciones.

SM: Pero en tu caso, ¿tú decías qué pasaba o lo que creías que tenían que hacer?
AB: Un piloto tiene que ser un piloto, y tiene que salir a pista, dar el gas y conducir la moto. Hay muchos que se bajan de la moto y, por ejemplo, dicen: “Pónmela más dura que va muy blanda”. Yo no lo hago de esa manera. Yo digo: “Me pasa esto”; igual yo sé que la moto va blanda, pero no digo que la pongan más dura, porque yo no soy ingeniero, soy un piloto. Con la experiencia vas aprendiendo muchas cosas que hace que cuando te pasa algo sepas qué es. Pero yo comento, y son ellos, los ingenieros, los que dicen “entonces será por esto”. Cuando lo que yo pienso es lo mismo que me dicen ellos, es fácil. Aunque hay veces en que digo una cosa y si no me cuadra su respuesta, les pido que me dejen probar otra vez la moto para ver de nuevo cómo va. Al final, los que evolucionan la moto son los ingenieros. Para hacer un chasis, tú me preguntas cómo y yo no tengo ni idea, ni de rigidez, ni de lo otro… Ni idea. Yo te digo: “Con este chasis me hace esto” o “con este voy mejor”.

SM: ¿Es una manera de trabajar que ya traías antes de entrar en Suzuki o la has aprendido dentro del equipo?
AB: Siempre he sido así. Lo que pasa es que antes decía lo que me hacía la moto y me decían “es lo que hay”. Ahora he tenido la oportunidad de que hiciesen cosas para mejorarlo.

SM: Cuando entraste en Suzuki, imagino que esas indicaciones venían del lado de Loris Capirossi.
AB: Exacto.

SM: Él como piloto ha tenido un estilo peculiar de pilotaje. ¿Te costó mucho adaptarte a lo que él estaba haciendo, o imponerte para que se hicieran cosas más por tu lado?
AB: Nunca he intentado decirles que me hiciesen más caso a mí porque yo sabía más que él. Eso nunca. Contra la experiencia que tenía él yo estaba en mi primer año. Sí que está claro que Loris tiene una manera de conducir un poco propia, es un piloto muy, muy valiente. Cuando yo veía su telemetría comparada con la mía me asustaba porque el tío abría gas a tope, y yo decía: “No sé cómo puede hacerlo”. Era por su estilo de conducción, se ayudaba mucho de la electrónica, era diferente. Al principio yo trabajaba en el camino que él había marcado, aunque parecía que estaba un poco estancado. Así que cogí otra dirección, no por decir que lo estuviese haciendo mal, sino sólo por mis sensaciones, porque había cosas que sentía mal. Ahí es cuando los ingenieros dijeron “vamos a hacer este cambio drástico”. Y de repente vimos que iba a mejor. Yo sólo hice mi trabajo, y al final había veces, bueno, en esos momentos casi siempre, en que Loris cogía y ponía la moto parecida a cómo la llevaba yo.

Cambio de película

SM: ¿Has trabajado sólo con los ingleses del box o también con los japoneses?
AB: Con los dos. He trabajado con los ingleses, pero el que hace el chasis es un japonés, y el motor y la electrónica, aunque era 2D, todo el mapping también lo hacía un japonés. Directamente mi técnico era inglés, aunque nos reuníamos mucho con la gente de la fábrica. Cuando llegué, con Loris, siempre, después de cada entrenamiento, había una reunión. Este año no lo hemos hecho así. Es importante dar información, pero hay otras veces en las que no tienes nada que decir; prefería trabajar con mi técnico directamente y él hablaba con los ingenieros. En otros casos hablaba con mi técnico, pero también me iba a comentarle las cosas al ingeniero porque quería que esa información, si yo la consideraba muy importante, le llegase directamente, sin intermediarios.

SM: Ése es el plus que te ha dado haber trabajado en una fábrica.
AB: Sí, porque normalmente tú sólo puedes hablar con el técnico, pero estando en una fábrica incluso puedes llegar a hablar con el ingeniero que ha hecho el chasis. Ésa es la ventaja.

SM: Ahora cambia la película.
AB: Lo bueno que tengo ahora que cambio de moto es que tengo la referencia de la Suzuki. De todo se puede aprender. Cuando empiece a entrenar, si veo que la Suzuki era mejor en algo, puedo comentarlo. No voy a trabajar directamente con la fábrica, pero sí puedo aportar algo que ayude a todas las Honda, a mejorarlas un poco… A lo mejor la fábrica se da cuenta y decide oírme. Aunque yo no trabaje directamente con ellos, las cuatro motos van a partir de una misma base, con la fábrica detrás.

SM: En ese sentido de trabajo en fábrica, ¿qué puedes decir sobre el año de Valentino Rossi? ¿Crees que se volvió loco queriendo cambiar la moto?
AB: No hay duda de que Valentino es Valentino, y para mí es el mejor de la historia, no sólo por lo que ha ganado, sino por la manera de hacerlo. La afición ha crecido mucho gracias a él, y quizás las motos sean más importantes ahora que antes de que empezara él, por su carisma, su manera de ser. Este año, yo creo que pensaba que lo iba a tener más fácil con Ducati; de hecho, me acuerdo de que el año pasado en Valencia Burgess decía que en pocos segundos hacía la moto buena. Aunque parece que ha costado más… No sé qué problemas tendrán, pero lo que está claro es que Ducati está al cien por cien con él. La filosofía de toda una vida de Ducati, que es usar el motor como chasis, ha cambiado sólo por él. ¿Qué acierten o no? Eso lo dirá el tiempo.

SM: ¿Pero crees que sigue teniendo la velocidad para ganar?
AB: Yo creo que sí, pero lo que pasa es que está tan igualada la cosa en MotoGP, la diferencia es tan pequeña y el nivel es tan alto… Realmente no está muy, muy lejos, pero en una carrera, a siete décimas por vuelta, estás terminando a más de 20 segundos.

SM: ¿Y que se haya caído doce veces?
AB: Eso quiere decir que va al límite. Este año se ha caído más veces que casi en toda su vida…

SM: Y hay un dato muy curioso, que Nicky Hayden el año pasado, cuando estaba Stoner, se cayó doce veces, y este año dos.
AB: Cuando tienes a Stoner ahí, que también se cayó bastantes veces el año pasado, piensas: “Me cago en la leche, mi compañero me está apretando y tengo que apretar yo”.

SM: ¿El primer contacto con la RC212V sirvió para algo más que para tomar medidas?
AB: Sinceramente, cuando lo hice fue como decir “ya está”. Fueron días muy tensos, desde el domingo después de la carrera… bueno, carrera, la recta que hice (N. del R.: Risas). Fueron jornadas tensas, tuvimos que hablar con mucha gente y costó. La situación estaba un poco rara. Si tengo que aguantar dos días más así, me habría vuelto loco. Y ya el miércoles, por fin, cuando me dijeron que me podía montar sobre todo sentí que me podía relajar. También era una manera de decir “ya estoy aquí”. Hablas, pero hasta que no te montas en la moto no vas en serio. Me sirvió para conocer al equipo, y poco más, porque la moto no tiene nada que ver con la que voy a llevar.

SM: ¿Tienes ya una explicación de por qué las cosas fueron tan lentas y costó tanto cerrar tu paso a Honda Gresini? Se suponía que Suzuki quería mantenerte, pero el proyecto cada vez parecía más agotado.
AB: Yo lo que sabía es que Suzuki me quería, pero lo que me ofrecían no era interesante. Me habría gustado quedarme con ellos, pero con una moto con la que poder seguir la línea de trabajo que llevábamos. Tener una 1.000 cc y continuar trabajando. El primero en quererlo era yo. Lo que me ofrecían no me motivaba, no me hacía ilusión. Quería buscarme una cosa que me motivase; no sé si hubo algún conflicto, pero por suerte hablé directamente con Sahara-san (N. d R.: Shinichi Sahara, máximo responsable de Suzuki MotoGP) y le expliqué que con lo que me ofrecían yo no tenía ilusión, y que había encontrado dificultades para moverme a Honda y no sabía si ellos tenían algo que ver. Le dije que si no me podía ir a Honda, en Suzuki no iba a seguir, que me podía buscar otra cosa. Habríamos tenido MotoGP, CRT y la 800, tres categorías. ¿Contra quién iba a luchar yo? Iba a estar solo, y eso no me motivaba. Cuando le dije que si no me podía ir a Honda que me buscaría la vida por otro sitio, en SBK, se dio cuenta de que realmente no quería seguir con ellos con ese proyecto. Él no tiene la culpa, esto viene de Japón, él es el encargado de las carreras, pero es el capo de Suzuki el que decide.

SM: Esta lentitud de Suzuki te dejó un panorama raro. Se te pasó la opción de Yamaha, también tuviste oferta de Pramac y luego has estado entre ir con Lucio Cecchinello o la alternativa de Gresini.
AB: Ha ido pasando el tiempo y algunas opciones. La primera, y la verdad que muy interesante para nosotros en ese momento, era irse a Yamaha. Pero Suzuki no tenía aún claro qué iba a hacer. Nosotros le dimos un voto de confianza, y ellos nos pidieron por favor que esperásemos, y se nos adelantaron y perdimos esa oportunidad. La decisión de Suzuki se fue retrasando y empecé a ver que si seguíamos esperando nos quedábamos en la calle, o con algo que no nos iba a gustar.

“Bautista con la moto de Simoncelli”

SM: Con Honda terminaste con dos opciones. Parecía que tenías claro que Gresini sí pero Cecchinello no.
AB: No, realmente estaba Cecchinello, que fue el que vino, bueno, después de que Dovizioso dijera que se iba a Yamaha, y me ofreció su moto. Así que tenía o Suzuki o LCR, porque al final la opción de Pramac, con el tiempo, también se esfumó. Fuimos avanzando con Cecchinello, viendo qué me ofrecía, si la fábrica iba a estar involucrada… Tras lo ocurrido en Sepang, ese puesto quedaba libre. Es duro decirlo, pero es así, la vida sigue. Y ésa se convirtió en otra opción más. Teníamos unas cosas habladas con Cecchinello y para nosotros estaba él antes. Llegado un momento, Lucio tuvo que retirar la oferta, le obligaron a retirar la oferta, el domingo por la mañana. Nos llamó y nos dijo que no podía ser.

SM: ¿Por Suzuki?
AB: A él lo llamaron de Honda. Así que nos dijo, medio llorando, que nos olvidásemos, que no dependía de él, que dependía de arriba y no se podía hacer nada. Y ahí sí que no teníamos nada. (N. del R.: Intercede su mánager, Armando Guerrero, que aclara que si estaba Álvaro, a Cecchinello Honda le retiraba la ayuda económica).

SM: Una frase que se escucha mucho desde que se anunció que habías firmado con Gresini es esa de “Bautista con la moto de Simoncelli”. ¿Te molesta?
AB: No, a ver. A la gente sé que eso le da morbillo, pero yo no lo veo de esa manera, porque realmente yo de Simoncelli no voy a usar nada. Voy a estar en el mismo equipo, en el que también estaba Aoyama, voy a trabajar con el técnico de Aoyama, los mecánicos de Aoyama, la moto 1000, que no tiene nada que ver, y yo no soy oficial Honda. Entonces, no es la misma situación. Si hubiese ocupado su lugar, habría firmado un contrato con la fábrica y habría tres pilotos oficiales, no dos como va a haber. No es su puesto.

SM: ¿Cambia en algo que vayas a trabajar con un técnico español? En 125 empezaste con Christian Lundberg, se podría decir que ítalo-español, pero a partir de ahí has tenido dos italianos y un británico.
AB: Al final lo importante es que el técnico sepa. Sí, a lo mejor puedes aportar pequeños detalles en tu lengua que en inglés o en italiano no puedes explicar de la misma manera. Pero no creo que cambie mucho. Lo importante es que sepa, que entienda, y que cuando yo le diga lo que siento sepa interpretarlo junto a los datos, y me ayude. Que sigamos los dos el mismo camino.

SM: ¿Qué esperas de las 1000?
AB: La verdad es que no lo sé, me quiero subir a la moto, pero no sé qué me voy a encontrar. No puede haber mucha diferencia. La 800 es una moto que corre mucho, la 1000, no lo sé, un poco más, pero tampoco creo que sea una pasada. Será un poco más pesada y eso afectará a las inercias, pero no lo tengo claro.

SM: ¿Y la exigencia deportiva? Porque conociendo cómo estaba Suzuki, un fin de semana no muy bueno se podía justificar porque la moto no era la mejor. Ahora correrás con la que se supone que es la mejor moto de la parrilla.
AB: Ahora tendré que buscarme otra excusa, que ya la moto no me vale… (Risas).

SM: Casi estarás ante un examen.
AB: Un examen… Es un año, son dieciocho carreras, y el primero que se va a exigir si la moto va bien seré yo. Creo que ahora por lo menos tenemos una moto que sabemos que funciona. El año pasado estaba yo solo.

SM: Eso te iba a decir, que encima ahora tendrás con la misma moto a un personaje como Stoner.
AB: Estoy convencido de que ganar a Stoner no es fácil, pero confío en que si las motos son iguales, y soy capaz de ponerla a mi gusto y de acostumbrarme a ella… En el pasado he estado luchando con Lorenzo, con Dovizioso, e incluso les he ganado. Con Stoner he luchado en 125 y en algunas carreras le he ganado, entonces ¿por qué no puedo con la misma moto, o con una parecida, estar luchando con ellos? Mi objetivo es ése, estar peleando con los mejores. Creo que nadie es invencible. A ver si las lesiones me respetan este año y puedo hacer una temporada completa sin contratiempos de recuperaciones, algo que me ha frenado un poco. Si todo va bien, yo confío en estar a un buen nivel.

SM: ¿Te sorprende la capacidad que tiene Stoner de ir rápido enseguida?
AB: En 125, el tío iba rápido. Quizás me sorprendió a mí, o lo recuerdo mejor, en el primer año en 250 con Cecchinello. Pensaba: “¡Ostras!, este tío cómo va”. Me acuerdo de que se pegaba unas buenas natas, pero cuando no lo hacía, iba muy rápido. De hecho, cuando saltó a MotoGP, en la segunda o tercera carrera hizo una pole. Va rápido. Cuando se cambió a Ducati eso le dio la confianza para ganar, aunque con Ducati cada año la confianza iba a menos. Este año creo que es igual de bueno que cuando estaba en Ducati, no mejor, lo que pasa es que la moto se lo permite. Y Valentino ha llegado a rodar más rápido que él con la Ducati. Pero claro, el nivel lo han subido la Honda y Stoner, que nos ha apretado a todos.

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