Connect with us
Publicidad

Rutas

Asociación Harlista de España y Dedines: juntos por una buena causa

Publicado

el

Un año más, la capital motera del sur de Madrid – Getafe – volvía a celebrar el maratón por la discapacidad. La Asociación Dedines, organizadora del evento, volvió a contar con la presencia de las motos, entre ellos, la Asociación Harlista de España y el Vespa Club Alcalá de Henares, que asistieron con un numeroso grupo de Vespas, desde las más antiguas a las más modernas y acompañadas por la moto de seguimiento de Dani Gárgoles.

A las diez y media se congregaron todas las motos en la cabeza de carrera del maratón. Después de la mañana de acción, todavía quedaba un montón de actividad por delante, como visitar la carpa de la Asociación Harlista de España o subir a sus voluptuosos modelos. También se pudo disfrutar del carismático Vespa Club de Alcalá de Henares y realizar actividades relacionadas con la seguridad vial, como un circuito de educación vial de karts con la colaboración de la Policía Local de Getafe. Los asistentes también tuvieron a su disposición todo tipo de señales de tráfico, escuela de conducción y una exposición de los nuevos vehículos de la Guardia Civil de Tráfico, entre los que se encontraban sus modernas BMW o las polivalentes Yamaha XT del Servicio de Protección de la Naturaleza.

Tampoco se perdieron la cita los vehículos del Ejército de Tierra, de seguridad y emergencia, ni algunos coches de competición. Al terminar el maratón, la Asociación Dedines otorgó a la agrupación harlista un merecido cuadro diploma de agradecimiento por su ayuda y su aportación a la labor solidaria.

Un gran día de motos con el que no solo disfrutas, sino que sientes que con tu presencia has podido hacer tu particular aportación a una buena causa, como es la de los niños con discapacidad y necesidades especiales Nos vemos en Getafe… ¡Hasta la próxima edición!
Saludos y ráfagas

Rutas

puntApunta Marruecos 2018: Tierra de contrastes

Publicado

el

puntApunta Marruecos 2018_2
Fotografías de BMW

La segunda edición del puntApunta Marruecos 2018 Espíritu GS concluyó dejándonos un muy buen sabor de boca por lo vivido. Esta es la primera parte del relato de un evento en que hemos conocido dos países en uno, con dos climas casi opuestos.

Seguro que habrás oído muchas veces ese tópico que reza que Marruecos es un país de contrastes, y seguro que, si no has estado aún allí, todo aquel que ha vuelto de viajar en moto por el país vecino te ha dicho que es cierto, que es un país de lo más variado y… ¡que debes visitarlo!

Pues bien, pese a que ya lo conocía de dos estancias previas, en las que pude comprobar de primera mano que sí, que todo eso es cierto, me quedó aún más claro que se trata de uno de los destinos más maravillosos que puedas tener en mente para recorrer sobre dos ruedas.

La primera vez que lo visitas te queda claro que a cada hora que avanzas el paisaje y el clima cambian como si se tratase de muchos países en uno, con un ambiente que va desde lo más mediterráneo hasta lo desértico, pasando por la alta montaña en la zona del Atlas.

puntApunta Marruecos 2018_6

Pero nunca imaginas que puedas acabar conduciendo tres días con el termómetro entrando por los pelos en la escala positiva del termómetro y llegando a ver a ratos la barrita que indica que estamos bajo cero, mientras la nieve y la lluvia torrencial cae sobre ti a lo largo de la mayor parte de las horas del día…

Vamos, que las primeras etapas del PuntApunta Marruecos de este año han tenido un elevado componente épico.

Reunión en Motril para el puntApunta Marruecos

Todo comenzó el 26 de octubre en Motril, lugar donde la organización había dispuesto el hotel de reunión y donde pasar verificaciones administrativas y técnicas, además de instalar los neumáticos de tacos, servicio que ofreció Metzeler con sus Karoo 3.

Algunos participantes llegaban ya con centenares de kilómetros acumulados, puesto que llegaban desde todas partes de la Península, si bien otros confiaron el transporte de sus GS a Almarza, una de las compañías patrocinadoras del evento.

Tras pasar los trámites pertinentes, recibir el “welcome pack” y los dorsales adhesivos, se entregaba a cada participante una baliza de auxilio para casos de emergencia, con las que el staff mantuvo monitorizada en todo momento la posición exacta de cada participante.

Tras las verificaciones, Toni, el alma mater de la organización, ofició de maestro de ceremonias advirtiendo de las normas básicas de seguridad a la hora de conducir por Marruecos.

Por parte de BMW intervinieron Jaime Girón, responsable de eventos de la firma, y el mismísimo Alexander von Scheidt, director de BMW Motorrad España.

A partir de ese momento, además de trabajar y mucho junto al staff de la organización para que todos los participantes del evento no tuviesen que preocuparse de nada más que de echar gasolina en sus motos, navegar correctamente y disfrutar de cada instante y cada kilómetro, fueron dos amigos más en ruta.

El sábado comenzó pronto, dado que lo primero sería embarcar en el ferry que nos llevaría a Alhucemas, lugar de desembarco. Durante el trayecto vimos una jugada maestra por parte del staff: dos policías de aduanas a bordo se encargaron de realizar todos los farragosos trámites de entrada al país con vehículo.

Así consiguieron ahorrar al grupo, compuesto de 54 motos, un camión de asistencia, dos furgones y varios 4×4, al menos entre 3 y 4 horas de espera una vez desembarcados.

De ahí al hotel, donde se cambiarían euros por dirhams, se facilitarían tarjetas telefónicas marroquíes a quienes lo necesitaran, los mecánicos realizarían los últimos ajustes a las motos que lo necesitaron y, a última hora de la tarde, se llevó a cabo el primer briefing específico sobre una etapa y se entregó el road-book a cada participante.

Allí se avisó del temporal que nos empezaba a acechar…

Alhucemas-Meknès

Partíamos pronto tras desayunar viendo cómo la lluvia llevaba media noche haciendo acto de presencia y sin intención de aflojar. Los 336 km previstos se recorrieron totalmente por carretera, a una velocidad media prevista en seco de unos 55 km/h.

Pero, tras partir a nivel del mar con lluvia y unos 9 grados Celsius, al acercarnos a la zona montañosa del primer tercio de la etapa, con una cota máxima de 1.625 m, vimos que el agua que caía se tornaba en aguanieve primero y en una intensísima nevada después.

Las pantallas de los cascos o las máscaras de off-road se fueron cubriendo de hielo y dejaron de permitir la visión directa, así que tocó bajar mucho el ritmo y sufrir un par de horas esas condiciones, reponiendo temperatura a base de paradas en las que tomar un té cuando se podía…

Y ni siquiera estábamos cerca de la cordillera del Atlas, que era donde podíamos prever que nos podríamos encontrar algo de nieve en los márgenes de las carreteras…

Los Karoo 3 iban adaptándose sorprendentemente bien a los cambios de asfalto encharcado, cuando no a la nieve que se amontonaba a ratos, y los bajos de la flamante y recién estrenada R 1250 GS que BMW nos había cedido para recorrer Marruecos nos sacaban de todos los problemas imaginables con un modo Rain que funciona a la perfección.

puntApunta Marruecos 2018_13

Los puños calefactables resultaron impagables en una larga jornada de las de mono de agua durante todas las horas del día, con los guantes chorreando permanentemente. Una etapa que, aparentemente, debía ser la más sencilla del programa, con un plácido recorrido por asfalto hacia el interior del país. Pero es que Marruecos es todo aventura y una sorpresa tras otra…

Los participantes fuimos llegando al hotel poco a poco, a disfrutar de una ducha caliente que valoramos como pocas cosas… Allí todos pudimos contrastar la fidelidad del road-book, que contaba con las indicaciones justas, pero siempre precisas, ya que muy pocos fueron los errores de navegación que acabaron en rodeos por parte de los participantes, y cuando los hubo, fue por despiste tras muchas horas aguantando agua, frío y nieve.

¡Muy bien por sus diseñadores! Una vez recuperados, briefing, entrega del rutómetro de la siguiente etapa y a descansar.

Meknès-Midelt

Partíamos dirección a Midelt con unos 350 km previstos, también de asfalto, pero ya por trazados montañosos del medio Atlas y sus famosos bosques de cedros.

puntApunta Marruecos 2018_18

Es un escenario precioso, pero que también se vio afectado por la intensa y basta tormenta que cubrió todo el país, desde su costa norte hasta las mismísimas dunas de Merzouga, de modo que nos encontramos cruzando pueblos de adobe durante horas bajo frío o una lluvia que a ratos arreciaba y a ratos era pasable, pero que no daba tregua.

Aquí empezamos a ver que muchos de los “oueds” que cruzábamos, los famosos cauces de los ríos secos que se encuentran por todo el país, contaban con un caudal de agua bajando con fuerza que era capaz de romper el asfalto o el hormigón de los pasos en cualquier momento.

Algunos bajaban con muchísima fuerza, arrastrando mucho lodo, cañas, piedras y sedimentos de todo tipo, así que nunca, pero nunca, hay que creer que un aparentemente inofensivo paso de agua que a la vista tiene apenas un par de palmos de profundidad puede pasarse sin problemas.

El caso es que, hacia última hora de la mañana, tras sellar en un control de paso nuestro pasaporte de ruta, el cielo nos dio un rato de tregua y pudimos hacer las primeras fotos con algo de luz.

Seguimos tirando y, más adelante, veríamos cómo nos tocaba subir a un puerto que acababa en una cota cercana a los 2.000 metros de altitud, lo que hicimos David, Juan (dos compañeros de otros medios, ahora amigos, con quienes compartimos muchos kilómetros y risas, a bordo de nuestras 1250) y yo mismo, tras repostar y tomar un té y unas galletas para retomar la temperatura.

puntApunta Marruecos 2018_16

En la gasolinera encontramos un 4×4 de la organización, el del simpático Nomah, que estaba junto al doctor, disfrutando de un paquete de embutido ibérico envasado al vacío, algo que no puedes comprar en Marruecos, desde luego…

Allí iba avisando a la gente de lo que nos esperaba al comenzar a subir, y aconsejando que parásemos lo mínimo posible dado el riesgo de que nos cortasen carreteras por el temporal.

Empezamos a escalar y, en apenas unos pocos kilómetros, nos fue cayendo una nevada propia de los Pirineos o de Sierra Nevada en pleno mes de enero, hasta dejarlo todo completamente blanco a un lado y otro de la carretera una vez que llegamos a lo alto.

Seguimos adelante y, tras la bajada, que comienza unos 3 km más adelante, la nieve fue desapareciendo hasta que llegamos a una población en la que debíamos, según las indicaciones del road-book, seguir recto y seguir cruzando la cordillera.

Pero la policía había cortado la ruta por la que estaba cayendo, ya que por allí las máquinas no habían pasado aún a limpiar. Nos orientamos preguntando y vimos que para llegar a Midelt había que bordear las montañas sin cruzarlas, lo que acababa añadiendo a la jornada unos 150 km extra de carretera y lluvia.

puntApunta Marruecos 2018_20

¡Quién dijo que esto iba a ser fácil! Llegamos al hotel Tardat, en las inmediaciones de Midelt, con la luz baja, y muchos compañeros lo hicieron ya en plena noche: todo se había alargado mucho, pero la organización había ido escoltando a todo el mundo y nadie se perdió, ni hubo incidente alguno. ¡Genial!

Midelt-Boulmane Dadès

Tras la rutina consistente en llegar al hotel, descargar la moto, que nos asignen las habitaciones y subir a quitarnos la ropa de agua y convertirlo todo en una especie de tendedero improvisado, con la calefacción al máximo, nos destinamos a bajar para briefing, entrega de road-book y cena.

A la mañana siguiente el día empezó con nubes y claros, además de con escarcha en asientos y parabrisas, pero ya no llovía, y a partir de ese momento solo encontramos algunos chispeos esporádicos.

Lo que no nos abandonó fue el frío intenso: salíamos por la mañana con no más de seis grados, con un viento racheado cambiante y con una majestuosa vista del medio Atlas a nuestra derecha, en la lejanía, completamente blanco.

puntApunta Marruecos 2018_22

A los pocos kilómetros el paisaje empezó a volverse árido, ese rápido cambio de escenario que se vive al cruzar Marruecos de norte a sur y que impacta la primera vez que lo vives.

De golpe pasas a no ver más bosque, y solo olivos presiden algunos campos. Pero es que un poco más adelante ya empiezas a ver acacias y arbustos de secano extremo…

El paisaje es cada vez más pedregoso, y empezamos, camino de Boulmane Dadès, a encontrarnos con pequeñas aldeas bereberes de las que salen niños por todas partes a saludar. Y si, ya fuera de las aldeas, paras con la moto donde crees que no hay nada ni nada alrededor, también aparecerán más niños corriendo, ¡no sabrás nunca de dónde han salido!

En una de las ocasiones en las que nos rodearon muchos de ellos apareció un señor ahuyentándolos para que nos dejasen arrancar de nuevo. Le preguntamos el porqué de que hubiese tantos en un lunes o un martes, a lo que nos respondió que era festivo allí, el equivalente a nuestro día de difuntos, que se celebraba dos días después.

puntApunta Marruecos 2018_25

Con el paso de las horas mejoró la temperatura, pero el caso es que los 374 km previstos discurrían a una altitud promedio de 1.935 m, y debíamos ascender hasta una pista con cima situada a 2.898…

Las GS querían que subiéramos, pero la organización, conocedora de las enormes posibilidades de encontrar un lodazal helado alternado con hielo y nieve debido a lo acumulado a lo largo de las jornadas previas en la zona, decidió anular ese paso, que nos habría llevado hacia el área cercana a las legendarias Gorges du Dadès.

Finalmente, tras unos 40 km seguidos por una espectacular carretera que discurría por cañones y ríos, llegamos a un café donde sellar el pasaporte y recibir instrucciones de la ruta alternativa por parte de Laura, la simpática y polifacética integrante del staff que lo mismo ejercía de enfermera, su principal función, como oficiaba de control de paso.

En el interior servían una hirviente y deliciosa harira, la clásica sopa marroquí, o un espectacular tallín de pollo, a todo aquel que quisiera hacer un alto con el que recuperar fuerzas y temperatura.

Desandamos lo andado hasta otro cruce en el que Nomah nos orientaba para seguir en el camino alternativo trazado por el staff, que ya no coincidiría con el road-book. De ahí hasta el hotel Xaluca de Dadès, pasando por un lugar de espectacular belleza, las gargantas de Todra, o Gorges du Toghda, como allí se conocen.

puntApunta Marruecos 2018_3

Son unos cañones de piedra caliza fascinantes, lugar emblemático para los aficionados a la escalada vertical de todo el planeta. Otro de esos puntos sobre los que os diremos que, si no has estado, debes pensar en cuándo poder hacerlo.

La comitiva, en pequeños grupos de entre dos y cinco motos, según afinidades, va llegando al hotel. Un hotel que cuesta mucho más de encontrar que hace un año, pues Dadès y las poblaciones de alrededor, están creciendo a marchas forzadas debido a la inyección de dinero que está llegando para fomentar el turismo.

Briefing, entrega de road-book y cena, pero ya sin haber tenido que preocuparnos más de poner a secar ropa para el día siguiente, en el que partiríamos hacia el BMW Camp, situado a orillas de las dunas, para disfrutar de pistas pedregosas primero y de la arena después.

Pero esa historia os la contaremos más adelante… 😉

Seguir leyendo

Rutas

Montana Experience XR: Una experiencia única

Publicado

el

Montana Experience XR
Fotografías de Macbor

Tras más de 700 kilómetros a lomos de la Macbor XR3, atravesando los Pirineos desde Puigcerdá hasta San Sebastián, cruzando pistas de todo tipo y carreteras de montaña con más curvas que un muelle, le voy a dar la razón a Jordi Bordoy cuando antes de iniciar la Montana Experience XR nos decía: “No os vais a creer lo que se puede llegar a hacer con una moto de 3.999 euros”.

Cuando la gente de Motos Bordoy, importadores para nuestro mercado de MV Agusta y SYM y dueños de su propia marca, Macbor, nos dijeron que estaban preparando algo especial para la presentación de la Macbor XR3, ni de lejos podía imaginar que lo que se escondía tras aquella frase era una transpirenaica como la que vivimos durante los algo más de tres días que duró la Monta Experience XR.

Montana Experience XR_8

La cita fue en Puigcerdá, donde nos juntamos la prensa y el staff de organización; un total de veinte personas que nos íbamos a cruzar los Pirineos de punta a punta, desde el mar Mediterráneo hasta el Cantábrico, pisando carreteras con todo tipo de asfalto y pistas de tierra que pondrían a prueba la parte ciclo y la mecánica de nuestra protagonista, la Macbor XR3.

Día 1: Comienza la Montana Experience XR

En la puerta del hotel nos esperan 10 Macbor XR3 impolutas, en una formación impecable y ordenadas por colores. Inicialmente me declino por la de color azul por ser la más llamativa de las tres cromáticas de cara a las fotos que nos vayan a hacer durante la ruta.

Pero las tres que hay ya están pilladas por alguno de mis colegas, más madrugadores que yo. Así que me decanto por la de color marrón, que en realidad es el color que yo me compraría.

Así que me acomodo y noto que el asiento es cómodo y bajo, lo que permite un buen apoyo de los pies en el suelo. Una vez iniciada la marcha desde nuestro punto de partida, Puigcerdá, tomando inicialmente carreteras secundarias con bastante tráfico, me doy cuenta de que conducirla resulta sumamente sencillo, te haces a ella de inmediato, como si la hubieses estado llevando desde hace meses.

Montana Experience XR_7

El manillar, amplio y situado a una correcta altura, ayuda mucho a controlar la moto. Por las calles de la localidad gerundense la manejabilidad es excelente. El poco peso y una parte ciclo con un buen equilibrio nos ayuda a circular con soltura entre el tráfico.

Tras varios kilómetros por carretera, la sensación es que el motor monocilíndrico de 250 c.c. se estira bien. Es bastante suave y el escalonado de las marchas permite un buen rango de utilización sin estar continuamente jugando con el cambio.

No tenemos oportunidad de estirarlo para ver su potencial en cuanto a velocidad máxima, pero sí podemos notar que los 100 km/h son su velocidad de confort. A ese ritmo la moto tiene todavía suficiente potencia como para afrontar adelantamientos con bastante solvencia. No tarda demasiado en subir hasta los 120 km/h desde esa velocidad, incluso sigue estirando con solvencia por encima de esa cifra.

Llegados al desvío que nos da acceso a la carretera de Sort y el Port de la Bonaigüa, podríamos decir que se da por iniciada la ruta “de verdad”. El grupo empieza a estirarse debido al ritmo impuesto por nuestro “road leader”, Rafa García, especialista en enduro, pero que demostró ser también un virtuoso sobre asfalto.

Montana Experience XR_3

Yo, situado entre los primeros del grupo para no quedarme descolgado, no paraba de pensar en los neumáticos. Conozco bien los CST (Cheng Shin Tire), que es la marca de los neumáticos de primera monta, y me parecen unos buenos neumáticos una vez que llegan a la temperatura adecuada. Sin embargo, los mixtos que montan las Montana XR3 nunca los había probado y no sabía qué respuesta iban a dar.

En esa primera tirada sobre asfalto a un ritmo alto no las tenía todas conmigo, pero como los de delante tiraban… Finalmente, paramos para descansar cuando llevábamos unos 20 kilómetros de carretera de montaña en subida, la última parte de ellos a cuchillo.

Durante la parada comenté con uno de los rider de la organización mis reservas a la hora de exigirle tanto a un neumático de esas características, a lo que me respondió con un “tranquilo, Jordi, durante el recorrido de reconocimiento de hace un par de semanas los pusimos a prueba y responden a la perfección. No te preocupes”. Y así lo hice a partir de ese momento.

Pocos kilómetros después de la parada nos esperaba la primera pista de tierra. Entramos en ella decididos, aunque con la incógnita de saber cómo se iba a comportar la Montana XR3 en ese medio. Mi experiencia en pistas de tierra se podría decir que es prácticamente nula, y el hecho de apuntarme a esta Montana Experience XR me iba a servir precisamente para darme cuenta de lo que la gente de Macbor nos dijo el día antes durante la charla técnica.

Montana Experience XR_10

En ella nos comentaron que la Montana XR3 es una moto muy versátil, con la que se puede combinar on y off-road a un nivel medio con bastante facilidad. Y la verdad es que yo no me esperaba que fuese a ser tan buena montura sobre tierra.

Los neumáticos ofrecen un buen apoyo y las suspensiones, regulables en extensión en la horquilla y en precarga y extensión en la parte posterior, se muestran capaces de mantenernos estables sobre pistas de graba o tierra, incluso absorben con correcta solvencia los regueros que se forman con el agua o las roderas que dejan los coches.

Dejamos la pista a la altura de Gerri de la Sal, después de haber disfrutado de pistas de todo tipo, incluso alguna con piedras sueltas y curvas de radio muy corto, en las que los neumáticos dieron muestras de necesitar algo más de taco, pero el motor cumplió como un auténtico jabato.

Tras reponer fuerzas en La Pobleta de Bellveí, con una comida como solo en esos caserones de montaña saben servir, reiniciamos la marcha de camino al Pont de Suert, discurriendo todo el momento por carreteras solitarias de montaña y con un ritmo muy exigente para las motos.

Montana Experience XR_5

Kilómetros y más kilómetros de puro disfrute y llegamos al Coll de Fades, donde la organización nos tenía preparada una asistencia que nos permitiera descansar antes de afrontar un nuevo tramo de tierra que nos llevaría desde el pequeño pueblo de Chía hasta Plan.

Este segundo tramo off recorría a gran altura parte de la sierra pirenaica, mostrando espectaculares paisajes a cada curva y transcurriendo sobre pistas en buen estado que nos permitían velocidades de hasta 80-85 km/h en algunos tramos.

Nos lo pasamos genial y las Macbor aguantaron todo lo que le pedimos sin un solo problema. Y después de quemar tanta adrenalina, trocito de carretera hasta Ainsa, donde pasamos esa primera noche. Por cierto, no puedo cerrar el repaso a este primer día sin hacer mención a la autonomía de la XR3.

Todos creímos necesario repostar en algún momento de la ruta, y de hecho pasamos por delante de varias gasolinaras, puesto que 277 kilómetros al ritmo que estábamos yendo no parece que lo pueda soportar una moto con un depósito de 16 litros y un motor de 250 c.c.

Pues bien, reposté justo antes de llegar a Ainsa y me entraron 13 litros en el depósito, con lo que el consumo teórico fue de 4,7 litros, y eso que, como digo, fuimos a lo que dábamos (casi siempre por encima de las 8.000 rpm).

Montana Experience XR_4

Día 2: De Ainsa a Ochogavía

En el arranque del segundo día, con partida desde Ainsa, nuestro objetivo se centra en llegar hasta Navarra, concretamente a la localidad de Ochagavía. Serán en total 219 kilómetros que nos llevarán a cruzar parte del cañón del Añisclo y nos adentrará, aunque muy poco, en el Parque Nacional de Ordesa y el Monte Perdido por su parte sur.

Siguiendo esa misma carretera que nos lleva por el Añisclo pasaremos por Fanlo para llegar hasta Yasero, donde nos esperan unas pistas de tierra de lo más espectaculares. Con un tramo en subida y con la pista un poco rota, las curvas más cerradas se presentaban como el único hándicap para las XR3, ya que la frenada de aproximación a la curva tras un tramo rápido se tiene que realizar con mucho tiento al disponer de sistema ABS.

Y precisamente en las salidas de esas curvas es donde se echa en falta un neumático con más taco, a la hora de abrir gas, para que no patine tanto y traccione con más garra. Después de esa divertida pista de tierra, de nuevo carretera y pique a muerte sobre el asfalto en reviradas carreteras alpinas; siempre con el cerebro conectado, por supuesto.

La velocidad máxima de la XR3 en un tramo de autovía llegó hasta los 150 km/h, aunque le cuesta llegar a esa cifra, así que diremos que la velocidad máxima de marcador para este modelo estaría en los 145 km/h.

La parada para comer fue en Aisa, no confundir con Ainsa, en un espectacular enclave desde el que la vista del Monte Perdido parecía una postal. Comimos, descansamos, con minisiesta en un prado incluida, y reanudamos la marcha con la calma que da el llevar la panza llena.

Montana Experience XR_2

El tramo inicial por carretera se hizo ameno y, a medida que recobrábamos el brío, el ritmo de la marcha también fue incrementando. Entre pique y pique llegamos hasta el segundo punto de asistencia, en Garde, desde donde tomaríamos una pista de tierra que sin parar de subir nos llevaría a través del barranco de Gambuluzea, rayando con la provincia de Huesca, hasta Urzainqui.

Seguimos por pista de tierra, aunque con menos polvo que la anterior, a nuestro destino del día: Ochagavía, en Guipúzcoa, que, según nos dijeron unas lugareñas, en vasco significa madriguera de lobo. Descanso merecido tras más de 200 kilómetros y cena en una sidrería local, en la que no faltó ni la tortilla de bacalao ni el chuletón de ternera.

Día 3: Adiós a toda una experiencia

Para el tercer y último día de la Montana Experience XR, la organización nos preparó una etapa relativamente corta; era cuestión de llegar a San Sebastián a una hora prudente para poder dejar las Macbor en el centro logístico que se iba a encargar de devolverlas a su lugar de origen.

Una etapa casi de transición”, nos dijeron, pero acabó siendo igual de divertida y espectacular que las dos anteriores, pero con menos kilómetros. Saliendo de Ochagavía no tardamos en adentrarnos en el primer tramo fuera de carretera. La orografía de esa parte de los Pirineos resulta algo diferente a la que habíamos recorrido hasta ese momento.

Montana Experience XR_1

Los caminos son más estrechos y el suelo más compacto, mientras que la vegetación resulta más generosa y los árboles, a pie del camino, cubren con su sombra todo el recorrido.

A estas alturas parece increíble que, tras más de 500 kilómetros y el maltrato que le hemos dado a las Macbor XR3, todavía no haya habido ninguna baja, aunque solo fuese por algún motivo ajeno a la fiabilidad de la mecánica. Ni un solo motivo para la queja nos dieron.

El único mantenimiento que precisaron fue el reapriete de los tornillos de algún protector de escape que, por motivo de las vibraciones durante la conducción off-road, se habían ido aflojando, nada más.

A lo que íbamos. Tras el espectacular recorrido off-road llegamos a Roncesvalles, donde retomamos la carretera de asfalto en un tramo con muy buen piso y en el que nos divertimos de lo lindo circulando a un buen ritmo, sin ser exageradamente rápido pero con unas inclinadas dignas de MotoGP.

A buen ritmo llegamos hasta Puerto Belarte, donde nos encontraríamos con el último tramo de tierra de esta expedición. Igual que en el anterior, el paisaje se presenta muy boscoso y los tramos de sombra esconden algunas zonas con barro, en las que tenemos que vigilar porque los neumáticos mixtos se saturan y cuesta controlar la rueda delantera. Aun así, lo superamos con solvencia.

Montana Experience XR_6

Tras la pequeña excursión a través del bosque llegamos a la carretera y enseguida llega el momento de parar para la comida. Lo siguiente ya sí es un mero trámite de unos cuantos kilómetros hasta la meta fijada en San Sebastián, adonde llegamos más cansados de lo esperado y con más de 700 kilómetros a nuestras espaldas.

Reto superado. La Montana Experience XR ha resultado un excelente ejercicio de confianza de Motos Bordoy en su producto. La Macbor XR3 ha superado con nota este reto mixto entre asfalto y tierra.

Seguir leyendo

Rutas

V Reunión KTM Adventure: El sur también existe

Publicado

el

Reunión KTM Adventure

La Reunión KTM Adventure sigue escribiendo su propia historia. Ya son cinco ediciones de un evento que no quiere mirarse al espejo de ninguna convocatoria tipo.

Desde que se organizó la primera edición en Tossa de Mar, su crecimiento ha sido imparable, pero eso no significa que haya perdido su esencia.

Tras aquel debut en un lluvioso fin de semana en la Costa Brava con unas 20 motos inscritas, hasta llegar a las 200 que vinieron a Mojácar (Almería), la reunión KTM Adventure pasó por Huesca, Segovia y el año pasado fuimos a Cuenca. El número de inscritos y la involucración de KTM Spain ha crecido de forma considerable, pero se sigue conservando un agradable ambiente familiar y así va a seguir siendo.

Es este un evento al servicio de los usuarios de tan emblemático modelo. Esa es la prioridad y el programa solo trata de hacer feliz a los propietarios de uno de los modelos más importantes de la historia de KTM. Sus organizadores entienden que este no es un evento comercial como el que organizan otras marcas.

No vimos chiringuitos donde comprar accesorios, recambios, ropas o viajes. El único chiringuito que había en el centro neurálgico de la prueba, además del camión/ tráiler de KTM, fue un bar donde al acabar la larga ruta de más de 500 kilómetros todo el mundo estaba invitado a una cerveza o dos…

Es este detalle una buena muestra de la filosofía de un evento en el que KTM quiere por encima de todo conseguir que la gente se lo pase bien y que se encuentre a gusto.

Mojácar

Por primera vez desde su creación, la Reunión KTM Adventure se desarrolló en Andalucía con la base en Mojácar. Una zona con mucho atractivo y que sin duda alguna es ideal para viajar en moto.

Hasta el punto de salida y centro de operaciones situado en el hotel Marina Mar de Mojácar se desplazaron, además del staff de KTM Spain, un total de 201 motos y 275 inscritos, pues muchos son los que viven su aventura en pareja.

A las 8 horas de la mañana se empezaron a dar salidas previo paso por el photo call montado para la ocasión. Por delante quedaban por recorrer 530 kilómetros por carreteras de todo tipo y, al igual que el año pasado, se incluyeron algunos tramos de off-road comunes y algunos opcionales.

La dificultad de los mismos no fue muy elevada en el tramo común, aunque el terreno estaba menos compactado que cuando se marcó. Todos los participantes lo pasaron sin grandes dificultades, a pesar de la falta de experiencia de algunos, y la mayoría acabó con una sonrisa bajo el casco.

Se marcaron seis controles de paso: Hotel, Santuario Nuestra señora del Saliente, Fort Bravo, Observatorio Astronómico Calar Alto, Ohanes y final en el mismo hotel Marina Mar de Mojácar.

La fórmula fue la misma que en otras ediciones. Los participantes tenían un pasaporte donde sellar los controles de paso, a los que se accedía a través de un track facilitado por la organización. Quien lo conseguía recibió uno de los adhesivos acreditativos, que en esta ocasión eran tres. El de color naranja para los que hicieron toda la ruta por asfalto, la gris para quien completaba todos los tramos de off-road y la más preciada gold para quien acababa todas las secciones.

Diferente

El nivel de dificultad de esta edición fue algo más elevado que el de las anteriores. Para muchos fueron más de ocho horas de moto y por tanto el nivel de satisfacción al acabar la prueba fue en la mayoría de los casos también superior al de otros años.

Algunos participantes se quedaron sorprendidos de su capacidad para superar el tramo de off-road y la facilidad con la que las Adventure se mueven en este terreno. Otros, especialmente algunos que vinieron en pareja y sin experiencia fuera del asfalto, los consideraron demasiado duros.

En cualquier caso, la inmensa mayoría estaba al llegar al hotel de Mojácar exultante de alegría y con ganas de repetir.

La organización es consciente de que resulta prácticamente imposible hacer un recorrido a la medida de 200 motoristas de diferentes niveles. Con buen criterio y a pesar de que año tras año las inscripciones aumentan, se van a limitar a 200 motos para conservar el encanto de esta particular Reunión KTM Adventure.

Además de disfrutar de la ruta y del buen ambiente entre los “adventureros”, entre algunas de las sorpresas de esta última edición, los participantes pudimos comer y disfrutar del espectáculo de Fort Bravo en el desierto de Tabernas. No faltó la posibilidad de probar las eléctricas de KTM en una pista diseñada para ellas. Y como siempre en la cena de despedida, en un marco fantástico, no faltaron sorteos, risas, fiesta y buen ambiente. ¡El próximo año, más!

Seguir leyendo
Publicidad
Publicidad
Publicidad ¡Suscríbete a Solo Moto y llévate esta súper oferta!
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Facebook

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Solo Moto Nº: 2.034

Suscripción en papel: https://www.quierounarevista.com/solomoto Descargar la revista o suscripción digital en: kioscoymas

Los + leídos