Así es un contrato de MotoGP
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Así es un contrato de MotoGP

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¿Cómo es? ¿Cómo está redactado? ¿Qué se contempla? ¿Hasta dónde llega?… Sabemos que correr para una fábrica supone garantizarte automáticamente el futuro, ya que estar en la élite de la categoría reina implica un nivel de ingresos que en ningún caso baja de las siete cifras; es decir, estamos hablando de millones de euros.

Unos dineros muy importantes que las marcas desembolsan a través de acuerdos que son plasmados en sesudos contratos. Acuerdos que van mucho más allá de un simple “te pago tanto al año por correr para mí”.

Hace ya muchas semanas que nos planteamos escribir sobre cómo es uno de esos contratos de un piloto de MotoGP de fábrica. El planteamiento era simple: hablar con las personas que redactan estos contratos e intentar desmenuzar uno de esos documentos, conocer detalles y las diferentes variantes.

Los contratos que vinculan a los pilotos de MotoGP con las fábricas no son muy diferentes de los que se utilizan en otros deportes. Básicamente se dividen en dos partes. De hecho, antes se hacían dos contratos; ahora para hacerlo más fácil, se reúnen los dos apartados en uno sólo. El primero de ellos es el que recoge los emolumentos, es decir, cuánto, cómo y de qué manera va a cobrar el deportista. Como nos dijo uno de los mánager con el que nos sentamos para recabar información, “es prácticamente igual que el que se utiliza en el mundo del fútbol: te voy a pagar tanto de esta forma y punto. De hecho, en el fútbol estamos hablando de un contrato tipo que vale tanto para los jugadores de primera división como para los de tercera”.
 
El segundo bloque de un contrato de un piloto de MotoGP es el más complicado y se refiere a los derechos de imagen. Volvemos al símil futbolístico para hacernos una idea. Los contratos de los derechos de imagen de primeras figuras son auténticos tochos que recogen mil detalles, mil supuestos; el de un jugador de segunda línea prácticamente no existe. En las motos, es fácil entender que en el caso de Valentino Rossi, por ejemplo, su contrato de derechos de imagen con Yamaha ha sido motivo de ardua discusión. ¿Dónde acaba la actividad deportiva y dónde comienza su explotación comercial es la discusión? En su caso, ¿qué vale más, su rendimiento deportivo o su imagen global?
 

Derechos de imagen

En MotoGP sobran dedos de una mano para contar los pilotos que están en una situación parecida a la de Rossi. Valentino, ahora Márquez, Lorenzo tal vez… La lista de los que cuentan con una imagen a nivel mundial es corta, muy corta, por lo que cuando un piloto cierra con una fábrica, lo normal es que renuncie a sus patrocinadores personales en caso de que éstos entren en conflicto con los de la fábrica o el equipo en el que van a correr.
 
El status también se impone en otras situaciones, como las multas por ausencias o rescisiones por asuntos como el doping o un problema judicial. Nuestro interlocutor, uno de los pocos mánager profesionales que hay en el paddock del Mundial, me ponía un ejemplo. “Mira, en los contratos existe una cláusula que penaliza las ausencias prolongadas de un piloto por enfermedad, por comportamiento antideportivo, es decir, doping, o por un problema con la justicia. ¿Qué crees que pasó con Stoner cuando se fue a Australia a recuperarse de nadie sabía qué? ¿Qué crees que habría pasado con uno de los top si le hubiese pasado algo parecido a lo que le pasó a Barberá con aquella chica? ¿Y si uno de estos top un día da positivo?… ¿Crees que Honda le rescindiría el contrato a Márquez o Yamaha a Lorenzo?… Claro que no. Todo depende de la circunstancia”.
 
Según nuestro interlocutor, a esto de los contratos hay que aplicarle aquello de “lo bueno, si simple, dos veces bueno”. Contratos con cláusulas farragosas no hacen sino complicar lo simple. “Claro que hay que atar las cosas, pero como en todos los ámbitos, la mejor fórmula es aplicar el sentido común”.
 
A continuación recogemos a modo de resumen las cláusulas de un contrato de fábrica. Uno de esos documentos que sueñan firmar todos los pilotos de GG.PP. Son documentos que poseen un estricto régimen de confidencialidad, por lo que obviamente nos reservamos su procedencia. Básicamente todos son parecidos. Los hay, en función de la nacionalidad de la fábrica, más enrevesados que otros. Son documentos redactados por los servicios jurídicos de las grandes marcas que, después de ser discutidos por los representantes de las fábricas y los pilotos, unen a las dos partes.

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