Aprilia Shiver ABS: Una naked diferente
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Aprilia Shiver ABS: Una naked diferente

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Cuando en Aprilia, a finales de 2008, decidieron entrar en el sector de las naked con una moto menos agresiva que su Tuono 1000, tiraron la casa por la ventana. Confiaron en su propia tecnología para presentarse al mundo con la primera moto equipada con ride by wire, es decir, acelera­dor cien por cien electrónico. Sí que es cierto que la Yamaha R6R llegó antes (2006) con el YCCT –Yamaha Chip Controlled Throttle–, pero también lo es que su ride by wire era par­cial, pues usaba un cable convencional para el potenciómetro. De este modo se optó por montar tres modos de conducción (Sport, Touring o Rain), algo que actualmente es habitual pero que en su momento fue una pequeña gran revolución.

Recuerdo que Miguel Ángel Galluzzi, que antes de estar en el grupo Piaggio fue el diseñador de la Ducati Monster, supervisó el proyecto de la Shiver. El argentino me explicó en una ocasión que esta moto era de diseño muy esencial, básicamente ciudadana y en posición de rivalizar con los scooters, pero que además se comportaba mucho mejor en carretera abierta. Mucho ha llovido desde entonces.

La primera versión de esta naked equipada con un bici­líndrico en V 90º 8 válvulas con doble encendido DOHC, de 750 cc, data de 2008 y vino a sustituir al Rotax que durante muchos años montaron las Aprilia 1000.

Primera experiencia
 

Antes de que la moto se presentara en el Salón de Milán, me citaron en Balocco, un circuito de pruebas del grupo Ferrari, para poder transmitir mis sensaciones con un modelo preserie. Fue un día inolvidable en el que en una pista muy revirada y con un doble guardarraíl me­temiedos, también tuve la oportunidad de subirme en una de las primeras Maná, sin duda alguna una moto realmente exótica.

En aquellos tiempos, las naked estaban subiendo como la espuma y en Piaggio trataron con la Shiver de ganar­le una porción del mercado a las Ducati Monster, que por aquel entonces arrasaban. Y para enfrentarse a una de las Ducati más populares de todos los tiempos, decidieron hacerlo con sus propias ar­mas: un motor bicilíndrico en V a 90º y un chasis multitubular en acero con dos pletinas de aluminio.

Otro aspecto que marcó y sigue marcando la diferencia es la adopción de un amortiguador Sa­chs regulable en hidráulico y precarga sin biele­tas, montado en el costado derecho, que trabaja sobre un enorme basculante de aluminio. La horquilla invertida de Showa emplea barras de 43 mm y en esta última versión tiene mejor tacto (reglajes) que las primeras unidades que se mostraban excesivamente blandas especialmente en las frenadas. Y si nos referimos al equipo de frenos, hay que señalar que utiliza un buen equi­po con discos lobulados de 320 mm y pinzas de anclaje radial, las mismas que en su momento lle­vaban las Aprilia Mille.

Si la Tuono es una naked de corte deportivo que cuenta con el inimitable motor V4, la Shiver es una moto más popular y lógicamente más económica pero que en cierto modo no puede renunciar a su ADN. La Shiver se multiplicó, pues además de la ver­sión estándar, se comercializó una GT. Ambos modelos se modernizaron estéticamente con un frontal más agresivo, se modificó la posición de conducción y se pusieron discos de freno lobu­lados. En 2010 se revisó el software del ride by wire y ganó precisión, además de que la llanta trasera se cambió por una más estrecha para ga­nar manejabilidad. La original de seis pulgadas se cambió por una de 5,5 y por tanto monta un neu­mático de 180 de sección.

A partir de entonces y hasta nuestros días no ha evolucionado, aunque sigue siendo una naked original que se desmarca de las tetracilíndricas japonesas con la buena imagen que los italianos saben dar a sus roadster, al combinar un chasis atractivo, que curiosamente tiene su origen en las ya desaparecidas bicilíndricas de off-road (RXV), con el motor a la vista y una carrocería agresiva. Una moto con un motor muy redondo a medio régimen, que tiene a su favor el hecho de que es agradable en el día a día, polivalente, efectiva en carretera abierta y, sin tener un marcado carác­ter deportivo, en el modo sport consigue buenas aceleraciones.

Original
 

El sonido de la Shiver es algo especial y con­sigue desmarcarse de la competencia, pues es muy grave y al respecto recuerdo que en Italia me explicaron que pusieron especial empeño en este aspecto y lograron un sonido muy grave, al hacer la primera cámara de expansión exageradamente grande. Curioso. Desde la piña izquierda se controlan los diferen­tes modos de conducción y la generosa dosis de información. Es algo alta de asiento y el manillar ancho y plano con las estriberas ligeramente ele­vadas otorgan una posición de conducción semi­deportiva pero no radical, en la que las piernas quedan ligeramente abiertas a la altura del depó­sito de combustible, que tiene una capacidad de 15 litros.

Lo cierto es que su autonomía es un poco limitada en una utilización mixta, pues con un consumo de seis litros a los 100 km, se supe­ran los 200 kilómetros sin repostar. Aunque en una conducción deportiva, el consumo llega hasta casi los siete litros y en este caso la autonomía se queda en los 200 kilómetros. Un detalle al que cuesta habituarse es a la ausencia del indicador de nivel de combustible, y hay que conformarse con el chivato luminoso que se enciende cuando entra la reserva.

El tacto del motor es agradable a bajas vueltas y en el modo Touring se puede conducir con mar­chas largas, a pesar de que es un poco brusco en la respuesta inicial. Recupera desde las 2.500 rpm, entre las 4.500 y las 7.000 vueltas se en­cuentra cómodo y tiene una muy generosa dosis de par motor, y se mantiene hasta llegar al corte de encendido poco antes de las 10.000 vueltas. En autopista, a una velocidad de 130 kilómetros/hora, el motor gira sobre las 5.750 vueltas. La verdad es que este modo Touring es más agradable que el Sport, en el que la respuesta al puño del ace­lerador es más rápida pero también más agresiva. Con las dos primeras marchas bastante cortas, es fácil perder la rueda delantera en aceleraciones violentas…

Pese a todo no es la Shiver una moto de sensa­ciones deportivas en cuanto a propulsor y algunos echarán en falta un punto más agresivo, un punch que no llega, pero a nivel de chasis, a pesar de que las suspensiones son sencillas por una cuestión de precio, lo cierto es que trans­mite las sensaciones propias de las motos de Noale. Con su manillar ancho y plano se consigue una agradable sensación de control. Incluso en pisos rugosos la Shiver mantiene el tipo y sin lugar a dudas los reglajes de las sus­pensión delantera que se han elegido en los últimos tiempos, mejoran el feeling con el tren delantero de versiones anteriores.

El bastidor es rígido y permite una con­ducción precisa y sin ser especialmente ágil o rápida en los cambios de dirección, se muestra neutra y aplomada en las curvas rápidas. La frenada tiene buen tacto y po­tencia suficiente, mientras que el sistema ABS –de esta versión–, desarrollado con­juntamente con Continental, me gustó por­que es poco intrusivo y actúa sin grandes sobresaltos. De peso está un poco por encima del res­to de motos de este estilo, pero en líneas generales se conduce sin esfuerzo y es una naked diferente, que sin destacar en nada en concreto, se comporta muy dignamente en cualquier escenario.

En definitiva, la Aprilia Shiver sigue siendo, a pesar del paso del tiempo, una alternativa interesante entre las naked para los que busquen marcar la diferencia con una moto polivalente y estilo italiano.

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