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Analizamos la KTM 200 Duke, una auténtica moto-escuela

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La doscientos es un eslabón más en la progresión que nos ofrece KTM entre sus naked. Un eslabón que consideramos tan importante como necesario porque con ella, tras dejar atrás la 125 Duke, se puede empezar a aprender a ir un poco más rápido en moto sin haber de saltar directamente a toda una KTM 690 Duke. De ahí la importancia que le otorgamos a la KTM 200 Duke, que está llamada a consolidarse como una auténtica moto-escuela.

Pequeña y escurridiza
Con el monocilíndrico de doscientos centímetros cúbicos se gana, respecto al de 125, potencia, sobre todo, pero también otro carácter del motor a bajo régimen. En la 200 Duke notamos que la mecánica trabaja con más desahogo en ciudad, al ser menos puntiaguda a la hora de iniciar la marcha. El ímpetu se mantiene, cómo no, si bien con esa potencia extra se gana en progresividad y dulzura.

Y es que en ciudad es una moto casi perfecta. Es tan compacta que el hecho de que su radio de giro no sea del todo corto no nos ha importado nada. La altura del asiento es baja, la moto es muy ligera, las geometrías, más bien cerradas, y el manillar, ancho: se cuela por donde queramos sin el más mínimo problema. Y volvemos a destacar, porque es algo que nos ha sorprendido, lo ligera que llega a ser entre coches.

El tacto del motor, además de progresivo en ciudad, también es muy dulce, sin apenas vibraciones. Como lo es asimismo el tacto de la frenada, que aunque sea más bien de carácter deportivo, no es en ningún momento complicado dosificarla para frenar lo justo en el instante que queramos. Y que sea lo único negativo en la urbe el hecho de que los retrovisores no reflejan como nos gustaría lo que pasa a nuestras espaldas dice mucho de lo bien que trabaja la KTM 200 Duke en ciudad.

A 140 km/h
El motor de la nueva Duke mejora al mismo tiempo la elasticidad del convalidado. No en vano, en el cuadro de instrumentos completamente digital casi alcanzamos a ver los 140 kilómetros por hora, una velocidad máxima que ya habríamos de empezar a tomar en serio.

En carretera, la KTM 200 Duke mantiene el buen hacer de la más pequeña, ya que la parte ciclo es idéntica en ambas, y lo único mejorable, la calidad de los neumáticos con los que vienen de serie.

Las suspensiones son firmes, con horquilla invertida delante y monoamortiguador regulable detrás, los dos de la firma WP. Con el chasis multitubular de acero, esta naked de inspiración streetfighter se muestra muy firme en curvas.

Con las geometrías tan cerradas y con ese manillar algo elevado, como decíamos antes, meterla en las curvas es muy sencillo; lo es tanto como moverla de un lado a otro en las enlazadas, aunque luego se note algo nerviosa al forzar las maniobras (por eso mismo, por ser tan cerrada de dirección y tan corta entre ejes).

La frenada no acepta tacha posible, con un único disco delante, sí, pero de 300 milímetros de diámetro y con una pinza de anclaje radial de cuatro pistones opuestos. No falta ni el tacto ni el mordiente, que es propio de una moto de mayor cubicaje. Esta nueva cilindrada optimiza el comportamiento de la Duke a escala en carretera, pues proporciona un mayor margen de maniobra; no hay que cambiar tanto de marcha como en la 125. La 200 respira y aguanta mejor el trote que la pequeña de todas.

Natural
Esa velocidad punta de 140 km/h, por encima de los límites legales, le abre de par en par las puertas a los trayectos por el extrarradio. Es una naked, salta a la vista, y la protección aerodinámica es nula, aunque la máscara del faro haga lo que pueda. De todas formas, la posición de conducción (sorprendente, ya que, repetimos, es una moto muy compacta) nos pareció muy natural, con las estriberas a una altura adecuada, ni muy arriba ni muy abajo, y con el manillar muy a mano. Y en este apartado, en el de la larga distancia, sólo le encontramos a modo de reproche que el asiento no ofreciese un mayor mullido, y un mayor tamaño, ya que cuando llevamos mucho tiempo encima de ella, el trasero termina resintiéndose.

Por lo demás, las vibraciones son escasas, si no nulas, y la calidad de marcha resulta más que aceptable.

El precio de la KTM 200 Duke, a falta de posibles variaciones por el aumento del IVA, es de 3.989 euros, 200 euros más que la KTM 125 Duke. Parece mentira, pero con los 75 centímetros cúbicos de más se ganan muchos enteros en todos los terrenos (ciudad, carretera y autopista) y es una opción muy seria e interesante para los que hayan pasado por la convalidada y ahora quieran dar un pasito más, ir un poco más allá. La apuesta no iba a ser equivocada

Cómo va en…
Ciudad
Esta Duke es tan juguetona como manejable. El radio de giro no es del todo corto, pero la moto es tan compacta y el manillar está tan a mano, que se lleva entre coches sin problemas. El motor va muy bien abajo.

Carretera
Si los neumáticos de serie fueran de mejor calidad, sería prácticamente perfecta en su segmento. La estabilidad es de nota alta -gracias a su chasis multitubular y a sus suspensiones-, como la frenada.

Autopista
La 200 alcanza los 140 km/h de marcador, que no está nada mal. El asiento es algo duro y de pequeñas dimensiones, si bien, -teniendo en cuenta además lo compacta que es- resulta una naked muy lógica y ergonómica. Y suave.

Solo +
Motor solvente
Velocidad punta
Manejabilidad
Suspensiones
Frenada
Consumos

Solo –
Neumáticos de serie
Asiento duro
Visibilidad retrovisores
 

Prueba publicada en el Solo Moto número 1890
Si quieres el número puedes pedirlo a nuestro departamento de suscripciones

 

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