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Alberto Puig: “Esto es deporte profesional, es lo más cercano que hay a una jungla”

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Para Alberto Puig, 2014 ha sido una temporada atípica… al menos si se compara con las trece anteriores. Porque desde la llegada de Dani Pedrosa al Mundial en 2001, básicamente su trabajo se había centrado en arropar al piloto catalán. Es cierto que en esa época gestionó los equipos de Movistar, primero en 125cc y después en 250cc, pero a partir del desembarco de Pedrosa en MotoGP –estamos hablando de 2006–, su labor pasó a ser exclusivamente ayudar, apoyar, aconsejar, en definitiva, lo dicho, arropar a Dani dentro del equipo HRC.

Esta exclusividad dejó de ser tal a finales de la pasada temporada, unos meses después de haberse anunciado la salida de Puig del entorno de Pedrosa. Las razones últimas de ese inesperado cambio de relación las conocen los protagonistas, pero en cualquier caso obligó a Alberto a reci­clarse. “Tenía un año más de contrato”, nos explicó el propio Puig durante la larga charla que mantuvimos con él, “y en HRC me preguntaron si podría hacer de seguidor/ojeador de sus pilotos y equipos. Y es lo que he hecho este año”.

Para entender la labor realizada por Puig la pa­sada temporada, lo primero que hay que saber es que Honda/HRC apoya a muchos pilotos y equi­pos en el Mundial; desde Moto3 hasta MotoGP, pasando por Moto2. “En HRC, la prioridad es el equipo de MotoGP. HRC no puede llegar a todas partes”. Se trata de apoyos tanto materiales como económicos, y ha sido tarea de Alberto seguir de cerca a estos pilotos y equipos. “A Honda le gusta tener siempre diferentes opiniones; he estado ha­ciendo un poco de scouting. Es un trabajo mucho más genérico, más global. No es estar sólo con un piloto, no solamente miras la parte deportiva, sino también la gestión del equipo, cómo funciona…”

La nueva labor de Puig le ha permitido, como él mismo confiesa, tener una visión de lo que sucede en el paddock del Mundial muy diferente a cuando su mundo se limitaba básicamente a su piloto… ”Sólo vivía para él”. Ha visto desde lejos cómo los equipos han gestiona­do sus recursos, las situaciones complicadas; me imagino que ha podido evaluar también el nivel de competitividad de cada estructura… En fin, lo dicho, una visión global, aunque cuando le pregunté si había aprendido muchas cosas este año, Alberto soltó un sonrisa y me espetó: “Hombre, llevo 27 años aquí dentro; no te creas que me sorprende lo que veo”.

El nuevo trabajo de Puig le ha llevado, por ejemplo, a vivir la batalla Honda/KTM de Moto3 en primera fila, aunque más en el box de Efrén Vázquez que en el del Team Estrella Galicia de Emilio Alzamora. En Moto2 siguió de cerca al equipo Idemitsu de Taddy Okada, uno de los grandes fiascos de la temporada. Una estructura, por cierto, cien por cien sufragada por HRC y de la que tenía que haber salido Nakagami camino de MotoGP. Así estaba previsto en HRC, pero después del papelón del piloto y del equipo…

“No, no, desde luego no ha ido como se espe­raba. Empezaron bien, pero perdieron un poco la perspectiva y entraron en una espiral de re­sultados malos. Personalmente pienso que el potencial de Nakagami es más alto de lo que ha demostrado; lo tengo claro. Pero al final, por una serie de razones que son difíciles de expli­car… Afortunadamente el año que viene volverá a tener el apoyo de Honda; tendrá una segunda oportunidad que tendrá que aprovechar”.

Proyecto Miller

Uno de los temas obligados en nuestra conver­sación con Alberto Puig era el Proyecto Miller, es decir, la decisión de HRC de subir a un piloto de Moto3 directamente a MotoGP. Y es que des­de las filas de Honda se me explicó que Alberto había sido básicamente el padre de la idea. Un proyecto que nace en una reunión a tres bandas en la que están presentes Shuhei Nakamoto , vi­cepresidente de HRC; Livio Suppo, mánager del Team Repsol Honda, y Alberto Puig.

Cuando le preguntamos a Puig sobre su paternidad, en un primer mo­mento la niega, pero cuando puso sobre la mesa los argumentos en los que se basa una decisión que ha generado no pocos escepticismos, queda patente quién es al menos el ideólogo del Proyecto Miller.

“No es que sea el padre de la idea, yo simplemente considero, en líneas generales, que cuando hay pilotos con potencial, estén en el campeonato que estén, los puedes coger. Está ahí, no hace falta que esperes dos o tres años. Si uno puede permitirse preparar a un chaval sin la prisa de exigirle, puedes hacerle quemar etapas más rápido… Llámese Miller, Márquez, Rins o el que sea”.

Casualmente son estos tres nombres los que se barajaron cuando, en esa reunión, se decidió repasar los pilotos jóvenes con más futuro. Se había peinado ya MotoGP y Moto2, y en ninguna de las dos categorías había surgido un nombre interesante. “Cuando me preguntaron dije: no hace falta ir a buscar a Moto2 o a MotoGP, miremos más abajo. Como concepto, el potencial puro lo tienes que encontrar en las categorías pequeñas. Donde ves a los pilotos buenos es en Moto3. Donde ves si un piloto es bueno o no es con las pocket-bike; ahí ya lo ves. ¡No lo vas a descubrir con 25 años!… ¿Y cuál es la categoría más pequeña que tenemos? Moto3… Pues venga, vamos a mirar ahí”.

Para situarnos en el tiempo, la reunión de la que estamos hablando se produce ya en el GP de Francia, es decir, la quinta carrera de la tempo­rada. El fulgurante inicio de temporada de Miller hacía presagiar que el australiano sería la gran referencia de la categoría. Después las cosas se le torcieron y al final el título se le escapó entre los dedos de la mano… afortunadamente para nosotros.

Puig, una especie de sargento de hierro de las carreras, tiene muy claro que el Proyecto Miller es un experimento con una base bien cimentada.

“Si tú eres una fábrica, te sobran motos, tienes dinero, y estás en una situación tipo ‘no mire, yo no tengo que hacer resultados en dos o tres años’, pues adelante, hagamos la prueba. Para qué obligarle a hacer un campeonato de Moto2, que es complicadísimo, que es muy difícil de ga­nar, que está muy igualado y en el que un mínimo error te deja fuera de la lucha por le título”.

Al mismo tiempo, Alberto es consciente de que no existen garantías de que Miller salga triunfador del atajo que él y los responsables de HRC se han sacado de la chistera. Es la típica situación en la que la línea entre el acierto y el fracaso es finísima. “Se caerá, no le irá bien… Y dirán, ¡se ha equivocado!… Espérate… Otra cosa sería que llegase a MotoGP y tuviese que darle maneta, eso sería otra cosa. ¿Cuántos años tiene Miller? ¿Die­cisiete? Pues igual antes de los 20 está preparado para ir en MotoGP… No sé, es mi idea… Aparte, el concepto es muy sencillo, esto es deporte profesional, es lo más cercano que hay a una jungla, esto es así… Yo te doy la oportunidad, tú la escoges o no, es tu decisión, chaval. Puede ser que te salga mal… Pero tú lo escoges voluntariamente… A lo mejor en dos años has fracasado… Cada uno es libre en la vida… Yo pienso así”… Alberto Puig, en estado puro.

Obviamente a lo largo de nuestra conversación había dos temas que eran de obligado repaso: el primero, Marc Márquez; el segundo, Dani Pedrosa.

De Dani hablamos en un recuadro aparte en este mismo artículo, y en lo que a Marc se refiere, antes de reflejar lo que Alberto nos comentó de él, conviene recordar que hasta hace sólo unos meses, Márquez fue el rival al que Puig intento ganar con todas sus fuerzas… Y esto se nota.

Él lo negará, probablemente porque no se dé ni cuenta, pero a Alberto le cuesta elogiar a Marc. Siendo lo pragmático que es, estoy seguro de que lo admira, le reconoce todos sus méritos y lo tiene estudiadísimo. Pero cuando le preguntamos sobre el fenómeno Márquez, le costó arrancar. Evidentemente es la combinación del potencial que tiene y las ganas. Cuando combinas potencial, ambición y fuerza, pues…”. Puig intentó zan­jar el tema con esta respuesta, pero cuando le preguntamos si sus rivales carecían de ese potencial y esa ambición, volvió a la carga.

“Yo creo que siente muy bien la moto; controla mucho la situación, en el sentido que está siempre en el límite… (Pausa) Pero bueno, las cosas no pasan porque sí; creo que Marc también entrena mucho, está mucho encima de la moto, le gusta estar encima de la moto, y al final, cuando estás encima de la moto, acabas por entender perfectamente lo que necesitas, lo que te gusta… Yo creo que es una combinación de todo”.

“Pero evidentemente tanto Pedrosa como Lorenzo son dos pilotos que también tienen eso… hay que añadir a esta lista a Rossi, aunque sea de otra generación. La única diferencia, si es que hay alguna, es que Marc es un poco más joven, asume un poco más de riesgos que el resto… Esto es lo que yo creo. Esto puede que haga que lleve la situación un poco más al límite que los otros. Y probablemente acepte menos las cosas que los otros: siempre quiere ganar, nunca cede, aunque la situación no sea favorable para él, siempre lo intenta. Al final estas cosas son las que le han llevado a conseguir lo que ha conseguido… Dani y Jorge también tuvieron ese momento, también llegaron y tuvieron ese plus. Cuando pasen los años veremos cómo Márquez ha gestionado todo esto, pero hoy por hoy el plus que tiene es ese arrojo… Juventud y determinación”.

Interesante esta reflexión en alto de Puig, en la que, conociéndole, van implícitos algunos mensajes a navegantes, como el de las horas de entre­namientos sobre la moto de Marc, su inconformismo, su no resignación ante situaciones adversas…

Misión 2015

Cuando le preguntamos a Alberto sobre su labor en 2015, nos dio una larga cambiada asegurando que no había hablado con HRC del futuro, y que no sabía qué iba a hacer. Obviamente, a sólo unas sema­nas del final del campeonato, cuando tuvo lugar la entrevista, fue una forma elegante de despacharnos. Le preguntamos entonces sobre su relación con el Proyecto Miller, y si iba a acompañar al australiano en su aventura desde dentro del box, algo que parecía lógico teniendo en cuenta que él ha sido el padre, o al menos uno de los padres, de la idea. Nos aseguró que no, pero el lunes después del pasado GP de Valencia, Alberto estaba muy cerca y muy atento a los primeros comentarios de Miller después de probar la RCV de HRC… Veremos si fue sólo por ser el día de su debut o si le seguirá de cerca de lo largo de 2015.

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