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10 consejos para el mantenimiento de tu moto

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1- Bien limpia
 

Antes de dejar nuestra moto parada durante los meses que sean, es muy recomendable tomarse un buen rato en limpiarla a fondo. Es muy importante esmerarse en esta labor y, tras previo paso por un lavado con lanza a presión y desengrasante/desincrustante (truco: nos podemos ayudar con un poco de KH-7 en llantas y zonas más engrasadas), cojamos trapo en mano y un limpiador bien potente y repasemos todos los recovecos hasta dejar la moto como cuando era nueva.

2- Cadena engrasada

No olvidéis engrasar de nuevo la cadena después de lavar la moto, ya que el desen­grasante y los detergentes que hayamos empleado en la limpieza se habrán llevado cualquier resto de lubricante que hubiese en ella, dejándola expuesta a la oxidación. Es importante que quede bien empapada en aceite -específico para cadena-, ya que de esta manera evitaremos que se pueda deteriorar durante el tiempo que la moto pase en el dique seco.

3- Niveles al máximo
 

Una vez limpia, seca y con la cadena bien en­grasada, será el momento de rellenar el cár­ter, con aceite de la misma densidad y hasta la marca de nivel máximo, para evitar oxida­ciones de las paredes y mantener lubricada la mayor parte del interior del propio cárter. Por cierto, si la moto va a estar parada duran­te mucho más tiempo que un invierno, enton­ces es recomendable que el llenado sea total y recordar en este caso retirar el exceso de aceite el día de la puesta en marcha.

Haremos lo mismo con el líquido refrigeran­te; rellenaremos hasta el nivel máximo (no a tope), y con la batería, a la que añadiremos agua destilada en el caso de que se trate de una con mantenimiento –aunque del cuidado de la batería hablaremos un poco más ade­lante.

4- Depósito lleno
 

El depósito de gasolina también deberá quedar lleno hasta los topes, para evitar la formación de partículas por el deterioro del propio combustible y también para que en los depósitos de metal no se oxide el interior debido a la condensación que se crea en el interior. Un detalle a tener en cuenta es que esta gasolina, si se trata de una de 95 octanos, es recomendable desecharla transcurridos seis meses desde el repostaje, ya que pierde muchas de sus propiedades pasado ese tiempo. En el caso de la de 98 octanos, el tiempo máximo recomendable es de la mitad, tres meses.

5- Proteger metal, goma y plástico
 

Para proteger las partes metálicas de la moto las po­demos rociar con un spray de aceite lubricante (no el de engrasar la cadena, ya que la mayor parte de estos incluyen aditivos adherentes que podrían dañar la su­perficie donde se aplique) o frotar con un paño empapa­do en aceite limpio de motor aplicando una fina película sobre ellos, de esta manera evitaremos que se oxiden con el paso de los meses.

En cuanto a los plásticos y las gomas, en este caso ha­remos lo propio con un spray lubricante sintético con base de silicona o con un paño untado en parafina, de­jando también una fina capa sobre los plásticos de la carrocería y las gomas a las que tengamos acceso; así impediremos que se resequen durante el tiempo de hi­bernación.

6- Para nota
 

Una medida que vamos a calificar como opcional, aun­que muy recomendable para paradas de varios meses, es la lubricación de la cámara de combustión y el vacia­do de las cubetas de los carburadores (en caso de que disponga).

Para lo primero bastará con retirar las bujías, introdu­cir unas gotas de aceite limpio de motor en la cámara de combustión y accionar el motor de arranque durante unos instantes (no olvidéis tapar los orificios de las bu­jías para que no salpique todo el aceite). Después, volve­remos a colocar las bujías en su sitio y listo, la cámara de combustión quedará protegida ante posibles corro­siones y deterioros.

En cuanto a las cubetas de los car­buradores, será suficiente con desatornillarlas y vaciar­las del combustible, puesto que, al tratarse de tan poca cantidad, es más que probable que en pocos meses se haya descompuesto y deje en el fondo un poso que el día de poner de nuevo la moto en marcha sea arrastrado por la gasolina nueva que entre y corramos el peligro de obturar alguno de los surtidores.

7- ¿Dónde guardarla?
 

Hay que buscar un lugar seguro en el que poder dejar la moto durante los meses de hibernación sin que tengamos que mo­verla o lo hagamos lo menos posible. Este lugar ideal debería ser un parking –si es privado mejor que mejor–, y la razón es porque en un parking quedará a resguardo de las inclemen­cias meteorológicas, así como de los cambios de temperatu­ra continuos entre día y noche. En un ambiente oscuro y seco lograremos que el deterioro de los fluidos y de la propia moto se minimice al máximo.

Por cierto, en la medida de lo posible, trataremos de bloquear el acceso a la moto con un coche o, si se puede, colocarle un buen candado atado al suelo, de manera que la larga estan­cia de nuestra moto en el parking no despierte las ansias de coger lo que no es suyo a algún desconocido.

8- Salvar los neumáticos
 

Ya hemos escogido una zona de poco o ningún tránsito dentro de un parking cubierto. Pues bien, a la hora de dejarla en ese sitio, lo haremos apoyándola sobre el caballete central y con la dirección sin bloquear y lo más recta posible, procurando que la rueda delantera tampoco toque al suelo; eso lo pode­mos hacer levantando el tren delantero y dejando descansar los colectores sobre un tope (mejor si es un caballete o borri­queta).

Otra solución sería cargar peso en la parte posterior (podemos llenar el top case, si disponemos de él, pero sin pa­sarnos de peso, no vaya a ser que al final sea la rueda trasera la que quede apoyada en el suelo). Una vez bien asentada sobre el caballete central y reluciente, es el momento de ta­parla con una funda que la proteja de arriba abajo y que nos despidamos de ella hasta la próxima primavera.

9- Batería fuera
 

Es importante tener en cuenta ciertos detalles que no afec­tan directamente a la preparación de la moto para pasar el invierno en su cueva. Nos referimos, por ejemplo, al tema de la batería que habíamos dejado colgado en el punto número 2. Decíamos que era necesario añadir agua destilada hasta el ni­vel máximo, pero además deberemos desconectar al menos el borne negativo para evitar que los elementos en alerta (como el alarma, por ejemplo) terminen con la carga y puedan llegar a comunicar nuestra batería.

En realidad, si queremos hacer las cosas tal y como manda el decálogo del buen motorista, además de rellenar aquellas baterías con mantenimiento y desconectar el borne negativo, lo mejor sería desmontarlas y sacarlas de la moto, tanto las que son con mantenimiento como las que no, dejándola en un lugar seco y ventilado. Y lo que ya sería ideal, es que además de desmontarla, la dejásemos conectada a un cargador de los llamados inteligentes, de esos que disponen de una función de mantenimiento; con eso la batería se nos mantendrá en las me­jores condiciones el día que resucitemos la moto.

10- Todo en casa

Recordaros también que procuréis no dejar ni llaves ni docu­mentación en la moto durante el período de retiro, así como la conveniencia de dejar apuntado en un lugar visible de la moto todo lo que le hemos hecho y que tenemos que deshacer antes de su puesta en marcha: neumáticos con sobrepresión, revisión pendiente, cambio de filtros, nivel de aceite por encima de lo re­comendado, limpiar la parafina o el aceite lubricante de los ele­mentos a los que le hemos aplicado una película protectora…

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