18. Diciembre 2016 - 12:35 | Lluis Morales | Rutas
Fotos: Francesc Montero

Cymru, que es como se escribe en gaélico el nom­bre de Gales, es un pequeño país al sur de Esco­cia y al oeste de Inglaterra. Muchos de vosotros lo sabréis, por supuesto, pero resulta que es el gran desconocido de los países que integran el Reino Unido. De los 65 millones de habitantes de UK, Gales tiene poco más de tres, con ciudades muy poco densas (en Cardiff, su ca­pital, viven unas trescientas mil personas). Este verano nos ofreció la posibilidad de vivir tres jornadas de moto inolvida­bles, la primera de ellas por el campo y dos atravesando el país de sur a norte.

Empezando por el barro


Tras aterrizar en el aeropuerto de Bristol e ir hacia el hotel, situado en Caerphilly –cerca de Cardiff, la capital galesa–, en el centro de un verde campo de golf, vemos que no hay aspersores para regar el césped. La tarde es soleada, pero eso nos hace pensar que difícilmente pasaremos tres días montando en moto en seco…

Cuando llega la hora de la cena, el grupo de españoles invitados nos unimos a los italianos y a los responsables de Honda. Enseguida nos cuentan en qué consiste el pro­grama para cada uno de los tres siguientes días, mientras caemos en la cuenta de que en la mesa había quedado una plaza libre en la que una camarera había dejado una pinta de cerveza negra. Nos presentan a un invitado sorpresa: el mítico John McGuinness, quien entra en la sala, saluda y se adueña de la jarra. Genio y figura.

La mañana siguiente ha amanecido soleada, con veintipocos grados Celsius. Ideal para lo que vamos a hacer: despla­zarnos hasta el Honda Adventure Centre y disfrutar de una intensa jornada off-road con las Africa Twin.

Dave Thorpe, campeón del mundo de motocross en la categoría de 500 c.c. en los años 1985, 1986 y 1989, dirige esta escuela en la que se enseñan técnicas de conducción off-road para todos los niveles y necesidades. Lo hace con  método, con un estilo sosegado (importante para mantener sin tensión a quien tiene que probar según qué cosas), y en un entorno extraordinario, puesto que cuenta con recinto boscoso privado con un montón de kilómetros de pistas, senderos y explanadas donde probar todo lo que se tercie sin riesgo de molestar a nadie.

No vamos a extendernos en detallar todos los niveles, tipos de motos y programas que ofrece la escuela de Dave, pero os invitamos a consultar en www.hondaadventurecentre.com todas las opciones, que son muchas. A título orientativo, os diremos que un curso de dos días completos en los que aprendes una barbaridad, y no tienes que poner ni moto, ni gasolina ni equipamiento, cuesta 499 libras esterlinas, menos de 600 euros. Y tanto lo que aprendes como lo que te diviertes es, simple y llana­mente, digno de costar muchísimo más.

Tras unos cuantos consejos sobre posición, reparto de pesos e incluso cómo levantar la moto si nos caemos sobre terreno irregular, empieza la acción. Lo primero son unos aparentemente sencillos ejercicios con conos, para pasar a realizarlos cada vez a mayor ritmo hasta forzar peque­ños errores. De ahí a diversas pruebas de aceleración con todos los niveles de control de tracción –hasta suprimirlo–, realizadas con cambio manual primero y con DCT después. Tras todo ello, el mismo Dave y Pat Jackson, los expertos instructores, consiguen discernir los niveles de los asisten­tes y repartirlos en grupos más o menos homogéneos.

Y a partir de ahí, te pasas todo el día bajo la atenta mirada de uno de ellos, realizando maniobras que van incrementando progresivamente la dificultad y la velocidad, hasta que te encuentras por la tarde realizando recorridos en los que toca descender largas rampas de barro con una moto de 230 kg, girar dando gas, subiendo y bajando roderas, o atravesando un enorme barrizal que ellos denominaban “the Amazonas”, imaginad el porqué.

Como siempre en el campo, la instruc­ción principal para sobrevivir al lodazal era mirar lejos, al sitio a donde quieres llegar, y no soltar el gas pase lo que pase. Los Karoo 3 que llevaban las CRF1000L resultaban impres­cindibles en este medio, pero nos queda claro que, con o sin tacos, pocas trail podrán defenderse como esta Honda en el campo.

En alguna que otra subida nos pasaba McGuinness, pese a que él mismo afirma no tener ningún nivel en el campo, como si fuésemos marcha atrás, y saltando sobre todas las piedras y raíces que se encontraba por el camino. Por cierto, nos confesó que prefería en este medio la versión DCT. Es verdad que lo pone todo extraordinariamente fácil gracias a poder cambiar sin mover los pies de los estribos, a su consistente entrega de par, a su control de tracción y a su modo G. Salvo a la hora de levantar el tren delantero frente a algunos obstáculos, no echamos de menos para nada la versión manual.

He acabado la jornada sin caerme ni una sola vez, algo que dice mucho a favor de la moto… Y eso que condensamos en un glorioso día casi todo el programa que se suele hacer en dos, así que, como imaginaréis, acabamos tan cansados como satisfechos. Y, sobre todo, sonrientes. Pat y Dave nos han enseñado que podemos confiar a ciegas en la Africa Twin en el barro galés.

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