25. Febrero 2017 - 10:45 | solomoto.es | Rutas
Texto: Slow Rider / Fotos: J. Luis Valdés, S.R.

Voy atento a todo lo que sucede a mi alrededor. Los paisajes de verde y roca se van sucediendo, venerables pueblos de piedra se intercalan y cada curva ofrece un nuevo desafío. El último reglaje de válvulas ha hecho que este viejo motor suene, una vez más, como a mí me gusta. Luce el sol y la temperatura es fresca, condiciones ideales para disfrutar de la ruta. Presto atención al rutómetro y compruebo, en una rápida mirada, cuántos kilómetros faltan para el siguiente cruce.

Escucho cómo un motor se acerca, un vistazo al espejo y veo un grupo de ingleses que vienen a buen ritmo. No tardan en adelantarme y, mientras lo hacen, observo con detenimiento sus máquinas perfectamente restauradas. Disfruto con los sonidos de los diferentes motores: mono­cilíndrico Velocette, bicilíndrico Triumph y una rápida y ligera Yamaha dos tiempos de los años setenta. Me saludan y siguen su camino, que es también el mío, pues todos es­tamos disfrutando de una de las estupendas rutas del Rally Internacional de Colombres.

Hace una hora hablé con ellos en la plaza del pueblo, donde a las diez de la mañana, como cada día del rally, nos reunimos para que la organización haga sonar la sirena anunciando que un día más las clásicas vuelven a rugir por estos paisajes de ensueño. Hoy ciento cuarenta motos se agolpaban para tomar la salida y aún no es el día de más afluencia.

Este es uno de mis momentos preferidos, uno puede ver a viejos amigos que año a año responden a la llamada de Colombres, hacer nuevas amista­des o simplemente dar un paseo por la plaza contemplando la improvisada exposición de “hierro viejo” mientras no dejo de sorprenderme al ver tantas caras sonrientes.

No es una competición y sé que pronto me reuniré de nuevo con ellos en el “pincheo” que la organización se encarga de preparar diariamente en un determinado punto de la ruta y que suele ser un asombroso mirador. Por mi parte, también voy adelantando a otros pilotos, no sin antes quedarme un rato tras ellos disfrutando de las vistas y sensaciones que ofrece rodar tras una moto que tiene más años que yo.

De pronto, mi vieja compañera empieza a dar tirones. Espero no quedarme tirado y terminar la ruta, aunque no me preocupa demasiado, ya que sé que si esto sucede, la furgoneta de la organización nos recogerá y terminaré la ruta con ellos.

Bien organizado
 

No hay horarios rígidos, ni paradas obligatorias, no tienes que rodar solo, ni hacerlo en grupo si no quieres. Tienes tu rutómetro y sabes lo que hay que hacer… disfrutar. Y cuando la ruta termine, te espera una agradable tarde noche en los hoteles contando cómo ha ido el día y qué haremos mañana. Así es el Rally Internacional de Motos Clásicas de Colombres, una reunión (significado de la palabra rally) de amantes de las motos clásicas que disfrutan no solo restau­rándolas y manteniéndolas, sino rodando sin descanso en estos pedazos de historia.

La presente edición, la quinta, ha sido una vez más un éxito de participación, que ha dejado el listón muy alto. Una vez más, el Moto Club Indianos ha sabido responder a las de­mandas de los participantes y ofrecer un amplio catálogo de rutas que han dejado a más de uno boquiabierto. A las tradi­cionales siete rutas, no hay ni un día sin actividad, este año se ha añadido una más, ya que el domingo, respondiendo a la gran y anticipada afluencia de pilotos, se preparó fuera de programa una ruta que hizo las delicias de los sorprendidos participantes que esperaban pasar un día en los hoteles.

Día tras día la semana fue pasando, el número de partici­pantes aumentando y las averías se fueron resolviendo en las instalaciones que el Moto Club Indianos ofrece en el restaurante La Parra.

Este año, la concentración rindió homenaje al mítico piloto de Ducati Paul Smart, quien nuevamente estuvo presen­te en las rutas, compartiendo como uno más todo lo que este evento nos ofrece. Es un lujo poder tomar un pincho cuando hablas de tú a tú con una leyenda del motociclismo. Durante la conversación le agradecí su presencia, a lo que me respondió: “Aunque no me homenajeasen, habría venido igualmente”, siempre jovial y caballero.

El jueves se celebró una cena de hermandad en el polide­portivo de Colombres, donde se promueven las relaciones interpersonales, ya que en esta prueba, lo más importante no son las máquinas si no quienes las manejan.

Para los más duros pilotos se celebró el viernes la II Ruta de las 300 Millas, una dura prueba para piloto y máquina que hace las delicias de los más osados. Una ruta de 500 kilómetros de recorrido en la que la organización coloca cuatro controles por los que el piloto debe pasar en tiempo si quiere recibir el sello correspondiente. Es una prueba de regularidad, así pues hay que tener un buen sentido del ritmo para no pasar antes ni después del tiempo calculado. Una vez completado el paso por los cuatro controles, el piloto gana el derecho al trofeo acreditativo.

No todos los participantes desean rodar tan larga distancia, razón por la que el moto club se desdobla en este día para ofrecer simultáneamente una ruta más acorde con su gusto y así satisfacer todas las preferencias.

El fin de semana, además de las rutas diarias, el rally se abre al público, que un año más asistió en masa a Colombres a disfrutar del ambiente familiar que reina siempre en este evento. El sábado abre sus puertas el Mercadillo Solidario, donde los amantes de las clásicas pueden encontrar ese repuesto que les falta y, cómo no, también hay lugar para el merchandising que tanto nos gusta.

Los participantes regre­san de la ruta antes de lo habitual para compartir una paella en la plaza, momento este que disfruto especialmente, ya que no hay nada que me guste más que comer junto a mi moto con mis amigos. Contemplar la plaza de Colombres llena de tal variedad y cantidad de motos clásicas es como visitar un estupendo museo al aire libre.

Más pruebas
 

La tarde está reservada para la Subida Bustio-Colombres 12+1 para motos clásicas. Una prueba de velocidad que hace las delicias del público asistente y que este año ha contado con 49 inscritos. La carrera contra el crono se divi­dió en tres categorías de competición y una de exhibición y los pódiums fueron: categoría 2 tiempos, vencedor Antonio Iryzabal, presente campeón de España, segundo clasificado Manuel Lousada y en tercera posición José Luis García.

La categoría 4 tiempos vio cómo Bruno Heres, ganador en La Bañeza este año, se alzó con la primera posición, seguido de Juan Carlos Rodríguez y Óscar González. Finalmente en 4 tiempos bicilíndricas, la victoria fue para Bruno Capín al que acompañaron en el pódium Jaime Díaz y Julio Greco.

El domingo gana fuerza año a año como día señalado del evento, pues la organización prepara otro día repleto de actividad. Al Mercadillo Solidario, donde el piloto Paul Smart firmó cientos de pósters del rally, en los que aparecía su imagen, a cuantos visitantes lo solicitaron, hay que sumar la ruta diaria, la fabada en la plaza y el evento más emotivo “La carrera de Correpasillos para los peques.

Este año se inscri­bieron 36 futuros campeones, a los que hubo que dividir en dos categorías, rueda ancha y rueda fina. Todos resultaron ganadores y recibieron su camiseta, su medalla y, cómo no, su bolsa de chuches. No solo es una delicia ver a estos pequeños disfrutando, también lo es ver las caras de sus padres, algunos de los cuales participan en otras pruebas del evento. El relevo generacional está garantizado.

El plato fuerte de hoy es el Motocross Clásico que tiene lugar en el mismo Colombres y que este año ha contado con 64 participantes provenientes de 11 provincias y en el que estuvieron representadas nada menos que 17 marcas. La prueba se dividió en tres categorías: Twin Shock, en la que ganaría Efrén Cavo, seguido de Jorge Curreya y Jeroni Ribes; la prueba de Pre-78 sería ganada por Fermín Atorrasagasti, seguido de Leandro Galdona y Ramses Lanza en tercera posición, finalmente la prueba de 80 cc en la que Efrén Cabo repetiría victoria acompañado en el pódium por Pedro Piedra y Alejandro Rubiera.

Y así llegó a su fin esta edición, que me deja un montón de buenos recuerdos, más de 1.500 kilómetros en el marcador y unas ganas enormes de volver el próximo año.

El carácter internacional del evento queda claro cuando repasamos los países representados y que fueron: Inglate­rra, Alemania, Francia, España, Gales, Italia y Holanda, lo que demuestra la buena salud de esta reunión. Pero todos estos datos no te darán una idea de lo que es participar o asistir a un evento como este. No lo dudes y ven a vivirlo tú mismo.

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