11. Febrero 2018 - 17:29 | Alex Medina | Pruebas
Triumph

Si los británicos se han caracterizado históricamente por ir a su aire, tengo la sensación de que, como no podía ser de otra forma, en la fábrica de Hinckley también suelen escoger su propio camino sin sentirse especialmente condicionados por el resto de los fabricantes. Así vemos que la Tiger es la única tres cilindros entre las grandes trail. Pero en cuanto a equipamiento, ha dado un paso adelante para poder estar al mismo nivel que su competencia.

La nueva Tiger es un claro ejemplo de cómo mejorar una de las big trails más carismáticas de todos los tiempos sin perder su esencia. Es decir que sigue fiel a su exclusivo motor tricilíndrico y a unas buenas dotes como rutera, pero ha mejorado de forma sustancial en otros aspectos. Creo que merece la pena destacar su comportamiento en off-road a pesar de su peso y volumen. También es importante resaltar la incorporación de una pantalla TFT de 5” que la sitúan al más alto nivel.

En líneas generales, esta versión es más capaz de satisfacer a un mayor número de usuarios, y tengo la sensación de que los británicos parecen reclamar su espacio entre las maxitrails capaces de desenvolverse con soltura fuera del asfalto. De hecho, es este un terreno que conocen perfectamente, y para ello solo basta echar la vista atrás y ver parte de su historia. Ya en el año 1936, la Tiger ganaba medallas de oro en los ISDT, y en 1981 comercializaron una trail con neumáticos de tacos. Cuando la resurrección de la marca en 1993, apareció la Tiger 900 y, en los últimos tiempos (2011 y 2016), la Explorer ha sido una maxitrail con mucha personalidad. Ahora, con esta nueva versión y coincidiendo con la desaparición de la denominación Explorer, la gama de las grandes Tiger es sin duda la mejor de su historia.

Gama completa

A la espera de la llegada de las 800 que probaremos en Marruecos en el mes de marzo, la renovación de las Tiger afecta a cinco modelos diferentes, seis si tenemos en cuenta una versión XRX “low” con el asiento 20 mm más bajo.

A primera vista, la diferencia más evidente entre las XR y las XRX es que la primera monta llantas de aleación y las XRX, llantas de radios, lo que nos sitúa en un escenario donde las segundas tienen un carácter más off-road. Todas ellas se benefician de una larga serie de novedades en la parte ciclo, con una nueva geometría, puesto que se pasa de los 23,1º de la última versión (2016) a los 23,2º. Esta variación y que el manillar se ha retrasado 2 cm es, además de las modificaciones en las suspensiones y aligeramiento general de hasta 11 kg de peso (según versión), gran responsable de las nuevas sensaciones que transmiten las Tiger en cuanto a la parte ciclo.

Desde las más básica XR hasta la más completa se benefician de un equipamiento que sitúa las Tiger al más alto nivel. A primera vista destaca la nueva pantalla TFT de 5 pulgadas regulable y a todo color, con diferentes diseños (visualizaciones). En la piña izquierda se ha montado un joystick que se desplaza tanto en sentido horizontal como vertical para acceder a los diferentes menús. Lo cierto es que incluso con guantes de invierno se puede pulsar sin dificultad, tan cierto como que jugar con los diferentes parámetros requiere cierta atención por la gran cantidad de información almacenada.

Los faros emplean el sistema Cornering, por el que se aumenta la intensidad luminosa, y la función del nivel de inclinación, un aspecto importante para los amantes de las largas distancias y aventuras a las que parece invitarnos cualquier versión de la gama Tiger. Más cosas. En la XRT se incorpora un cambio semiautomático (quickshifter) que me pareció agradable y preciso tanto subiendo como bajando marchas, y con el excitante sonido y respuesta del tricilíndrico, el cocktail de sensaciones es explosivo. Se mejoran el control de velocidad y se incorporan faros lead, además de un sistema de arranque sin llave (manos libres), con lo que la moto británica se sitúa en cuanto a equipamiento entre las mejores del mercado.

La pantalla regulable electrónicamente es sin duda bien recibida y en líneas generales la Tiger da un importante paso adelante en equipamiento, además de mejorar la respuesta y sorprendernos con unas suspensiones semiactivas firmadas por WP, que, adaptadas a los diferentes modos de conducción, consiguen de la Tiger un comportamiento dinámico que invita a viajar al otro extremo del planeta…

También tenemos un sistema de arranque sin llave, paramanos, asiento regulable, piñas retroiluminadas, control cruise, asistente de arranque en subida, suspensiones semiactivas, toma de corriente y USB, de serie excepto en la XR. 

Páginas

Triumph Tiger 1200Triumph

Más información

Probamos la Triumph Tiger 800 XC y XR en Marruecos, cerca del cielo

08.02.2018 | Pruebas
Nos subimos por primera vez a las nuevas Triumph Tiger 800 XC y XR en unas condiciones muy peculiares, con frío y nieve. Os contamos nuestras primeras sensaciones.
 

Comentarios de Facebook