18. Marzo 2017 - 17:15 | Jordi Hernández | Pruebas
Fotos: Santi Díaz

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Bikerland. Concesionario Triumph Zaragoza.

La llegada de la nueva Triumph T100 esta temporada ha sido una grata sorpresa, ya que, a pesar de lo que exteriormente pueda parecer, dispone de muchas y muy jugosas novedades. La principal es la adopción del nuevo motor heredado de la Street Twin, con refrigeración por líquido, embrague antirrebote, control de tracción y, además, una electrónica más avanzada –con ride by wire– que le ayuda a superar la Euro 4.

Este twin en paralelo de 900 cc es un auténtico lujo en suavidad de funcionamiento y sonoridad, el tacto del embrague es muy suave y agradable, lo mismo que el cambio de cinco velocidades, que, pese a no ser muy rápido, se desenvuelve de forma eficiente en conducción deportiva. Esto se debe sobre todo al mecanismo antirrebote, ya que ahora las reducciones son mucho más fluidas y, aunque nos emocionemos y bajemos marchas como un loco, la rueda trasera no se bloquea y la T100 se mantiene mucho más estable a la hora de apurar las frenadas.

Respecto a las prestaciones, no es una mecánica que nos complique la vida, 55 CV pueden no parecer muchos para un conductor experimentado, cierto, pero para muchos usuarios, son más que suficientes para ir pillándole el truco a las motos de gran cilindrada. Lo mejor es su par motor; a escasas 3.000 vueltas entrega unos 80 Nm, lo que incrementa la sensación de plenitud en el puño del gas, nos garantiza una respuesta inmediata cuando la necesitemos y, siempre, con la seguridad que aporta el control de tracción en caso de necesidad.

Es una moto que invita a mantener una velocidad de paseo, aunque tiene una velocidad punta considerable y, lo que es mejor aún, en largos recorridos puede mantener medias de más de 130 km/h sin problemas y gastando una media de 5,1 litros a los 100 km.

Verdaderamente, la T100 es una moto de un nivel altísimo, por ejemplo, su parte ciclo, aunque no posee ningún elemento que llame especialmente la atención, en global, se comporta de forma impecable. Lo que más llama la atención es su facilidad de conducción y maniobrabilidad, su paso por curva es impecable, pero las estriberas tocan con mucha facilidad y en virajes rápidos la llanta de 18 pulgadas anterior hace la dirección algo más imprecisa.

En lo que se refiere a suspensiones, se opta por la consistencia, la progresividad de la horquilla es buena pero los amortiguadores posteriores son un poco más justos en este sentido, por lo que resultan algo bruscos sobre asfalto degradado.

En frenos, nada que objetar, como siempre destaca el eje delantero por su potencia y tacto, aunque desde atrás recibe una ayuda inestable sobre todo al maniobrar entre coches o al timonear en curva. Mientras, el ABS no destaca por una intrusividad muy alta, se nota más su presencia en la parte posterior, aunque en ningún momento llega a ser molesto.

Nuestra invitada es la versión bitono y tiene un precio de 10.300 euros, pero para los que busquen una estética más informal, existe, al mismo precio, una versión denominada T100 Black que, como su nombre indica, utiliza el color negro de forma generalizada en la decoración.

EN CIUDAD: Puede que sea un poco pesada en parado, pero maniobra con facilidad y su manejabilidad es muy buena. El excelente par motor simplifica mucho las cosas.

EN CARRETERA: Se comporta de forma muy neutra, estable en curva, la frenada es muy buena y su motor de 55 CV da para mucho. Las estriberas rozan en curva.

EN AUTOPISTA: No está hecha para velocidades altas. Protege poco y el motor no se siente muy a gusto por encima de las 6.000 rpm. Es cómoda pero el asiento es duro.

A FAVOR: Estéticamente es preciosa y la nueva electrónica la hace más segura y mejora su conducción que, como siempre, es muy agradable.

EN CONTRA: No es muy voluminosa pero en parado sigue resultando un poco pesada. El asiento es duro y 55 CV son pocos caballos para los más veteranos.

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