14. Mayo 2014 - 14:03 | solomoto.es | Scooters
Texto: Leo Font; Fotos: Milagro
El concepto Vespa goza de buena salud, es popular y apreciado en todo el mundo, algo que Piaggio conoce y explota a la perfección. Por ello, año tras año, lo va refinando y adaptando a los nuevos tiempos mediante grandes esfuerzos en I+D y con un gran presupuesto para diseño.
 
Así, de la misma manera que en su momento el modelo LX evolucionó hacia la Primavera que ya conocemos y de la que la Sprint deriva, Piaggio ha evolucionado la Primavera implementando unos cambios que permitirán que la Sprint ofrezca a sus usuarios, respecto a la S, mayor confort, seguridad, dinamismo, ligereza y sensaciones dinámicas más allá de lo que uno espera de un vehículo diseñado para resultar eminentemente práctico.
 
Aunque la Sprint es la última representante de la saga Vespa, mantiene su seña de identidad: el chasis de acero estampado, el mismo de la Primavera, que es un 36 % más rígido que el de la S gracias a un nuevo proceso de soldadura. La distancia entre ejes es menor, 1.280 mm contra los 1.340 mm de la S, por lo que se gana algo de agilidad, y recibe una nueva horquilla ESS que mejora el comportamiento dinámico. Y para frenar equipa un disco delantero de 200 mm, de buen tacto y potencia, y un tambor trasero de 140 mm que es potente pero falto de tacto. Y no equipa ABS, pero éste llegará. La parte ciclo se remata con unas preciosas llantas de 12” que suponen un gran paso adelante en seguridad y comportamiento respecto a las de 11” de los modelos anteriores.
 
En cuanto al motor, Piaggio propone tres opciones: 50 cc –2T y 4T– y el conocido 125 4T 3 válvulas de 10,7 CV, que es el que probamos. Este tres válvulas refrigerado por aire es la joya de Piaggio, un motor que ya montan unos cuantos modelos de la marca. Y es que es más potente que el de la S, sale muy bien en parado desde los semáforos y, sobre todo, estira muy bien arriba gracias a un desarrollo largo. Además, es poco bebedor y consume un 30 % menos que la S. Con un depósito de 8 litros y gracias a su bajo consumo de hasta 64 km/l, logra una autonomía de más de 300 km. Y si contamos que las revisiones son cada 10.000 km, nuestra economía lo agradecerá. Además, el bloque motor dispone de un nuevo sistema de suspensión diseñado para reducir el ruido (el escape también ha recibido retoques para mejorar en ese sentido) y minimizar las vibraciones. Lo cierto es que éstas apenas llegaban a manos y pies incluso a regímenes de giro elevados, lo que incrementaba el confort del usuario.
 

De paseo por Roma

La primera vez que me encontré con ella en Roma esbocé una enorme sonrisa. Sí, la Primavera ya era preciosa, pero es que la Sprint es aún más bella. Lo primero que salta a la vista es su faro trapezoidal, de diseño clásico, casi retro, me atrevería a decir, ya que es similar al que equipaban las primeras Vespa, aunque con una moderna lámpara halógena de 55W para garantizar un correcto alumbradoLe acompaña un cuadro de relojes analógico/digital de diseño nostálgico, aunque de clara y concisa lectura. Las concesiones al romanticismo no se pagan con ausencia de funcionalidad. Los retrovisores, cromados y de acertado diseño y gran calidad, ofrecen una buena visión y la ausencia de vibraciones ayuda bastante en ese sentido. El resto del cuadro de mandos destila calidad, con abundantes cromados, claridad en las indicaciones y pulsadores que son fácilmente accesibles usando guantes. Encontraremos también en la zona frontal una enorme guantera de fácil acceso.
 
Los cromados abundan por doquier en toda la moto y el ambiente que se percibe sobre la Sprint es de calidad, no en vano estamos hablando de un producto Premium que colmará las expectativas de los Vespistas más exigentes.
 
La posición de conducción es cómoda, la triangulación entre manillar, asientos y plataformas permite posicionarse en una posición natural. El asiento de nuevo diseño, con un tapizado de calidad rematado con un ribete chic, ayuda a incrementar el confort.
 
La posición de los pies ha sido rediseñada de manera que quede más espacio para las piernas, y el pasajero agradecerá las nuevas asas, más ergonómicas y cuyo diseño es acertadísimo. Bajo el asiento y gracias a la reubicación de la batería hacia la zona central, hay un espacio de 16,6 l (14,3 en la S), que permite guardar un casco integral. Detalles como el piloto posterior de leds son la guinda de la Sprint.
 
Disponible en blanco, negro, rojo, azul y amarillo, a un precio de 3.800 euros, algo más elevado que el de su competencia y el de la propia Primavera, queda justificado por la calidad de los componentes, su nivel de prestaciones y su comportamiento dinámico. La Sprint no sólo consiguió levantar pasiones en los semáforos de Roma por su deportiva elegancia, estilo y autenticidad, sino que demostró que la belleza y la eficacia pueden ir de la mano destilando auténtico sabor italiano.

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