14. Marzo 2014 - 11:53 | Jordi Hernández | Scooters

Atenta a las demandas del mercado, Honda lanzó al mercado hace un tiempo una muy buena alternativa, el Vision 110, un rueda alta más sencillo que el SH 125i pero con un precio bastante más competitivo, que le permitía hacer frente a los modelos low cost de la competencia. Por si esto fuera poco, no contenta con el nivel de ventas alcanzado, en la marca de Tokio pensaron en segmentar aún más su familia de scooters de 125 y rueda alta. Así, nace un híbrido con la calidad habitual de Honda, por encima del Vision pero un escalón por debajo del Scoopy, un scooter que es low cost, pero no tanto como el Vision, y más caro que el Vision pero menos que un Scoopy.

Nuestro invitado de hoy es uno de esos vehículos considerados un utilitario perfecto, es facilísimo de conducir, ideal incluso para conductores inexpertos; además, gracias a un equipamiento bastante nutrido, se convierte en una herramienta excelente para el día a día, ya que, a pesar de su supercompacto tamaño, tiene una capacidad de carga envidiable.

Gracias al sistema Idle Stop, el SH Mode es uno de los scooters que menos consume y contamina del mercado

En directo, el SH Mode es un rueda alta un poco más voluminoso que el Vision. De él hereda detalles como el chasis o las llantas, que en su caso son de 16 pulgadas la anterior y 14 la posterior, cada una de ellas con un estrecho neumático de 80/90 y 90/90 respectivamente. Éstas le aportan una agilidad felina entre el tráfico, lo que, sumado a un cerrado radio de giro y a unas cotas que van desde los 1.305 mm de distancia entre ejes hasta un ancho máximo de 665 mm, suponen unas cotas poco más grandes que las de una bicicleta. Pero, a pesar de todo, el pequeño SH ha resultado ser un scooter con una ergonomía sorprendente. Puede que su carrocería sea, salvando las diferencias, una mezcla entre la parte frontal del SH 125i y una parte posterior que recuerda muchísimo a la del Vision 110. Entre ambas ofrecerán a su propietario una posición bastante amplia, con una plataforma reposapiés plana espaciosa y un asiento que, aunque ergonómicamente no es especialmente destacable, en él caben cómodamente dos ocupantes de mediano tamaño.

Se trata de un scooter bien fabricado, repleto de cromados que pretenden subir el nivel de un conjunto que, desde el punto de vista estético, denota su procedencia asiática con el estándar de calidad de Honda. Al mismo tiempo, se le ha dotado con todo lo necesario, y en este aspecto sobresale gracias a detalles como la piña de contacto con el magnético de seguridad e interruptor para abrir el asiento, como la del PCX 125; doble caballete para estacionar; una óptica con un buen nivel de eficiencia y, sobre todo, el habitáculo para el casco integral bajo el asiento.

Para la ciudad
Para darle aún más prestigio y competitividad, Honda monta el nuevo motor eSP, el mismo de los SH 125i y PCX 125i, aunque con diferente cárter de la transmisión. El mismo monocilíndrico de ciclo 4T –LC, SOHC, 2V, PGM-Fi–, un motor ultracompacto y ligero con el radiador en posición lateral, fabricado con tecnología de baja fricción y dotado del sofisticado sistema de paro al ralentí Idle Stop, que le permite batir récords tanto en consumo (bastante por debajo de los 3 litros yendo sin miramientos) como en bajas emisiones de gases contaminantes. La verdad es que en un scooter con un peso de sólo 116 kilos (¡18 kg menos que el SH 125i), los 11,4 CV que desarrolla dan mucho de sí. Como en los otros modelos que lo montan, dispone de un desarrollo corto, que da prioridad a las aceleraciones para salir de los semáforos en la cabeza del pelotón y es capaz de ofrecer unas recuperaciones excelentes incluso más allá de los 70 km/h. Posiblemente el punto que más flaquee si lo comparamos con otros 125 cc sea la velocidad punta, aunque si tenemos en cuenta que se trata de un guerrillero urbano, superar aunque sea por poco los 100 km/h de punta es una cifra más que aceptable. Se trata de un propulsor muy agradable de conducir, muy silencioso y con una suavidad extrema, ya que ni siquiera cuando el acelerador está al máximo de su apertura, deja escapar una sola vibración desagradable...

Pequeños detalles técnicos revelan su filosofía low cost: llanta trasera de 14”, freno de tambor trasero y único amortiguador

Sea cual sea nuestra procedencia, el SH Mode será, con toda seguridad, nuestro compañero inseparable en ciudad. Ya vengamos del mundo del coche aprovechando la convalidación, como si somos motoristas experimentados y buscamos un vehículo más económico y barato de mantener entre semana, el pequeño SH tiene una conducción tan fácil, que nos enamorará. Su bastidor, aunque en su parte central disponga de una plataforma plana, se muestra como una base lo suficientemente sólida y firme para sujetarlo sin problemas. En lo que respecta al apartado de suspensiones, su comportamiento está más cercano al Vision (de hecho comparte la parte ciclo con nuestro invitado); la horquilla y el único amortiguador que lo forman tienen un tarado muy suave, bien resuelto en el caso del eje anterior pero con muy poca consistencia en lo que concierne al posterior, ya que en ciertas situaciones el amortiguador (regulable en precarga) no ofrece la retención que de él se espera.

Con CBS

En frenos no sucede lo mismo, el disco de 220 mm (con pinza Nissin de dos pistones) y el tambor trasero de 130 mm tienen el poder de freno necesario para detenerlo; además, Honda aumenta su efectividad incorporando el conocido sistema de frenada combinada (CBS) mecánico, que simplifica su funcionamiento muchísimo. La única pega en este aspecto sería su blando tacto, un detalle que se puede esperar de la leva izquierda (la destinada al tambor), pero que, en el caso de la izquierda, es un hecho más criticable.

Sea como sea, Honda parece haber acertado con esta nueva fórmula, con la que, por decirlo de algún modo, podríamos estar hablando de un Vision (de 16”) vestido con un elegante traje y con un equipamiento muy cercano al SH 125i Scoopy.

Todo ello nos lo ofrece a un precio de 2.799 euros, 500 euros menos que el SH 125i y 750 euros más que el Vision 110, casi en un punto intermedio, como en la mayoría de los aspectos tratados en esta prueba.

SOLO +
Es una delicia de motor, suave, silen- cioso, económico y con la potencia justa. Los acabados y la estética son buenos para su precio

SOLO -
La potencia del freno de tambor trasero es justa y la estabilidad es la propia de un vehículo eminentemente urbano, justa pero correcta

HondaHonda SH Mode 125

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