19. Octubre 2014 - 16:30 | Jordi Hernández | Scooters

Qué duda cabe de que el PCX 125 ha sido una de las máximas revelaciones de Honda en los últimos tiempos, su filosofía ultraeconómica, original dise­ño, gran movilidad, facilidad de manejo y fiabilidad lo han convertido en el medio de transporte diario preferido de media Europa, que se ha llegado a coronar, en muy poco tiempo, como el scooter más vendido del Viejo Continente.

Su original fórmula no tiene un rival claro hasta el momento. A pesar de ello, tras cuatro años de servicio, la marca japonesa ha decidido remozar un poco su idea, manteniendo su excelente base pero yendo un poco más allá en uno de sus puntos más fuertes: la economía de consumo. Por supuesto, cómo no, se ha aprovechado para darle un lavado de cara, aunque tras esta nueva, afilada y moderna carrocería mucho más europeizada que la de su predecesor, también se esconde una explicación funcional; mejorar su coeficiente aerodinámico para gastar, aunque sea, unos pocos centímetros cúbicos menos.

Esto mismo se puede aplicar a soluciones como la adopción de unos neumáticos IRC, cuyo nuevo diseño, enfocado a un menor índice de rozamiento, también ayuda en la idea global de gastar lo mínimo posible. El PCX está pen­sado en conjunto para que el consumo de com­bustible no sea un problema para su propietario; de hecho, en las diversas pruebas nos hemos estado moviendo en todo momento sobre los 2 litros a los 100 km; como mucho, 2,3 litros la cifra máxima observada. Pero en esta nueva edición se ha ganado espacio para un nuevo depósito de gasolina de 8 litros –casi dos más que antes–, que aumentan su autonomía hasta valores impensables hasta hace sólo unos años y que hacen que las visitas a la gasolinera sean aún menos frecuentes que en la versión anterior.

Desde el punto de vista de las prestaciones, puede que su famosísimo motor ESP no sea uno de los más punteros de la cilindrada. A pesar de ello su pronta aceleración, suavidad de funcio­namiento y una velocidad punta que, en condi­ciones muy propicias puede llegar a superar los 110 km/h, son cualidades muy a tener en cuenta en un scooter de tendencia claramente urbana.

En lo referente a la parte ciclo, una vez más, salió a brillar su excelente manejabilidad. Sus llantas de 14 pulgadas y la estrechez de sus neumáticos lo convierten en un vehículo muy li­gero, rapidísimo en los cambios de trayectoria, con una dirección superágil que nos permite maniobrar sin complicaciones entre los grandes atascos y lo bastante altos para subir a los bor­dillos sin tocar los bajos del scooter.

A la hora de frenar es eficaz, sin grandes ale­grías, pero capaz de cumplir su labor dentro de unos amplísimos márgenes de seguridad. La frenada combinada, que gobierna en su caso sobre un disco en eje anterior y un veterano tambor posterior, sirve para simplificar muchí­simo esta acción que, como ya hemos dicho, se encuentra a la altura de un scooter de sus características.

En cuanto a suspensiones, se sigue confian­do en las mismas soluciones de antes, una combinación un tanto sencilla que, en asfalto muy rizado, resulta algo brusca en lo que se refiere al amortiguador posterior, que, como antes, cuenta con un muelle bastante duro y no admite regulación en su precarga para sua­vizar algo más su comportamiento. Mientras, la horquilla tiene un tacto algo más blando y goza de una progresividad aceptable, lo que la hace capaz de salvaguardar la dirección de nuestro PCX lo suficiente para que ésta no se vea afec­tada en exceso por el estado del asfalto.

Práctico al máximo

También como de costumbre nos encontra­mos ante un scooter en el que la funciona­lidad es algo innato. A los excelentes argu­mentos de antes, hemos de sumar algunos nuevos, como el ser el primer scooter full led del mercado. Y es que hasta la óptica ante­rior está compuesta de ellos, una ventaja que no sólo nos ofrece un haz luminoso más claro y mejor definido que antes –la amplitud es muy parecida–, sino que también represen­ta un menor consumo para la batería. Esta última tiene una mayor capacidad y, junto a medidas como la última evolución de sistema Idle-Stop inteligente, que ahora se desconec­ta cuando la batería está baja de carga, se aumenta notablemente su vida útil.

Y es que, aunque no lo parezca a primera vista, las mejoras del PCX han sido muchas; por ejemplo, el asiento ya no se nos caerá encima al acceder al cofre (éste es algo más capaz), al disponer de una bisagra con tres posiciones que lo sujeta una vez abierto. Tam­bién disfrutaremos de un tablier estéticamen­te más moderno y algo mejor equipado, pues incluye un sencillo ordenador de a bordo que nos informa de diferentes consumos, o, por último, se ha aumentado un poco su confort de marcha a través de un asiento que, si bien es cierto que no es demasiado grande, goza de una banqueta algo más acogedora.

En definitiva, el nuevo PCX 125 es un scooter mejor a todos los niveles, con detalles técnica­mente espectaculares y, aunque su precio ha sufrido un ligero aumento, el nuevo restyling que lo ha modernizado por completo y las mejoras recibidas hacen que valga la pena el esfuerzo.

 

Para ver la ficha técnica de la Honda PCX 125 pulsa aquí

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