6. Enero 2015 - 17:20 | Albert Guerrero | Off-road
Yamaha

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Ya han pasado muchos años desde que en 2007 Yamaha presentó la úl­tima evolución de su WR, una moto fiable como pocas, pero que para los que buscaban una moto para competir requería de una preparación exhaustiva. La renova­ción por fin ha llegado, con un cambio total, tanto en el plano tecnológico como de enfo­que. La nueva WR llega dispuesta a plantar batalla a sus más directas rivales, en lo que supone un avance tecnológico altamente productivo.

La WR2520F 2015 deriva directamente de la YZ250F de MX; de ésta adopta el propulsor y también la parte ciclo, si bien, como resulta lógico, se han tenido que realizar modificaciones para adaptarlo a su nuevo cometido. El cambio más relevante es el arranque eléctrico, indispensable para el éxito de una 4T de enduro.

Por lo demás, la arquitectura del motor es la misma, con la culata invertida, es decir, con la admisión en la parte frontal del mo­tor y el escape en la parte trasera. Con esta configuración se consiguen varios objeti­vos; de entrada, que la admisión sea prác­ticamente vertical y directa hasta la cámara de combustión, pero también que al estar cilindro y culata inclinados hacia atrás, la mayor parte de los elementos en giro de la culata quede en una posición más cercana al centro de gravedad del conjunto. De este modo, las inercias generadas llegan a pasar prácticamente desapercibidas y se consigue una enorme ligereza en los cambios de di­rección. El colector sale por la parte trasera del propulsor, para luego rodearlo en su to­talidad, es por tanto un colector más largo de lo habitual, que mejorara la respuesta a bajo régimen, detalle que es muy de agradecer en un 250 4T.

Las cotas internas del motor son idénticas a las de la YZ-F (77 x 53,6 mm), como también lo son la relación de compresión o los perfiles de los árboles de levas.

Tecnológicamente sorprende el offset (des­plazamiento) existente entre el eje vertical del cilindro y el eje del cigüeñal, algo que según los ingenieros de Yamaha hace disminuir las pérdidas por fricción.

Múltiples cambios

Para adaptar las altas prestaciones del motor YZ-F al enduro se ha trabajado en los reglajes de inyección. Además, éstos se pueden regular por medio del Yamaha Power Tuner, comple­mento que permite modificar parámetros de la inyección para adaptar la respuesta del motor a nuestro estilo.

La caja de cambios es de 6 velocidades, con un menor salto entre marchas que en la WR anterior, que permite aprovechar mejor la po­tencia del motor.

Para garantizar la fiabilidad del nuevo propul­sor en su uso endurero, se ha aumentado la capacidad de aceite lubricante hasta los 1.100 cc, sobre un 22 % más que en la YZ-F de MX. La lubricación es forzada por medio de una bomba de succión.

La particular disposición del motor hace que los diferentes componentes de la parte ciclo se vean igualmente afectados. La caja de filtro ocupa la posición habitual del depósito de ga­solina, en la parte frontal del asiento, mientras que el depósito queda ubicado bajo el asien­to y se extiende hacia la zona del subchasis trasero. Las ventajas derivadas de todo ello son múltiples: de entrada, todo el peso de la gasolina se posiciona en una zona más baja y cercana al centro de gravedad y, además, el filtro del aire se ensucia en menor medida que en su posición habitual en el subchasis trasero. El acceso a la espuma filtrante es muy rápido, basta con abrir tres cierres rápidos en la tapa superior.

Lo que no resulta tan cómodo es el acceso al tapón del depósito de gasolina, se tiene que re­tirar el extremo delantero del asiento, y si bien la maniobra se hace sin herramientas y de manera rápida, no nos parece muy práctica. La parte extraíble del asiento queda sujeta por medio de unas tiras de plástico. Por cierto, la capacidad del depósito es de 7,5 litros, y nos parece muy acertada teniendo en cuenta el bajo consumo del motor 250 4T con inyección electrónica.

El chasis es un doble viga en aluminio, idén­tico al de la YZ250F, en el que se han modifi­cado los soportes del motor haciéndolos más rígidos.

Las suspensiones son Kayaba, con una hor­quilla invertida con barras de 48 mm y un amor­tiguador multirregulable anclado al basculante por medio de un sistema progresivo de bieletas en el posterior.

En el tren trasero se han efectuado ligeros re­toques, como un ligero acortamiento de 4 mm en el amortiguador, que, junto con unas bieletas diferentes, permiten aumentar en 10 mm el re­corrido de la rueda trasera.

Los frenos son de procedencia Nissin, con discos de 250 mm en la rueda delantera y de 245 mm en la trasera. Los neumáticos de origen son unos excelentes Metzeler 6 Days Extreme.

Nuevas sensaciones

Sólo arrancar el motor ya percibes que algo nuevo está sucediendo, basta con abrir ligera­mente el acelerador para sentir que la respuesta es mucho más rápida y alegre que en las an­teriores WR. Se escucha claramente el ruido de la admisión procedente de la caja de filtro, pero una vez te acostumbras, pasa totalmente desapercibido. El motor es lo que más nos ha impresionado, es potente desde bajo régimen, con una respuesta inmediata, sin el menor fa­llo, limpia a bajo régimen, y tienes que forzarlo con una marcha muy larga para que no consiga sacarte de un viraje. En medios, el rendimiento nos parece más brillante, si cabe, mientras que en altos sorprende tanto el nivel de potencia como la capacidad de estirada. Hemos tenido ocasión de probar dos versiones, la original y otra con el escape Akrapovic de titanio que se ofrece en el catálogo de accesorios de Yama­ha. Pues bien, con el Akrapovic, el rendimiento aumenta significativamente, con unas subidas de vueltas impresionantes y con una mayor po­tencia en todos los niveles. Tanto es así, que nos atrevemos a decir que con este escape el nuevo motor Yamaha puede resultar realmente apto para competir.

Las ventajas del nuevo motor no sólo se de­jan notar por su rendimiento, sino que afectan positivamente al comportamiento de la parte ci­clo; la moto se nota mucho más ligera que los 118 kg con el depósito lleno anunciados por la marca, los cambios de dirección son muy rápi­dos y la entrada en curva, excelente. La cifra del peso nos parece realmente positiva; con el depósito vacío, vienen a ser unos 113 kg, que se pueden mejorar fácilmente. Cabe tener en cuenta que la WR incorpora elementos como el completo cuadro de instrumentos, el electro­ventilador, cubrecárter, etc., que si bien contri­buyen a aumentar el peso, no resulta habitual encontrarlos en sus competidoras.

La posición de conducción es confortable, con una total libertad de movimientos. Sólo te­nemos un pequeño reproche para la anchura en la zona delantera del asiento (caja de filtro), la notamos algo ancha al pilotar de pie.

El bastidor tiene un comportamiento muy completo, estable en las zonas rápidas, y a su vez manejable en las sinuosas. La entrada en curva es rápida y a la vez intuitiva.

Por lo que respecta a las suspensiones, nos ha sorprendido el rendimiento de la horquilla Kayaba, el primer recorrido es muy suave, sin que luego se muestre blanda en exceso en los impactos más fuertes. Es una horquilla progre­siva, con buena capacidad de absorción; en definitiva, con unas prestaciones suficientes para los endureros más radicales que gustan de la competición. Sencillamente bastará con ajustar muelles y reglajes a las exigencias del piloto. El tren trasero funciona igualmente bien, consigue una buena tracción y se muestra pro­gresivo en los rebotes. Para nuestro gusto, el reglaje de las unidades de prueba resultaba un tanto rápido, algo fácil de solucionar con un ajuste en el regulador de extensión.

Si algo nos parece mejorable en la WR, es el freno delantero, la potencia nos parece un tan­to justa, así como el tacto variable, que pierde firmeza a medida que se le exige un rendimien­to. No es un problema grave, pues parece de­rivado del tipo de latiguillo y del interruptor de la luz de freno, que se acciona hidráulicamente.

En conjunto, la nueva WR nos ha sorprendido gratamente, las prestaciones del propulsor, jun­to con el alto nivel de su equipamiento, serán la referencia para sus competidoras en la cilindra­da de los 250 4T. Todo ello justifica claramente el precio de 8.699 e anunciado por Yamaha España, y es que estamos ante una moto que nos garantiza fiabilidad, además de ofrecer de serie un rendimiento y unos componentes de altísimo nivel.

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