16. Enero 2014 - 19:20 | Alex Medina | Off-road

Sin concesiones. En la versión R de la conocida Adventure de KTM no hay espacio para las medias tintas y sacrifica cierto sentido práctico en el día a día para mostrarse como el arma absoluta en busca de nuevos horizontes. No importa si es sobre asfalto o en off-road, está preparada para responder a las más duras exigencias. Una moto para tipos altos, pues su altura de asiento es de talla XXL, y duros.

Comparada con la versión estándar (1.250 euros más cara, 5 kg más pesada, 3 litros más de combustible...) que Marc Coma conoce bien, para descubrir la versión R quiso acompañarnos en una ruta por la provincia de Lleida... Antes de irse al Dakar.

Calor. Mucho calor a pesar de que la noche anterior cayó una fuerte lluvia en forma de chubasco. Sed, mucha sed después de hacer kilómetros sobre todo tipo de pistas y algunos empalmes por carretera. Y risas, muchas risas... “no te quejes, tío”, me decía Marc, “¿acaso no somos zorros del desierto?”; sí, Marc, pero la próxima vez a ver si nos acordamos de traer agua...

Su motor bicilíndrico de 135 CV es una delicia en cuanto a tacto y entrega, lo que hace más fácil el pilotaje en off-road

Suerte que al final de nuestra excursión y antes de hacer las fotos pudimos beber un poco. Rodando juntos, Marc tuvo paciencia y me esperó sin llegar a despegarse, y eso que pilotaba una versión base de la Adventure. Sobre la R y sus largas suspensiones me encontré muy cómodo, pero tuve problemas a la hora de girar en medio de un camino, algo que sucedió a menudo, pues improvisamos una ruta sin GPS. La altura de asiento de la versión R, que está a 875 mm del suelo -y no es regulable-, es un problema para maniobrar a no ser que midas 1,85, o te llames Marc Coma y gires con un golpe de gas... Dar media vuelta con esta enorme Adventure en un camino estrecho sin salida no es precisamente fácil. Subirse sobre ella, tampoco, y las generosas asas para el pasajero no ayudan, puesto que están por encima de la altura del asiento y hay que superarlas...

La versión R

Modo off-road
Una de las sorpresas de esta Adventure R ha sido el ABS con modo off-road; éste sólo actúa en el eje delantero, por lo que se puede clavar la rueda trasera como suele ser habitual en off-road, para encarar la moto a la entrada de una curva. Marc cree en las ventajas de este modo off-road; personalmente creo que es un buen salvavidas, pero prefiero desconectarlo, pues hay que ser precavido a la hora de parar una moto de 235 kilogramos en una pista deslizante, y con el ABS se alarga la frenada. La versión R de la Adventure requiere una conducción que en cierto moto definiría como a la defensiva, pues hay que coger distancia para pararla y también hay que ser prudente a la hora de abrir el puño de gas si es que prefieres pilotar con la R en estado puro, es decir, con sus 135 CV...

Tiene cuatro modos: Sport, Street, Rain y Off Road, los dos últimos con 100 CV y diferente nivel de actuación de control de tracción (MTC). En el modo off-road es más permisivo al permitir que la rueda trasera pueda girar más deprisa que la delantera sin que actúe el MTC. Y la limitación a 100 CV me parece una muy buena alternativa para conducir esta versión R con un margen de seguridad. Es divertido conducir este tipo de motos sin limitaciones electrónicas, abriendo el puño de gas a la salida de las curvas para cruzarla, pero también tiene cierto peligro, pues si te pasas, difícilmente controlarás sus 240 kilogramos de peso. Con el modo off-road se puede cruzar moderadamente, pero antes, mucho antes de que la rueda trasera quiera adelantar a la delantera, actúa el control de tracción, y lo hace de una forma poco agresiva, sin un brusco corte de encendido. Así que, desde mi punto de vista y a pesar de que prefiero ir sin limitaciones, este modo off-road, al igual que el ABS, es una buena fórmula para pilotos con poca experiencia en off-road o incluso para pilotos de nivel, que prefieran tener margen de seguridad... Si el modo de conducción se puede cambiar en marcha cerrando el puño de gas, el del ABS requiere tener la moto parada.

La versión R, identificable por las vistosas protecciones en color naranja, equipa una cúpula más baja, asiento de una pieza, ABS off -road y suspensiones sin regulación electrónica

Tan cierto es que subido en la Adventure R hay que poner mucha atención para maniobrar en parado, pues yo mido 1,79 m y llego al suelo de puntillas, como que una vez en marcha es una moto fácil y camaleónica. En el modo Sport y con el control de tracción y el ABS desactivados es toda una experiencia conducir por pistas. Por una parte dispones de unas suspensiones de largo recorrido que lo absorben todo y, por la otra, sus 135 CV garantizan sensaciones fuertes, pero la suavidad de la entrega de potencia y la milimétrica precisión del puño de gas te hacen la vida fácil y agradable. Además, tanto el cambio como el embrague son también muy suaves, con muy buen tacto, y te ayudan a tener bajo control la exótica Adventure R. Nada que ver con el modelo anterior, que resultaba realmente explosivo si lo comparamos con esta nueva versión.

Sentado sobre el asiento, la posición es cómoda y el asiento sin desniveles me pareció más apropiado en off-road, aunque menos confortable que el de la versión estándar en las largas distancias. En carretera abierta la protección aerodinámica es un poco justa y el manillar regulable bastante ancho. Pese a que monta llanta de 21” delante y suspensiones de largo recorrido, entre curvas es fácil de conducir, y en este sentido los neumáticos más estrechos que en la versión estándar (150/70 y 90/90) ayudan en los cambios de dirección.

En pistas de tierra es una moto muy divertida, que además se puede personalizar en cuanto a reglajes de forma sencilla. Sin tener el nivel de exquisitez de las suspensiones electrónicas de la Adventure estándar, a través del pomo del amortiguador posterior y de la regulación exterior de la horquilla la puedes dejar a tu gusto.

En pie se conduce con la sensación de tener la situación controlada gracias al ancho manillar y a la ubicación de las estriberas -que montan unos topes de goma que se extraen fácilmente- y por tanto el pie se puede apoyar en la estribera dentada. El hecho de que la cúpula (también regulable) sea más baja facilita los movimientos y aumenta la seguridad, ya que es más difícil golpearla en una situación límite...

A pesar de su peso y volumen y teniendo en cuenta que estamos hablando de una moto de 135 CV, la suavidad y elasticidad del motor son un verdadero placer para los sentidos.

En definitiva, es ésta una moto para lo que busquen aventuras sin límites. Me la imagino con sus maletas laterales, un GPS y personalmente montaría neumáticos de tacos para dibujar una larga aventura en el horizonte... ¡sin perdón!

CÓMO VA EN...
CIUDAD

Donde más penaliza es maniobrando en parado, pues la altura de asiento es excesiva y por tanto hay que poner mucha atención. Además, el motor desprende mucho calor. Sin ninguna duda, la ciudad no es lo suyo.

CARRETERA
Bien. En este escenario y pese a que monta una rueda delantera de 21”, se comporta muy dignamente en cualquier tipo de carretera, revirada o rápida, o donde requiere un poco más de esfuerzo en los cambios de dirección. Buenas suspensiones y frenos. Excelente tacto motor, cambio y embrague.

AUTOPISTA
Personalmente creo que el asiento de una pieza es un poco más incómodo que el de la versión estándar, pero esta R es una buena tragamillas que vibra un poco a partir de las 5.000 rpm, pero que es confortable. Dispone de guantera, un generoso espacio para el pasajero y mucha información en el cuadro de instrumentos.

SOLO +

  • Las suspensiones con más recorrido, llanta delantera de 21”, más equipamiento y modo de potencia off-road marcan la diferencia
  • El bicilíndrico en V a 75 grados heredado de la RC8R es un ejemplo en cuanto a potencia y a su vez suavidad gracias a una elaborada electrónica
  • Se beneficia de un gran nivel de tacto motor y electrónica. Con una parte ciclo muy sana y buenas suspensiones, se adapta muy bien a las más diversas situaciones y tipos de uso. Me gusta su capacidad camaleónica y la sensación de conducir, pistas incluidas; una moto equilibrada, potente y a su vez excitante

 

SOLO -

  • La altura de asiento la limita y requiere atención. Debería de montar un protector de cárter de aluminio de serie en los bajos del motor
KTMKTM 1190 Adventure R

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