26. Marzo 2017 - 17:33 | Lluis Morales | Pruebas
Fotos: Sebas Romero

Desde que en 2013 nacieran las KTM 1190 Adventure como relevo de las 990 Adventure, la firma de Mattighofen ha ido creando modelos de la gama Adventure hasta llegar a cubrir un ampliíimo espectro de usuarios del segmento. Tras los salones del pasado otoño nos dejaron claro que la gama se dividiría en las 1060 Adventure R y 1290 Super Adventure R para los amantes del trail off-road más salvaje y auténtico, en la 1090 Adventure para todos los públicos, en la 1390 Super Adventure T para quienes buscan una maxi con enorme depósito y enormes aptitudes ruteras, y en la todopoderosa y tecnológica 1290 Super Adventure S.

¿Y qué es realmente la S? Pues un híbrido entre la anteriores 1190 y 1290, pero que va mucho más allá en comportamiento y sofisticación. Partimos de una revisión del omnipotente motor de la anterior 1290, al que se le han introducido numerosas modificaciones, como la enorme rebaja de peso en los pistones para lograr que su comportamiento en bajo y medio régimen sea tan suave como el de la más untuosa tetracilíndrica, pero con unas cantidades de par que hacen que la moto siempre salga hacia delante sin toser al abrir gases.

 

Las nuevas curvas de gestión de la alimentación también tienen mucho que decir en ello, como también en lo que respecta a la fulgurante subida de régimen si decides abrir el puño derecho con energía. En cualquier marcha obtienes una ganancia de rpm que te pone los pelos de punta, aligera el tren delantero y te catapulta hacia la siguiente curva. Es absolutamente espectacular el sentir tanto poderío en la mano derecha, pero con una gestión integral que lo mantiene todo siempre bajo control...

A ello contribuyen las suspensiones WP semiactivas derivadas de las vistas en la anterior 1290, los cuatro modos de funcionamiento (Street, Sport,, Urban y Enduro), cada uno de ellos con su correspondiente programa del control de tracción, del ABS, del embrague antirrebote y asistido, de sistemas como el antibloqueo en curva de Bosch, y mil gadgets más.

Si sumamos todos los dispositivos que la marca nos detalla en el dossier de prensa a base de siglas, nos aparecerá una sopa de letras considerable. Lo importante es que te puedes subir a la 1290 Super Adventure S, abrir gas en las mejores o peores condiciones posibles, con asfalto impecable o roto por completo, pero sintiendo siempre que todo está bajo control, y que siempre dispones de una reserva de potencia y par a tu disposición como para hacer palidecer a las RR. Algo a lo que ayuda el shifter que trabaja tanto subiendo como bajando marchas sin embrague de modo impecable.

El modelo es esbelto, con las dimensiones de la anterior 1190 y no las de la 1290 (el depósito es de 23 litros). Confortable y amable cuando lo desees, absolutamente espeluznante al acelerar cuando tengas ganas de guerra. El caso es que pocas motos pueden combinar tal sensación de poderío con ese nivel de confort, para conductor o pasajero, y ofrecer una facilidad de pilotaje que te hace creer siempre que eres mejor de lo que eres.

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