1. Enero 2018 - 17:30 | Alex Medina | Pruebas

En marcha

¿Un poco canalla?, pues sí, en cierto modo así me sentí al rodar con esta Bobber que es muy bajita de asiento y cuya posición de conducción es menos cruiser que en la versión base. La verdad es que la conexión entre moto y piloto es ahora más directa, el tronco queda más inclinado hacia delante y el pequeño asiento es menos confortable, pero ese es el precio que hay que pagar en este estilo de motos… “¡fashion victim!”. El sonido es discreto y nos gustó más el de la versión que montaba silenciosos Remus Euro 4, aunque en ambos casos el carácter del motor es realmente entusiasmante. No me cansaré de alabar este motor en V de Indian, y solo espero que lo veamos en nuevos modelos que están por llegar…

El tacto es muy agradable, el cambio preciso y únicamente se aprecia un pequeño tirón al poner la primera debido a la correa de transmisión secundaria, que por cierto no necesita del mantenimiento de una cadena tradicional… ¡bien! Entre las calles de Cannes me encontré cómodo a pesar de que el ángulo de giro es limitado. Después de dejar el Mediterráneo a nuestra espalda, hicimos una ruta en dirección al interior (por Mandelieu-La Napoule hasta Le Peirourier) y pude sacar algunas conclusiones.

El motor conserva su carácter, a pesar de que se ha limitado a 70 kW. Con un par motor de 97 Nm entre las 3.000 y las 6.000 rpm, tiene una sorprendente capacidad de recuperación, vibra lo justo, es elástico y encaja perfectamente con el carácter de una moto que no necesita girar más allá de las 6.000 rpm para mostrar sus encantos. Siendo una moto bajita, con escasa altura libre al suelo y su posición de conducción con los pies adelantados, hay que conducir adaptándose a sus características, lo que significa que, para evitar que las estriberas rocen por el suelo, conviene redondear las curvas. Pero una vez te habitúas, la Bobber es una moto divertida que, en esta versión, con sus neumáticos grandotes y con mucho balón, se muestra relativamente ágil y manejable.

Las suspensiones han mejorado y me dio la sensación de que tienen mejor feeling que en la versión base, especialmente en lo que se refiere a la horquilla. La frenada es buena, especialmente delante, y el freno trasero es un buen apoyo. El ABS se agradece y se adapta bien a los nuevos neumáticos esculpidos. En definitiva, a pesar de los condicionantes propios de este tipo de motos, la Bobber es una moto placentera que invita a tomarse la vida con filosofía. Así que en Indian siguen haciendo un buen trabajo y tienen las cosas claras. Tan claras como que hay un público que se identifica con estas motos de aspecto canalla y que tienen una muy buena base para esta y otras historias...

Sus rivales

Las motos tipo Bobber suelen ser fruto de transformaciones que parten de diferentes tipologías como base. Pero de igual modo que en Indian han decidido comercializar modelos de este estilo, otras marcas como Triumph o Moto Guzzi también tienen una Bobber en su catálogo. Y no olvidemos a la más clásica de sus rivales, la Harley-Davidson Forty-Eight, que pese a no incluir el término “Bobber” en su nombre, es la máxima expresión de este concepto.

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