22. Febrero 2017 - 9:50 | Lluis Morales | Pruebas
Félix Romero
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En efecto: mentras que Indian acaba de dar a conocer las características y las primeras imágenes de la espectacular Roadmaster Classic, podemos contaros de primera mano cómo funciona en el medio para el que fue inicialmente diseñada: las grandes rutas interestatales de los USA. Y es que hace unos días tuvimos el privilegio de acudir a la sede del grupo Polaris, en Medina y Wyoming, en las inmediaciones de Minneapolis (en el estado de Minnesota), y por ende, de Indian. Allí pudimos contemplar cómo se diseñan y producen estas bellas máquinas desde que Polaris relanzase la marca. Que es, por cierto, el más antiguo fabricante de motocicletas de los Estados Unidos.

Pues bien, tras esa visita a la fría Minnesota, nos trasladamos hasta San Diego, en el sur de la mucho más cálida California, para que nos mostrasen en vivo los encantos de esta Roadmaster Classic, y ser los primeros periodistas del planeta en poder probarla. Allí nos sorpendió, de entrada, el espectacular acabado y la enorme calidad de sus alforjas laterales (30,25 litros de capacidad cada una) y de su enorme top case (¡64,5 litros de capacidad!). Como ya sabemos desde que probamos por vez primera la Chief Vintage, el cuero y las costuras de esas maletas, así como del asiento, tienen un aspecto formidable. El top case cuenta, además, con un compartimento superior estanco e indeformable, ideal para teléfonos o tabletas, por ejemplo. Si seguimos contemplándola veremos que el frontal, con pantalla recortada pero elevable mediante la botonera de la piña izquierda, es más que suficiente cuando nos movemos a velocidades razonables. Y "razonables" puede llegar a querer decir "mucho más altas que las legales" en las carreteras estadounidenses...

Tercer punto a destacar: el Ride Command, un sistema multimedia interactivo con pantalla táctil de 7" a todo color incluye navegador, equipo hi-fi y control de todas las funciones del vehículo, así como gestión del smartphone mediante conexión Bluetooth. Tanto el orden de los menús como su interfaz visual son totalmente personalizables. Todo puede manejarse mediante pulsaciones o desplazamientos de los dedos en pantalla, al más puro estilo iPhone, o bien mediante la botonera al alcance de la mano izquierda. Y encontramos asimismo un compartimento estanco con conexión de carga micro-USB para el teléfono, de modo que la conexión Bluetooth no nos hará temer por el estado de la batería del móvil. El arranque remoto keyless, el sistema de control de presión de los neumáticos o los puños calefactables regulables en 10 niveles de intensidad se incluyen también de serie.

En cuanto a parte ciclo y motor, todos los elementos son conocidos, ya que la moto en sí es muy similar a la Roadmaster que vimos el pasado año con maletas rígidas. Pero no por ello no debemos destacar la increíble untuosidad en bajos y medios del Thunderstroke 111, un motor que es tan poderoso y contundente como refinado: suena absolutamente regular incluso en frío, y así trabajan su cambio o su tren alternativo en toda condición: con precisión y finura. Pero siempre con un sonido característico, poderoso, y nada desacompasado, y con el empuje que ofrecen sus 138.9 Nm (14,2 kgm) a 2600 rpm. El chasis ha seguido sorprendiéndonos, como siempre desde que probamos, en agosto de 2013, las primeras Chief modernas, por su rigidez y aplomo. La capacidad de inclinar sin arrastrar las plataformas a las primeras de cambio, de frenar duro y entrar en curva (su equipo frenante o su ABS strabajan de modo intachable) con decisión sin notar que nada se retuerza al mostrarse incómodo, y de salir de las curvas con mucha más soltura y facilidad de la que esperas de una moto de 392 kg antes de llenar su tanque con gasolina, son impresionantes.

El aspecto y tacto de los mandos, de cada uno de sus componentes, del monumental motor, son excepcionales. Así nos lo pareció a lo largo de dos días en los que fuimos primero de San Diego a Palm Springs, pasando por las montañosas y viradas carreteras del condado de Julien, y de Palm Springs hasta Hollywood, cruzando incluso las estaciones de esquí próximas a Los Angeles donde ni la lluvia truncó una fascinante ruta que dio para probar esta Roadmaster Classic en todas las condiciones imaginables: desde calor intenso y vías rápidas hasta en carreteras tortuosas con asfalto roto, pasando por los emblemáticos atascos de entrada a L.A. En esas malas condiciones pudimos contemplar la eficacia de los faros led denominados Pathfinder, con antinieblas suplementarios de serie, que nos hacían claramente visibles al resto de conductores (hay que tener en cuenta que en el tráfico urbano de EE.UU., por muy grande que sea tu moto, estás casi siempre rodeado de enormes pickups que te intimidan de no hacerte notar con mucha antelación).

El caso es que la Roadmaster Classic nos ha dejado un muy buen sabor de boca. Está claro que no es una moto para todos los públicos, puesto que las grandes ruteras de corte cruiser son un producto genuinamente americano, destinado a vías rápidas y a carreteras con curvas de radio amplio sobre las que conducir relajadamente sin tener que proceder a acelerar y frenar de manera continuada. Pero nos ha dejado claro que, pese a su imponente tamaño y aspecto, es capaz de digerir otros territorios y estilos de conducción si lo deseas. Confortable, poderosa, sofisticada... un producto verdaderamente impresionante que merece ser probado. Disponible en breve en colores Negro Thunder, Verde Willow sobre Crema Ivory, o bien Rojo Indian también sobre Crema Ivory a un precio que parte de los 31.350 euros.

IndianroadmasterCruiser

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