20. Agosto 2017 - 17:31 | Jordi Hernández | Pruebas
Francesc Montero / Félix Romero / Ula Serra / Zep Gori

El mundo de las dos ruedas está en constante evolución, los tiempos cambian y con ellos las nuevas generaciones de usuarios que acceden al mercado de las dos ruedas con necesidades y gustos completamente distintos a los de conductores más veteranos. Sea como sea, es un tipo de usuario que tiene una importancia vital a largo plazo, pues ellos son el futuro de este mundillo.

A ellos precisamente va dirigida la nueva Honda CMX500 Rebel, una moto destinada al carnet A2, en la que no hace falta fijarse demasiado para ver que se trata de algo distinto. Es una montura de impactante diseño que, en muchos casos, recuerda a una custom, pero a la que en Honda han sabido actualizar para que evolucione hacia un nuevo concepto más atractivo, fresco y original, que huya de los convencionalismos para seducir a las nuevas generaciones.

Buena mezcla

Para ello podría decirse que se han mezclado varios estilos; a algunos les parece una custom, a otros una naked muy baja, pero, sin lugar a dudas, es la creciente categoría Bobber con la que comparte sus principales señas de identidad.

Esto se debe principalmente a los anchos neumáticos Dunlop utilizados, especialmente en el caso del delantero, que es un nada despreciable 130/90 –el posterior es un 150/80 y los dos van montados en llantas de 16”. El asiento es bajísimo –está a solo 690 mm del suelo– y aunque la columna de dirección y el manillar están mucho más arriba que él, la posición resultante no es muy custom, sobre todo, porque la centrada posición de las estriberas recuerda más a la de las naked.

El chasis tipo diamante de tubo redondo abraza un poco frecuente bicilíndrico paralelo heredado de la familia CB500 (nos gusta esta propuesta), que también se ha colocado muy bajo, tanto, que está a la altura del enorme guardabarros trasero. Este es el encargado de sujetar, junto al subchasis desmontable de aluminio, al pasajero, aunque los que deseen disfrutar en alguna ocasión de una versión monoplaza podrán desmontar muy fácilmente el asiento posterior –e incluso los estribos– en muy pocos minutos.

Como ya hemos comentado, no es una moto estéticamente muy compleja; el manillar es sencillo de tubo negro, que en su centro monta un cuadro de instrumentos con velocímetros, reloj horario, nivel de gasolina y poco más y, justo delante, un pequeño faro –de 135 mm de diámetro– con su correspondiente bombilla halógena de 55 W. La sensación general es de sobriedad; de hecho, es así a propósito, igual que la accesibilidad y facilidad de desmontaje de todas sus piezas, ya que Honda ha querido que su nueva Rebel 500 sea fácilmente customizable para que su propietario pueda transformarla a su gusto.

Páginas

Más información

Nueva Honda CMX500, la gama CB500 sube de nivel

20.09.2016 | Noticias
Honda está preparando un nuevo modelo que, dentro de la familia de las CB500, permitiría subir el nivel de componentes y acabados de su versión más trail/touring.
 

Comentarios de Facebook