8. Diciembre 2016 - 17:05 | Judit Florensa | Pruebas
Fotos: Santi Díaz

Si partes de un presupuesto limitado y necesitas una utilitaria para circular por ciudad, la Hanway Raw 125 Black Café puede satis­facer tus necesidades a la perfección. Cuando supe que iba a tener la ocasión de probar esta retro, pensé en algunos tramos de curvas a los que ir para comprobar sus prestaciones. Pero también le hice kilómetros por Barcelona y fue el lugar, sin duda alguna, en el que mostró su mejor versión.

Parece que tengamos en mente el hecho de que un scooter es la mejor opción para circular por la urbe, pero ¿por qué no una moto de estas características? Por el mismo precio –o menos– puedes tener esta naked de estética vintage y adentrarte por tramos concurridos en los que sus dimensiones, peso y suavidad del motor se convierten en un buen aliado.

Esta 4T me ha parecido un juguetito de lo más manejable. Es muy ligera (tan solo 104 kg en seco) y notablemente estrecha, y la verdad es que eso es de agradecer cuando te metes en ciudad, donde tienes que estar ma­niobrando, acelerando, cambiando de trayectoria o pasando entre coches constantemente. Otro punto a su favor es que la vibración es prácticamente imperceptible y se calienta poquísimo. Lo vas a agradecer en semáforos o paradas en las que te vas a librar de la tan agradable bocanada de aire hirviendo que suele subir del motor.

La altura del asiento se sitúa en los 730 mm, de modo que podrás poner ambos pies en el suelo fácilmente e incluso flexionar las rodillas. El hecho de que sea bajita es una ventaja para aquellos que no acumulen muchos kilómetros en moto porque proporciona una considerable sensación de seguridad. Este rasgo también es positivo para las personas de menor es­tatura, aunque esto irá en detrimento de los más altos que, si los observas con cierta distancia, da la sensación de que van en una pocket bike (véase la exageración).

Cuidada al detalle

Esta Black Café de la marca china es bonita con ganas. Si te va la estética retro, no podrás apartar la vista de ella. Es coqueta, bien acabada y servicial. El aspecto es, sin duda alguna, uno de sus puntos fuertes. Elementos como el faro o el cuadro de mandos son circulares, del mismo modo que los retro­visores.

También destaca la forma del depósito –que tiene una capacidad de 11,5 litros–, los colores negro y verde en los que está disponible o el lla­mativo asiento-colín. Digo asiento-colín porque no sabría decir con certeza si es más colín que asiento o viceversa, pero visualmente queda fenomenal y remarca todavía más ese ADN vintage. De entrada, da la sensación de que el pasajero va a quedar más elevado de la cuenta o que va a ir de todo menos cómodo. Pero es justo lo contrario. Una vez te subes de paquete (lo que hay que hacer para las pruebas….), puedes comprobar lo confortable y mullido que es –incluso más que la parte del conductor– y lo bien que se adapta al trasero del pasajero.

La posición de conducción es natural tanto para el conductor como el que va de paquete. La espalda queda recta y la postura resulta relajada. Las estriberas, que están cubiertas de goma, están algo adelantadas para mi gusto, pero esto no perjudica la ergonomía. Lo que tienes que tener cuidado es de no tocar con ellas en el suelo si te emocionas más de la cuenta en tramos de curvas. Eso me pasó en una zona revirada, en la que me relajé y acabé arrastrando uno de los estribos.

Es tan dócil y noble en las respuestas, que se hace complicado no bajar la guardia e inclinar más de lo recomendable. Pese a que no está hecha para este tipo de territorios, tengo que reconocer que me lo pasé pipa a pesar de las carencias respecto al motor. Alcanza una velocidad máxima de 120 km/h, que, junto con sus 8,8 CV a 7.500 rpm, resultan insuficientes si quieres dar algo de caña. Eso sí, con lo ligerita que es, los cambios de peso se hacen prácticamente sin enterarte y puedes enlazar curva tras curva con total facilidad.

Equipamiento suficiente

Si empezamos por la instrumentación, cabe destacar que es completa­mente digital y que aporta la información básica que necesitamos: hora, marcha engranada, distancia recorrida o indicador de gasolina. Este último me dio algún problema por la inexactitud y los cambios constantes de nivel. También es una lástima que sea difícil ver el cuadro en momentos en que le da el sol de lleno.

Esta 125 de 4T viene equipada con disco de freno trasero, una horquilla invertida, o piloto de led trasero. La única pega que tengo es respecto a la suspensión trasera, que es algo dura y en los baches responde de forma seca. Supongo que también os habrá llamado la atención el tubo de escape. Yasuni ha desarrollado dos modelos hechos especialmente para la Hanway X-Ray 125 y para esta Black Café. Por 260 e más lo puedes montar en tu Raw 125, con lo que tendrás mejoras respecto a las prestaciones y la acústica. Personalmente, creo que estéticamente no hace ningún favor por­que las líneas generales de esta moto difieren de las formas agresivas o de competición que connota este silenciador.

A todo ello, es necesario poner énfasis en lo asequible del asunto. Por 1.995 euros o aprovechando la promoción actual de 1.845 e pue­de ser tuya esta Raw 125 Black Café. Prepárate para disfrutar de la ciudad, de la playa, de escapadas para desconectar o de curvitas con paisajes a lomos de esta bonita monocilíndrica de estética retro. Solo o acompañado.

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