19. Febrero 2017 - 17:15 | Jordi Hernández | Pruebas

No hay que ser un especialista en el mundo de las dos ruedas para darse cuenta de que el gusto de los usuarios por las modificaciones de corte retro va en aumento. Son cada vez más los que se hacen con una vieja motocicleta y, con ayuda de un preparador, la modifican a su antojo. Esta tendencia ha conseguido que por las calles de nuestras ciudades vuelvan a circular viejas glorias de los 70 y 80, algo cambiadas, que traen a nuestro recuerdo grandes momentos que ya casi habíamos olvidado.

La pasión por combinar lo clásico y lo nuevo no cesa, jóvenes y veteranos se dejan seducir por el encanto de unas monturas con una personalidad muy fuerte y un diseño incon­fundible con el que por fin sentirse identificado.

Obviamente, todo este movimiento no ha pasado inad­vertido para los fabricantes; de hecho, muchos de ellos lo han apoyado y fomentado a través de nuevos proyectos de diseño en colaboración con importantes preparadores de todo el mundo, lo que ha desencadenado en una tremenda proliferación de este tipo de modelos repartidos por todas las cilindradas y categorías del mundo de las dos ruedas.

Hace apenas un año nuestro amigo Albert Escoda compa­raba para vosotros tres de nuestras invitadas de hoy, un trío que nos hemos visto obligados a congregar de nuevo para recibir a una de las novedades más esperadas y deseadas del segmento, la Triumph Thruxton R 1200, una neorretro de nuevo cuño diseñada y fabricada para romper moldes en la categoría.

Diversidad
 

El mundo de las neorretro no es un mercado repetitivo y monótono formado por modelos prácticamente iguales, obviamente nuestras invitadas están fabricadas en serie, pero en todos los casos el número de unidades lanzado al mercado no es demasiado amplio, lo justo para satisfacer una cierta demanda, aunque con la posibilidad de quedarnos sin ellas hasta la temporada siguiente si no estamos muy atentos a la hora de hacer nuestro pedido.

Una de las cosas más interesantes de esta categoría es su diversidad, y sirva como ejemplo el comparativo de hoy. Los cuatro modelos participantes representan cuatro formas distintas de concebir una motocicleta de estas característi­cas; desde una alternativa más turística y confortable, como es la Honda CB1100EX, hasta una deportiva superequipada, como la Thruxton R. Entre medio, modelos como la Yamaha XJR 1300, que se acerca más al estilo de la CB, aunque con un puntito de deportividad; o la BMW R 1200 R nine T, que compite con la Thruxton R en el terreno de lo deportivo, aunque con una base tecnológica menos ostentosa.

Comenzar valorando su calidad estética nos parece franca­mente innecesario, sobre todo en este tipo de motos en que las preferencias y gustos de cada uno son tan particulares. Así que os dejaremos a cada uno de vosotros esa valoración que, por otro lado, seguro que no cambiaría demasiado por mucho que os dijéramos. Eso sí, estamos en la obligación de comentar que, independientemente del diseño, todas cumplen con un estándar de calidad muy alto.

Así que comenzamos el día como de costumbre en estos ca­sos, quedando para desayunar y coger fuerza y, ya de paso, planificar un poco la ruta, puntos de fotografía, horarios, etc. El reparto hecho en redacción quiso que comenzara este comparativo a lomos de la nineT, sin duda una muy buena noticia, pues, no os lo voy a negar, se encuentra entre mis preferidas por su originalidad, autenticidad y carácter del motor boxer. El viaje hasta el punto de encuentro transcurrió entre autopista y un tramo de nacional, lo que me sirvió para darme cuenta rápidamente de que, junto con la Triumph, no son las más indicadas para circular por vías rápidas.

Un buen comienzo
 

Las más ruteras del comparativo son, por este orden y sin ningún tipo de dudas, la Honda CB1100EX y la Yamaha XJR 1300. Lógicamente no se han ganado este privilegio por ofrecer la mejor protección aerodinámica –un apartado en el que como buenas naked ninguna destaca–, sino por su natural y relajada posición de conducción, mejor ergonomía y habitabilidad. En ellas encontramos asientos con mullidos generosos, manillares que invitan a los brazos y al tronco a adoptar una postura relajada y estriberas bien colocadas; en definitiva, toda una serie de características que acaban siendo fundamentales para valorar tan positivamente la capacidad rutera de las dos japonesas del comparativo.

A BMW y Triumph les trae bastante sin cuidado las capaci­dades ruteras, por supuesto que las tienen –obvio en unas motos de gran cilindrada–, pero siempre visto desde el pris­ma de una deportiva. Desde el punto de vista del confort, se agradece que esta deportividad no sea muy radical. En las dos el manillar se encuentra bastante bajo, especialmen­te en la Thruxton, aunque en ninguna llega a estarlo tanto como para castigar en exceso nuestras muñecas o espalda.

La posición es de ataque, de control; en el caso del BMW, con un manillar muy ancho para gobernarla fácilmente desde él y, en las dos, con unas estriberas replegadas para permitir, si se requiere, el máximo de inclinación posible. De los asientos olvidaros; son pequeños, escasamente rellenos y más bien estrechos, y aunque el de la inglesa parece un poco más cómodo, ninguno de los dos será un buen compa­ñero de viaje si nuestra ruta excede de unos pocos cientos de kilómetros.

En comparativos de este tipo lo tenemos muy claro, hay que olvidarse de vías que tengan más de dos carriles y curvas muy abiertas; las nacionales incluso entre semana suelen tener mucho tráfico, así que es en las secundarias, comarcales o similares donde está la diversión. Los tramos de enlace por nacionales nos sirvieron para revelar grandísi­mas diferencias entre unas y otras; lógicamente, Thruxton y nineT iban a ritmo de paseo, mientras que la XJR no sufría tanto como la CB para seguirles el ritmo en tramos rápidos.

La inglesa no duda en ponerse al mando del pelotón, las suspensiones están muy por encima y, aunque el reglaje de serie es muy polivalente y sin buscar reacciones muy extremas, va tan sobrada de capacidades que le propor­cionan una estabilidad y aplomo casi perfectos en estas circunstancias. La alemana le sigue la estela sin demasiados problemas, es un poco más blanda de suspensiones y sobre mal asfalto se mueve un poco más, pero no le tiembla el pulso para meterse a rebufo de su colín y, yendo a buscar una mayor velocidad punta, superarla sin problemas.

Por su parte, la Yamaha, aun siendo un poco pesada, se desenvuelve sin excesivos problemas en campo abierto, las curvas largas y de radio constante se le dan bien, aunque carga bastante peso sobre la rueda trasera y hace que la delantera no se sienta tan aplomada como en las demás.

Mientras, la Honda se erige la mejor balanceada del grupo, el peso y las progresivas suspensiones le dan estabilidad en curvas rápidas sin reducir el nivel de confort; lo malo es que cuando las demás suben un poco el ritmo, sale a relucir su parsimonioso carácter y unas estriberas tan bajas y con avisadores tan largos que le restan mucha capacidad de inclinación.

Páginas

Más información

Comparativo naked medias: Maestras de la polivalencia

13.11.2016 | Pruebas
Quizás no sean ni las más potentes, ni las más rápidas, ni, por supuesto, las más deportivas, pero cualquiera de nuestras tres invitadas es igualmente capaz de sorprendernos. Sorprendernos por su versatilidad, facilidad de manejo, economía, funcionalidad, argumentos todos ellos dignos de una maestra de la polivalencia.
 

Comparativo Naked Sport: Ducati Monster 1200 S vs. Ducati Monster 1200 R

17.12.2016 | Pruebas
“Hoy puede ser un gran día. Aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti”, cantaba Joan Manuel Serrat en los años 80 y su melodía me vino a la memoria cuando me calzaba las botas para encontrarme con buenos amigos y las mejores Monster de la historia esperando en el garaje.
 

Comentarios de Facebook