21. Enero 2017 - 17:15 | Lluis Morales | Pruebas
Fotos: Nicki Martínez

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Recambios,accesorios y carbono para Ducati.

Estamos ante dos modelos que marcan un auténtico antes y un después en sus respectivas marcas, pero también para el resto de los fabricantes. El porqué de tal afirmación puede razonarse así: probable­mente estemos ante las dos marcas europeas de las grandes más radicales y especializadas, las que tienen un ADN más marcado y una mayor conexión con la competición, el uso deportivo y especializado de sus respectivos modelos.

La firma austríaca, en comparación con el resto de las grandes marcas del Viejo Continente, lleva pocos años haciendo motos que no sean específicamente creadas para un uso intensivo en el campo. Por su parte, Ducati lleva muchas décadas basándose en la creación de máquinas devoradoras de asfalto, siempre dentro del ámbito de la deportividad especializada en carretera o circuito.

¿Y cómo es que ambas se atreven a mostrarnos estos dos modelos, que son el súmmum en cuanto a equipamiento, confort, nivel de seguridad y polivalencia? Queda claro que el mundo aspiracional creado por BMW con sus R 1200 GS/GS Adventure ha calado tanto como para ser el pilar que sustenta toda una división de BMW como es Motorrad. Y si hay tanto mercado prácticamente monopolizado por una marca, es lógico que el resto de los fabricantes decidan poner toda la carne en el asador para robar parte de esos potenciales clientes.

Una cosa está clara: haciendo lo mismo que los alemanes no van a conseguir atraer a sus potenciales clientes. A Ducati y KTM les correspondía desplegar todo su arsenal tecnológico y su sabiduría a la hora de crear estos buques insignias, debían ser los mejores en todo en el segmento.

Lo mejor en cada caso
 

Ambas marcas se han exprimido los sesos para conseguir que estas dos poderosísimas máquinas sean lo que parecen, dos amplias y confortables ruteras capaces de llevar a una pareja y sus maletas al fin del mundo, si relajadamente o no ya dependerá de cada uno. Pero también han buscado que sean dos deportivas sin concesiones en tramos virados de montaña, capaces de arrancar los adhesivos o el emblema a cualquier otro modelo en manos de alguien que sepa lo que se hace.

Y como auténticas maxitrail que son, han querido además que sean capaces de salir del asfalto y moverse por el campo con los únicos límites de tu habilidad y de los neumáticos que montes en ellas. Es decir que si (por aquello de respetar la marca con la que se nos entrega cada una de ellas en origen), instalamos unos Pirelli Scorpion Rally en la Ducati y unos Continental TKC 80 en la KTM, no tendremos excusa alguna si no sabemos movernos por zonas realmente complicadas: será cuestión de que nos falta pericia, porque moto habrá para ello si se tiene siempre en cuenta el peso y tamaño de estas bestias.

Es fácil que alguien se pregunte si realmente son tan polivalentes como comentamos en cada medio, porque ya se sabe que quien mucho abarca... Y, desde luego, estamos de acuerdo todos en que a los fabricantes les resulta muy sencillo preparar una moto para un terreno concreto, ponerla en manos de un auténtico especialista que nos deslumbre con unas cuantas espectaculares escenas de acción y lanzar al mundo bellísimos y agresivos montajes de vídeo.

De ese modo se nos vende ilusión, y quienes no van a ir nunca a enterrar su preciada motocicleta en las arenas del Lago Rosa o a rascarlo todo por el asfalto de Nürburgring “saben que su moto podría hacerlo si quisiera”. Es la pura realidad, que quien compra maxitrail de tipo aventura difícilmente acaba yendo más allá del hecho de poder pisar alguna vez alguna pista transitable en cualquier utilitario. Pero la capacidad de carga, el confort y ese aspecto imponente enamora a muchos.

En otra ocasión os enfrentaremos a las mayores bestias del mercado fuera del asfalto, pero hoy toca centrarnos en la vida que dará la inmensa mayoría de los potenciales compradores a estas dos joyas de dos ruedas.

Tecnología punta
 

Como hemos tenido la suerte de contar con estas dos má­quinas en anteriores reportajes de Solo Moto 30, no vamos a cargar este comparativo con un sinfín de datos técnicos que describan uno y otro modelo. Vamos a citaros las seme­janzas y diferencias, y a centrarnos en el comportamiento de cada uno de sus apartados.

Para empezar, los respectivos motores son muy distintos pese a contar con una arquitectura donde externamente no parece diferir tanto la una de la otra. El propulsor a 90º de la italiana (en L lo denominan ellos, y no en V) tiene la culata delantera inclinada hacia delante. De ese modo se busca cargar más peso sobre la rueda delantera y centrar las masas, entre otras muchas cosas.

Para lograr un efecto similar, y de paso aumentar la compacidad del conjunto, el motor de la KTM es un V a 75º. Ambas tienen culatas mul­tiválvulas, si bien para lograr más bajos y suavidad a medio régimen optan por dos soluciones radicalmente distintas: a la tradicional distribución desmodrómica movida por correas de Ducati se une el sistema DVT de distribución variable, mientras que la austríaca opta por una culata DOHC movida por cadenas, pero con una mayor cilindrada que busca más par en bajos y medios respecto del motor LC8 de la 1190, del que derivó en su día.

El caso es que en sus respectivas modalidades de potencia libre (todo es configurable en ambas), los dos motores bus­can subir de vueltas muy deprisa, tanto que no dirías por su fulgurante respuesta que cubican lo que cubican, de modo que si quieres guerra, te pueden hacer volar entre curvas.

Eso sí, tienen tanto que lo harán siempre ayudándote con su omnipresente electrónica: las respectivas inyecciones Bosch en la italiana y Keihin en la centroeuropea, en combinación con los sistemas de asistencia que las gobiernan y coordi­nan con el control de tracción, el antiwheelie, el ABS capaz de asistirnos en plena inclinación, sus reactivas suspensio­nes autoadaptativas y tantos otros gadgets (toda una sopa de letras en forma de siglas para sus correspondientes denominaciones), trabajan permanentemente para corregir errores y aumentar la eficacia.

La llegada de las centralitas con IMU han abierto todo un mundo de posibilidades a los fabricantes, y estas dos maxitrail son el máximo exponente del momento en ese campo.

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