13. Agosto 2017 - 11:04 | Joan Carles Vázquez | Noticias

En el programa de humor de la Televisión de Cataluña ‘APM’ existe una exitosa sección bautizada con el nombre ‘Ole tu!’ en donde uno de los guionistas del mismo recorre la “original arquitectura urbana” que decora ciertos pueblos y ciudades de dicha Comunidad Autónoma. En concreto, nos descubre bancos, árboles, adoquines, fuentes, calles… colocados de manera incoherente o directamente absurda. Es decir, auténticos gazapos urbanísticos que nos harían espetar en voz alta el nombre de la sección nada más verlos.

Pues bien, inspirados en ‘Ole tu!” os presentamos algunas de las rotondas más raras y curiosas –algunas, por su decoración; otras, por su original concepción– de nuestra geografía y que si estáis de vacaciones o estáis a punto de cogerlas quizás las crucéis durante vuestro viaje.

La más ES-PEC-TA-CU-LAR, sin duda, la última rotonda de Vigo. Inaugurada el pasado 10 de julio de 2017 es, en palabras del alcalde de la ciudad, una “obra de modernidad”. ¿Qué tiene? En su interior alberga una pantalla led circular gigante, de casi 2 metros de alto y con una superficie total de 24 metros cuadrados. Durante su puesta de largo se afirmó que la idea es que se puedan ver ¡¡partidos de fútbol en ella!! ¿Os imagináis un Celta-Deportivo o un Madrid-Barça en ella? Su ubicación exacta, en el cruce de la calle Rosalía de Castro con Serafín Avendaño.

Particularmente nos encanta la amabilidad de la rotonda de los 300 saludos. Situada en la pequeña localidad de Arroyo de la Encomienda, a la salida de Valladolid, en su interior acoge un bosque de 158 señales con la palabra 'hola' escrita en 316 lenguas del mundo. “Mingabu”, “mazawara”, “moino”... Diferentes maneras de recibir con una alegre bienvenida a todos aquellos que pasan por la localidad en lenguas como la ghanesa, el okavango o el apalai.

Sin embargo, seguro que a vuestros hijos o sobrinos, la que más les gusta es la rotonda del osito de gominola. Y es que ¿quién puede resistirse a un dulce osito de 7 metros rodeado de troncos multicolores? Está en Boadilla del Monte, Madrid. Y no. No es un anuncio de Haribo, el fabricante español de caramelos de goma y golosinas.

También les gustará la rotonda-piscina de Villar de Omaña, una pequeña localidad de León que cuenta con sólo 30 habitantes. A vosotros y a sus padres… quizás no tanto. Construida en 2015, según el alcalde de la localidad, “es un estanque en mitad del pueblo, el típico pilón que había, que lo hicieron más grande y redondo y que los niños lo usan como nosotros hacíamos antes en el río”. ¿Os convence como Aquapark?

Si no es así, en la ilerdense Balaguer, siempre podréis dejar que jueguen un rato en el tobogán-jirafa que culmina cierta rotonda –por cierto, con sólo un acceso–.

Y ya para acabar, dos rotondas algo más tenebrosas. La primera, enclavada en Villanueva de la Cañada, en Madrid. Y es que desde 2008 su antiguo cementerio está atrapado en una gran rotonda. Pero tranquilos, desde ese año que ya no descansa ningún nuevo huésped en su tierra sagrada. La segunda, en los accesos a la Universidad de Murcia. ¿Su nombre? ‘Symbiosis’. Es la obra ganadora del concurso ‘¿Actúas en verde?’, organizado por la propia UM en 2009 y que consistía en buscar coches verdes y convertirlos en esculturas. Es un Volkswagen Passat de los años 80 y de su interior crecen plantas y flores de colores. Sin palabras.

¿Conocéis más rotondas curiosas y raras? Seguro que sí. Podéis ampliar la lista en los comentarios, así como en nuestras redes sociales.

 

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