24. Noviembre 2017 - 19:26 | Joan Carles Vázquez | Noticias

En Rusia, sin ir más lejos, debería circular en todo momento con su vehículo total y completamente impoluto. ¿Por qué? Allí es ilegal desplazarse con el coche o moto sucio. Por cierto, la multa es de mayor o menor cuantía en función de la mugre acumulada. Como no se distinga bien la matrícula o los rasgos identificativos de nuestro vehículo, nos ‘crujirán’ sin compasión. ¡¡Ah, sí!! Son los propios agentes de tráfico quienes determinan el grado de suciedad y, por tanto, nuestra sanción.

Asimismo, es obligatorio llevar cámaras que registren nuestro comportamiento en carretera. La idea es evitar que se provoquen deliberadamente accidentes con el fin de cobrar el seguro.

En el país más extenso del planeta hay que mantener nuestro vehículo siempre limpio. En Grecia, en cambio, son tan correctos, que prohíben conducir a quien vaya mal vestido o sucio. Y sí, aquí también queda a criterio del agente sancionarnos. Por suerte, Fogg era un gentleman británico y siempre iba inmaculado e impecable.

Llegado a Alemania, seguramente nuestro aventurero buscaría recuperar tiempo en su Autobahn, sus famosas autopistas sin límite de velocidad. Pues bien, que no quite un ojo al indicador del depósito de gasolina, ya que como se quedara ‘seco’ en mitad de la misma… ¡¡Multa al canto!!

Desde allí podría ir por el norte, por Dinamarca, o por el sur, por Suiza. En el primero, sin embargo, antes de reanudar la marcha tendría que revisar sí o sí los bajos de su vehículo. En el pequeño país nórdico existe la obligación legal de mirar debajo del vehículo antes de iniciar la marcha. ¿Por qué? No se acepta la excusa de que no viste al perro o gato del vecino o incluso a tu mecánico de confianza.

En Suiza en cambio, podría aprovechar para pasarle un agua al vehículo.¡¡Pero ojo!! Tendría que lavarlo cualquier día de la semana a excepción del domingo. ¿Por qué? Está totalmente prohibido por ley hacer el día de descanso del señor. Al parecer, el objetivo de esta norma tan extraña es evitar que se malgaste agua, ya que hasta su aprobación todos los suizos y suizas utilizaban dicho día para asear sus vehículos. Vamos, que es preferible que lo hagan en otros días de la semana; quizás cuando tienen menos tiempo para despilfarrar el agua.

En la frontera con Francia, Fogg tendría que comprarse su propio alcoholímetro antes de entrar. Y es que como muy bien sabréis los que habéis viajado por nuestro país vecino, allí es obligatoria circular con uno propio. Si te paran y te piden que soples, no te quedes esperando a que los agentes saquen el alcoholímetro. O lo sacas tú, o que sancionan sin perdón. Como reza el dicho: el desconocimiento de la ley no te exime de cumplirla.

Por cierto, en Luxemburgo, todos los vehículos están obligados a tener limpiaparabrisas. Hasta ahí todo bien, pero lo curioso es que la ley se aplica incluso a aquellos que por diseño o definición no tienen.

Y antes de saltar a América, en las islas británicas, todavía hoy está en vigor una muy sagaz ley, que especifica que no se puede conducir un coche si no es desde el asiento del conductor, por no mencionar que a diferencia de la Europa continental está prohibido conducir por la derecha.

Estados Unidos es el paradigma de leyes y normas de tráfico extravagantes, pero una de las más curiosas y vigentes la hayamos en Marietta, en el Estado de Georgia. Y es que allí es ilegal escupir desde un coche, moto o autobús. Sin embargo, está completamente permitido hacerlo desde un camión. Por suerte para Fogg, tal comportamiento no es propio de un lord británico.

Y hablando de camiones, en Florida, sólo está permitido estacionar un camión frente a una residencia si ésta pertenece al mismo titular del camión. Para los otros automóviles no existe ningún problema. Vamos, que o se compraba una casa allí o nada de aparcar el ‘truck’ delante del motel.

Su última parada, Japón. Como en todos los lugares del mundo está prohibido conducir borracho. Pues bien, los nipones van un paso más allá y si acompañas a un conductor ebrio, aunque tú vayas sobrio, también ¡¡te multan!! Llegados a este punto del viaje el señor Fogg, debería pues controlar que Passepartout, su criado y acompañante, no abusara del saque en exceso.

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