24. Noviembre 2017 - 18:31 | Miriam Panisello | Noticias

Pese a que transformar una superbike moderna en una minimalista Café Racer podría parecer una mala idea, el espectacular resultado del trabajo de Dino y Marios Nikolaidis con esta KTM RC8R demuestra que en algunas ocasiones, hasta las motos más espectaculares se pueden mejorar.

La moto donante cuenta con la particularidad de ser una de las pocas superbikes que no llega cargada de asistentes electrónicos, por lo que su elección fue más que acertada ya que se ahorraban el hecho de tener que esconder metros y metros de cables. Sin embargo, eso no significa que la DCR-017, o “The Brain Eraser” como a ellos les gusta llamarla, fuese un trabajo fácil.

Su objetivo era crear una moto que reflejara la simplicidad del estilo de los años 70 y 80, con un buen chasis y motor, ruedas y un reloj analógico. Sin plásticos o fibra de carbono.

El mecanizado por CNC es una práctica habitual dentro del mundo de las customizaciones, pero DNA Filter’s llevaron esa técnica un paso más allá construyendo incluso partes grandes como el tanque o el colín. Gran acierto el de dejar al desnudo las partes de aluminio, para que se vieran las marcas dejadas por la fresadora. Eso sí, para protegerlas colocaron una capa transparente antioxidante.

Como la intención de Dino y Marios era dar a conocer sus trabajos en el EICMA 2017, dejaron su filtro MK3 Etapa 3 a la vista, sobresaliendo de la parte superior del tanque, como si de la caja de admisión de un Mustang se tratase. La idea puede gustar más, o menos, pero sin duda es sorprendente.

La parte trasera puede parecer la de cualquier otra café racer. Sin embargo, si la miráis con detenimiento, observaréis que está meticulosamente trabajada para no dejar ningún tornillo a la vista. Marios metió la batería, los relés, la caja de fusibles y parte del arnés de cableado del RC8R en la pequeña joroba.

Otra de las grandes ideas que esconde esta DCR-017 está en los faros. El soporte en anodizado naranja y la carcasa, sostienen una unidad LED que incorpora un sensor de inclinación que permite que el faro apunte en la dirección de la moto mientras circula.

Pero los chicos de DNA Filter’s no tenían suficiente con lo que habían hecho hasta el momento, ni con las prestaciones de la moto donante, así que agregaron un kit de carreras KTM ajustado a SBK para darle más potencia. También contaron con la ayuda Akrapovic, que les suministró un escape de titanio, con cabezales Evolution de Akra que añadían aún más potencia. Además, agregaron un embrague anti-salto, un cambio rápido, nuevo amortiguador y una revisión completa del sistema de frenos. El resultado, una KTM RC8R Café Racer que pesa alrededor de 159 kg y desarrollar las friolera de 186 CV.

Con el trabajo más duro ya finalizado, a Dino y Marios solo les faltaban los últimos retoques estéticos, entre ellos la inclusión de su logo y del nombre de esta bestia con apariencia de cordero.

Viendo el resultado final, seguro que están más que orgullosos de las más de 400 horas que necesitaron para dar una vida diferente a esta KTM RC8R transformada en la Café Racer DCR-017.


KTM RC8RPreparacionesCustom

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