22. Abril 2017 - 13:03 | Antonio Regidor | Noticias
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En la Universidad de Buffalo han hallado un líquido que puede revolucionar el segmento. Se trata del BODIPY (borondipyrromethene, boro-dipirrometano), un colorante orgánico fluorescente utilizado para detectar proteínas al que se le han descubierto nuevas propiedades, lo que lo hace un candidato ideal para una nueva generación de baterías de flujo.

Es un líquido que acumula electrones y que, al mismo tiempo, también permite su tránsito. Es infinitamente más barato que el litio, se puede utilizar tanto en el ánodo como en el cátodo y es totalmente seguro, lo que permite que fabricar una batería tenga un coste ridículo.

Las primeras pruebas arrojan resultados prometedores, con ciclos de carga y descarga sin pérdida de densidad energética, aunque tardaremos en verlas en el mercado al menos hasta dentro de un lustro, como poco.

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