17. Enero 2012 - 0:00 | Jordi Hernández | Comparativas
Fotos: J.P. Acevedo

En la actualidad, el mercado de las dos ruedas a escala nacional está dominado con mano de hierro por los scooters de 125 cc. Gracias a las ventajas que les brinda la convalidación entre los carnets A1y B, su facilidad de manejo, bajo coste de mantenimiento y, en especial, asequibles precios, se han ganado a pulso su fama de auténticos vehículos anticrisis.

Hoy en día la situación económica no está para muchos despilfarros, por ello tiene más sentido si cabe hacerse con los servicios de un scooter que, en el día a día, nos plantea multitud de ventajas.

Estar al día de las nuevas tendencias, movimientos del mercado y saber reaccionar a ellos es fundamental para una marca que desee mantenerse en los primeros puestos de los listados de venta. Durante años, Honda ha demostrado que es capaz de adaptarse a distintas situaciones, siempre intentando ofrecer a sus clientes el producto que más se ajuste a sus necesidades. Prueba de ello son los últimos lanzamientos del gigante japonés en las cilindradas de iniciación con scooters como el PCX 125 o el Vision 110 que, lejos de la exclusividad y ostentación de los modelos de hace unos años, tienen como único objetivo resultar lo más económicos y ecológicos posible, sin dejar de cumplir con el estricto estándar de calidad que ha hecho famosa a la firma del ala dorada.

Si hay un scooter del que Honda se sienta especialmente orgullosa, ése es sin lugar a dudas el Scoopy 125. Es todo un referente en nuestro país, posiblemente el ruedas altas más conocido y, a pesar de la crisis y su precio, todavía uno de los más vendidos. Por comportamiento, exclusividad y diseño se mantiene como una de las elecciones más recurridas y, quizás, la de mayor prestigio y calidad de cuantas existen actualmente en la cilindrada del octavo de litro.

Mucho donde escoger
El comparativo de hoy está completamente dedicado a la oferta que Honda nos propone en las cilindradas de iniciación, vamos a analizar tres de las mejores posibilidades, cada una con un precio muy distinto y, a pesar de las visibles diferencias, siempre dentro del marco de un uso ciudadano.

La movilidad urbana se da por sentando en los tres, a pesar de las diferencias de tamaño todos se mueven con soltura y sin demasiados problemas cuando se trata de pelear muy duro entre el tráfico. El Vision es por su liviano peso y compactas dimensiones el que mejor se desenvuelve entre coches parados, aunque a escasa diferencia del PCX, con una carrocería algo más voluminosa, disfruta prácticamente de la misma facilidad de movimientos. Con poco espacio puede que el SH se quede un pelo descolgado, pero en campo abierto no da opciones a los demás. Dispone de una parte ciclo bastante mejor que sus compañeros, lo que se nota especialmente en apartados como el de suspensión. Y es que en el caso del PCX y el Vision se ha optado por elementos muy sencillos, sobre todo en lo que se refiere a los blandos amortiguadores posteriores que, aparte de llegar a su máxima compresión con bastante facilidad, por no tener, no tienen ni mecanismo de reglaje con el que poder endurecer un poco más su respuesta.

Esto no sucede en el Scoopy. No es que sus dos amortiguadores traseros sean unos virtuosos tecnológicamente hablando, pero hay que reconocer que son de mucha mejor calidad y llegan con un reglaje de serie muy bien compensado y capaz de garantizar un excelente confort de marcha, a la vez que un comportamiento impecable para un scooter de sus características.

CBS para todos
Está claro que la relación calidad-precio entre el Scoopy y los otros dos está en niveles muy diferentes, de hecho no debemos olvidar que el SH 125 es un scooter de gama alta y, como tal, busca la excelencia aun a costa de penalizar algo más en el precio.

Pero un scooter como el Scoopy no cuesta más porque sí, tiene una explicación que, casi siempre, tiene que ver con el equipamiento. Si analizamos sus apartados de frenada y los elementos que los componen, observaremos una ligera ventaja a favor del SH, ya que éste llega con un disco de freno en cada eje (ambos son de 240 mm con pinzas de 3 y 2 pistones), en lugar de la veterana combinación entre un freno de disco delantero (de 220 mm) y un freno de tambor trasero (de 130 mm) que podemos encontrar tanto en el PCX como en el Vision.

En lo que a los resultados estrictamente se refiere, hay que decir que todos gozan de una frenada que se ajusta perfectamente a sus necesidades, teniendo en cuenta las potencias y prestaciones mecánicas de cada uno. Por si fuera poco, también todos integran sistemas CBS de serie, lo que aumenta considerablemente la seguridad y, al mismo tiempo, simplifica mucho su uso para conductores con poca experiencia sobre dos ruedas que llegan habitualmente del mundo del automóvil gracias a la convalidación.

Obviamente la solución más efectiva y la que mejores resultados proporciona es la que nos ofrece el Scoopy. Con dos discos y un CBS más evolucionado que los de sus compañeros, posee una magnífica potencia de frenada y un tacto comparable al de una moto mayor; francamente bueno. PCX y

Vision se deben conformar con un sistema CBS híbrido (mecánico/ hidráulico), que les aporta muy buenos resultados en los que se refiere a poder de frenada, pero, aunque ha mejorado mucho este sistema desde sus primeras versiones, todavía le falta un poco más de precisión y tacto para igualar los resultados del SH.

Caballos de sobras
En lo que respecta a los motores tampoco existen diferencias muy exageradas, aunque el Scoopy, a pesar de tener el motor más veterano de los tres, desarrolla las mejores prestaciones. Durante los primeros metros de la aceleración, el Vision y el PCX se mantienen al mismo nivel del SH, pero a medida que van ganando velocidad, el Scoopy saca a relucir su mayor caballería (13,7 CV) y deja clavados a los demás. Comparando frente a frente el Vision y el PCX sucede algo muy sorprendente, y es que, a pesar de sus diferencias mecánicas (y de cilindrada), las prestaciones que desarrollan son muy semejantes. Por ejemplo, la velocidad punta es prácticamente la misma (sobre los 108 km/h de marcador) y acelerando las diferencias son inapreciables. Es cierto que las prestaciones son algo importante en un motor, pero para Honda no son lo único, los técnicos japoneses van más allá y quieren aportar a sus clientes los argumentos más necesarios y... ¿Qué hay más necesario en el día a día que los consumos? El gasto de los tres es mínimo, con cifras tan asombrosas como los 2,2 litros a los 100 km del Vision o los 2,45 l del PCX en la misma distancia. Ambos propulsores, de reciente creación, han sido concebidos para contaminar y gastar lo menos posible, de ahí que integren sistemas tan sofisticados como la inyección PGM-Fi en ambos o el sistema de paro al ralentí Stop & Go del PCX. Bien visto, lo del Scoopy también tiene mucho mérito, pues aun siendo un motor que lleva un buen puñado de años en liza, su consumo de tan sólo 3,65 litros resulta excelente comparado con sus mejor preparados rivales.

Con buena capacidad
Tecnológicamente está claro que puede haber diferencias notables. Sea como sea dos de nuestros invitados pertenecen a unas categorías más bien económicas, mientras que, como ya hemos dicho, el SH debe competir con lo mejor de la cilindrada. Pero es curioso que en muchas ocasiones, pertenecer a una categoría más o menos prestigiosa no le asegura a un scooter ser necesariamente el mejor, si lo que nos interesa o lo que más valoramos de un scooter es que sea práctico y muy útil; entonces, el PCX y el Vision no han dicho todavía su última palabra.

Si en lo que nos fijamos es en la capacidad de carga, el Scoopy es de hecho el peor de los tres. En su cofre únicamente podremos guardar un casco jet muy pequeño, todo un inconveniente si tenemos en cuenta que bajo el asiento del pequeño Vision cabe un casco integral… De todos modos, el triunfo en este aspecto se lo lleva el PCX, que aprovecha al máximo el espacio y puede dar cabida a un integral y algo más. Por suerte para el Scoopy, su plataforma es plana y está acompañada por un gancho (como en el caso del Vision), lo que, en cierto modo, le permite salvar un poco los muebles en el apartado de carga.

Siempre útiles
Verdaderamente el PCX y el Vision le pegan un repaso a su compañero de gama en lo que se refiere a equipamiento de serie, y es que los pequeños de la casa pueden alardear de disponer de elementos como los caballetes laterales con desconectador o diversas guanteras que no encontraremos en el sofisticado SH. Además, en lo que no destacan se mantiene al mismo nivel que el Scoopy, como por ejemplo en lo que a cuadros de instrumentos o faros se refiere.

Sea como sea, la posibilidad de elección está ahí, Honda se la ha arreglado para que incluso cuando busquemos un modelo económico, podamos seleccionar un modelo de su gama y no nos veamos obligados a recurrir a otros fabricantes de, digamos, segunda línea.

HONDA PCX 125
CUALIDADES
Sistema Stop & Go
Capacidad cofre
Consumo medio
Autonomía
A MEJORAR
Amortiguador trasero
Sin plataforma plana
Pantalla baja

HONDA SH 125i SCOOPY
CUALIDADES

Comportamiento general
Estética y acabados
Inyección PGM-F
Frenada CBS
Doble Disco
MEJORAR
Sin caballete lateral
Capacidad cofre
Precio

HONDA VISION 110
CUALIDADES

Inyección PGM-FI
Capacidad Cofre
Plataforma Plana
Consumo medio
Frenada CBS
Precio
MEJORAR
Amortiguador trasero
Guanteras abiertas
Apertura asiento

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18.11.2010 | Noticias
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