8. Septiembre 2017 - 19:31 | Jordi Hernández | Comparativas
La V-Strom, como de costumbre, mantiene su línea equilibrada y muy compensada, basada en el rígido chasis doble viga que le confiere una estupenda solidez sobre el asfalto. El motor, de 100 CV, tiene una entrega de potencia plana y sin sobre saltos, con una estupenda zona media en la que resulta muy agradable de conducir y goza de cierta rapidez cuando nos movemos en carreteras de tercera y cuarta. Es una moto balanceada con una frenada delantera muy potente aunque poco dosificable en ocasiones, ya que para frenar con contundencia basta con apoyar solo dos dedos sobre la leva y acariciarla dulcemente. Hoy en día es una maxitrail más segura, ya que la nueva IMU incorporada trabaja de forma exquisita junto con el ABS Bosch, gracias a los cuales podemos retrasar a tope la frenada y sin miedo a bloquear la rueda delantera.

Grandes prestaciones

La KTM es una auténtica bestia, es exactamente igual de ágil y manejable que la anterior 1050, solo que ahora su propietario tiene a su disposición 125 CV en el puño del gas. Esto da para mucho, sobre todo porque, además de mantener su magnífica respuesta en bajos y medios, ahora nos obsequia con una estirada final en la zona alta que eleva sus prestaciones a otro nivel. Por si fuera poco, los tres modos de conducción disponibles de serie y las ayudas a la conducción como el ABS o el control de tracción no hacen más que incrementar su seguridad a la vez que nos ayudan a extraer todo su jugo.

Es una maxi de gran volumen, por lo que resulta aún más sorprendente su comportamiento en carretera cuando vamos a por todas. Ver una moto de su tamaño en acción y moverse con esa facilidad es una gozada, sobre todo por lo rápido que se puede ir incluso en carreteras muy cerradas.

Las suspensiones se lo tragan todo, el aplomo y la estabilidad que nos ofrecen incluso en tramos en muy mal estado es increíble, sin darte cuenta su velocímetro alcanza los tres dígitos en un pestañeo y lo mejor es que ni su chasis ni sus suspensiones te transmiten la menor sensación de que estás yendo muy muy rápido.

En contrapartida, la frenada es dosificable y su buena potencia es muy fácil de aplicar, delante tiene un taco suave y con un recorrido más bien largo, seguramente para equilibrar su respuesta en tierra y asfalto, aunque no os engañéis, cualidades no le faltan, incluso en el eje posterior, donde incluso con calzado grueso tuvimos siempre un control muy directo sobre el tacto.

Al ser la veterana del comparativo, la Africa Twin en esta ocasión ya no nos sorprendió tanto, aunque tampoco nos dejó de maravillar, pues la verdad es que el cambio DCT le da un toque distinto. Es la más off-road de todas y aun así es una maravilla en carretera, ya que no se amedrenta frente a las demás a pesar de ser la menos potente del grupo.

La clave está en lo magníficamente compensada que está su parte ciclo y lo bien implementados que están los modos del cambio del DCT. Particularmente iría siempre con el modo S3; en él, demuestra una conexión muy directa con el puño del gas y la inmediatez total de respuesta. Ir rápido es muy muy fácil; grosso modo solo tenemos que preocuparnos de acelerar y frenar, aunque para vivir un poco más de la conducción, os aconsejamos bajar marchas manualmente, resulta muy divertido.

La moto tiene una entrada en curva estable, la llanta de 21” no le proporciona la mejor de las habilidades en los cambios de peso, pero nos lo compensa con un paso por curva a la altura de la KTM.

Las suspensiones son blanditas, pero tienen una buena retención que nos evita ir despendolados cuando les exigimos trabajar a buen ritmo, tienen recorrido de sobras y cuando circulamos a ritmo de crucero resultan muy confortables. Respecto a la frenada, como buena Honda, lo que más destaca es su tacto fácilmente dosificable, puede que a priori no tenga el mordiente ni la contundencia de algunas de sus rivales, pero lo que sí tiene es una frenada fácil y controlable.

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