25. Septiembre 2017 - 17:29 | Alex Medina | Comparativas
Santi Díaz


En la moto alemana, en cuarta velocidad, entre las 4.000 y las 6.000 rpm, tienes una respuesta deliciosa y hasta las 12.000 tienes una largo camino de fuertes emociones.

El mejor decorado para la XR es una carretera revirada con buen asfalto, donde se tiene la sensación de pilotar, perdón, conducir, una moto de carreras que al gas a la salida de las curvas con el motor aullando, permanece muy neutra, sin extraños movimientos y consiguiendo transmitir una gran sensación de seguridad.

Ojo: no es que la Ducati sea una moto solo para ir de paseo ni muchísimo menos, pero con un motor más dulce y una agradable sensación de confort que la BMW no tiene, la hacen más aristocrática que la salvaje XR y tiene a su favor un equipo de suspensiones superior al de la moto alemana.

El equipo de frenos de ambos modelos está a muy buen nivel y el tacto de la frenada en la BMW nos pareció más progresivo, pues el de la Ducati es un poco “on off”, pero muy potente, y detrás también nos gustó más el tacto el de la moto alemana pese a que la palanca está demasiado baja.

Si hablamos de prestaciones puras, la BMW es más rápida acelerando sobre cualquier distancia y es capaz de superar los 200 kilómetros/hora en solo 1.000 metros. La Ducati recupera mejor en las distancias cortas, pero a medida que pones metros por medio, la BMW le gana terreno.

En lo que se refiere al consumo, la BMW supera los siete litros a los 100 kilómetros si te aplicas y la Ducati se queda un poco por debajo,  pero en ambos casos se pueden superar, si no las exprimes demasiado, los 300 kilómetros de autonomía.



En definitiva, dos motos trail deportivas con su propia personalidad. La Ducati tiene un punto exclusivo que marca la diferencia y posiblemente en cuanto a tecnología, esté un paso por delante. Pero todo eso lógicamente se paga, puesto que cuesta 23.990 € frente a los 17.600 € de la XR de BMW.

Para equilibrar la balanza, deberíamos de añadir en la BMW su denominado kit Dinámico, que consta del modo de conducción pro, DCT, control de tracción, cambio rápido y ABS Pro, además de pequeños detalles. Este kit cuesta 1.229 €, que si los sumamos al precio de la moto (17.370 €), se queda sobre los 18.600 €, es decir que la moto italiana sigue costando más de 5.000 € con respecto a la tetracilíndrica alemana.

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