25. Septiembre 2017 - 17:29 | Alex Medina | Comparativas
Santi Díaz

En líneas generales, la Ducati es cómoda para viajar, a pesar de que su protección aerodinámica es más justa, y la BMW más deportiva. En la moto italiana uno se siente más integrado, el conjunto está mejor resuelto ergonómicamente y las piernas encajan mejor en el depósito de combustible, lo que transmite la sensación de que es más fácil de mover en los cambios de dirección. La protección de la pantalla es superior en la BMW; en ambas motos el cuerpo queda en posición erguida, pero la Ducati es más cómoda, y lo cierto es que encaja mejor las largas distancias. El pasajero en la BMW dispone de más espacio que en la Ducati y las piernas le quedarán menos flexionadas.

​Deportivas

Un poco más arriba comentaba que ir de ruta con Edu Cots es siempre una buena experiencia y por otra parte es fácil de imaginar que, conociendo su currículum, en carreteras reviradas es un tío, además de competitivo, seguro y del que siempre se aprenden cosas.

No nos engañemos. Lo que realmente nos apetecía, pues este tipo de motos lo demanda, es hacer curvas a buen ritmo. Y así lo hicimos por tramos por los que en otros tiempos subíamos con la carretera cerrada y un crono… ¡he dicho en otros tiempos!

En carreteras de curvas es innegable que son dos motos muy diferentes y superdivertidas, con una posición de conducción en la que vas sentado un poco más atrás en la BMW.

En la moto italiana hay más transfer de masas en las frenadas, pues lleva las suspensiones más altas y tienes que abrir y cerrar el puño de gas en el momento apropiado. En este sentido, es una moto que necesita de una mayor precisión que la BMW. Esta es más intuitiva y parece que una vez dentro de la curva sea más estable, pero por otra parte es más pesada, y eso se aprecia tanto a baja velocidad como en los cambios de dirección, en los que hay que hacer un poco más de esfuerzo.

Por otra parte, el motor de la BMW es más extremo. El cuatro cilindros aúlla y parece no tener límite y nuestra unidad con el cambio semiautomático que puedes cambiar sin cortar el puño de gas tiene un punto muy excitante, mientras que en la Ducati es menos preciso.

Las dos motos son para disfrutar y, repito, muy diferentes. En la Ducati tienes que adaptarte a su configuración para sacarle todo el partido, y la BMW es más fácil y únicamente hay que ser conscientes de que las sensaciones son de una auténtica deportiva. La parte ciclo te permite un paso por curva muy rápido y es más neutra que la más inquieta moto italiana. En una conducción más bien deportiva, desde mi punto de vista, la BMW es una moto más sensible, más directa, con un tren delantero que pisa muy bien y que transmite buenas sensaciones. Tal vez la Ducati sea más rápida en los cambios de dirección, pero la BMW transmite mayores sensaciones deportivas que la moto italiana.

En la Ducati, las suspensiones tienen más recorrido y, en las frenadas, hay un transfer superior. La Ducati vibra menos, tiene un propulsor muy agradable y suave hasta las 4.000 rpm, pero con menos carácter que la BMW en su conjunto. La preciosa Pikes Peak tiene a su favor el tacto de las suspensiones. La Ducati es una moto más aburguesada, más refinada, que vibra menos y es más fácil de conducir que versiones anteriores,  pero es menos emocionante que la BMW.

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