12. Abril 2015 - 11:42 | Antonio Regidor | Blogs
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Sea como sea, el futuro de nuestras motos y automóviles está intrínsecamente asociado a la energía eléctrica. Mal nos pese, en un futuro cercano se acabó lo de quemar gasolina y hacer ruido. Bueno, podremos hacer que nuestras motos eléctricas suenen como una MotoGP, esto ya es una realidad, aunque solo quemaremos electrones...

Se ha hablado de fuel cell, baterías de iones de litio, baterías de azúcar o baterías líquidas de transferencia de iones como métodos de generación o de acumulación de energía eléctrica. Lo último habla de baterías nucleares, baterías que utilizan la radiación de un isótopo para generar electricidad. En estas baterías se utiliza un isótopo inestable de estroncio 90 en un medio acuoso, conjuntamente con un electrodo de nanotubos de dióxido de titanio, que actúa como catalizador. Se produce una reacción mediante la cual el agua se descompone por la radiación emitida por el isótopo, y se crea una corriente de electrones que fluye hacia los electrodos de nanotubos de TIO2 y platino. Dejándose de rollos técnicos, la electricidad producida es longeva en el tiempo y, lo que es mejor, esta batería no se ve afectada por el frío o el calor o cualquier otro agente externo. Su vida es realmente elevada, ideal para olvidarse de este componente durante una o dos décadas. Al efecto de la descomposición del agua debido a la radiación atómica se le conoce como radiólisis, una palabreja con desinencias griegas que significa rotura por radiación.

Es una electrólisis pero inducida por la radiación atómica.

La contrapartida, evidentemente, es que no deja de ser un elemento radioactivo, aunque la batería vaya convenientemente blindada.

En nuestra vida tenemos muchos ejemplos de materiales radiactivos con los que compartimos nuestro día a día. Sin ir más lejos, muchos materiales fluorescentes son radioactivos, eso sí, de muy baja intensidad.

Algunos relojes analógicos que brillan en la oscuridad, o esas pequeñas ampolletas de luz de diferentes colores que llevan algunos collares o pulseras, están hechas de gas tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno, también conocido como hidrógeno-3.

Tampoco ahora vayáis a pensar que la energía nuclear es el futuro, ni mucho menos, pero es otra manera más de generar energía que, en algunos casos, puede ser necesario para determinadas aplicaciones.

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