19. Octubre 2015 - 12:02 | Josep Lluis Merlos | Blogs
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Dijo el mallorquín en una entrevista que existen tres tipos de campeones: el regular, el circunstancial y el dominador. De todos, el último jamás daría una muestra de humana debilidad como esa, y menos ante la observadora sagacidad de un depredador como Valentino, al que no se le escapa ningún detalle.

La gaviota que golpeó al de Ducati no pudo salvarse, y Lorenzo no debía haber permitido que la victoria en Phillip Island volara como lo hizo. Le recortó 7 puntos a Vale. Sí, pero podían haber sido 12, y ahora el de Tavuglia ya dispone de su primer match ball en Sepang, como el que no quiere la cosa.

El día que Vale "falla" y queda fuera del podio, Jorge no remata y –como en Misano–, pese a las victorias de Márquez, el italiano vuelve a salvar los muebles en un campeonato donde acabará primando la regularidad por encima de la velocidad.

Phillip Island, ese escenario mágico como pocos, nos regaló la apoteosis de poder vivir el Combate de los Jefes. Unos más que otros. Como Viñales, cuya actuación no debería quedar ensombrecida.

Josep Lluis Merlos

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