16. Febrero 2015 - 16:46 | Antonio Regidor | Blogs
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Siempre que se habla de accidentabilidad en ámbito urbano, se mencionan como factores causantes de un siniestro la “ele­vada velocidad”, el “no respetar la señali­zación semafórica”, el “no ceder el paso” “no respetar una señal de Stop”. Nunca leeremos que la causa del accidente sea un “vertido de combustible sobre el firme”, “líneas blancas deslizantes” o “deficiente ordenación del tráfico rodado”.

Este último concepto es mucho más grave de lo que parece. En la ciudad de Barce­lona, concretamente, tenemos detectados unos cuantos puntos calienteszonas en las que la ordenación del tráfico induce al conflicto entre conductores y a la provoca­ción de accidentes. Por ejemplo, en su afán por crear carriles bici, han provocado que algunos carriles de circulación del tráfico no sean rectos sino que tengan un sesgo en su trazado, justo en la intersección con otra calle. ¿Resultado? Pues el conflicto entre conductores está servido. Y es que la gran mayoría no hace el sesgo, con lo que el primer y el segundo carril entran en conflicto, ya que si el primer carril obliga­toriamente debe hacer el sesgo, para no chocar de frente con los coches aparcados, el segundo carril tiene la posibilidad de seguir recto, ya que no hay obstáculo algu­no. Si los conductores del segundo carril hacen caso omiso a las líneas pintadas en el asfalto –y así es–, la invasión del primer carril es lo habitual, por lo que las pitadas, malas caras y enfados están garantiza­dos… Y de cuando en cuando, hay acciden­tes. Y el ayuntamiento se queda tan ancho.

Algo parecido ocurre con una calle en la que se permite el giro a la izquierda en dos de sus tres carriles... pero la calle per­pendicular en la que se entra ¡sólo tiene un carril! Cuando el vehículo del carril central gira a la izquierda, el del primer carril a la izquierda pita enfadado por la invasión de su espacio, pero es legal, está permitido y regulado por el ayuntamien­to… Otro punto caliente gratuito, que origina broncas cada quince minutos y accidentes semanales.

Éstos son sólo un par de ejemplos reales de situaciones provocadas por la mala ordenación del ayuntamiento, pero, por desgracia, hay muchos más. ¿Nadie va a denunciar este hecho en algún parte de accidente como provocador del suceso? Alguien tiene que pagar por estos errores, y no somos nosotros, los ciudadanos…

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