17. Septiembre 2014 - 12:31 | Josep Lluis Merlos | Blogs
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Cinco años después de su última victoria en un circuito italiano, Valentino Rossi volvía a ganar gracias a una actuación que desató la euforia de muchos. Bueno, tal vez la de algún forofo anti, no. Pero ya sabemos que ni los que valoran a los futbolistas sólo por sus goles, ni a los pilotos por sus victorias, entienden ni de fútbol ni de motos.

Misano le dio una mano a Vale. O las dos. Y a nosotros. Para aplaudirle como se merece. Que con 35 años aún esté ahí, peleando, pudiendo quedarse jubilado en su casa contando billetes, sólo por eso, ya merece nuestro respeto y admiración. Y, encima: va y gana. Forzando al error a Márquez, superando a Jorge ampliamente, batiendo a Pedrosa por goleada. No fue un mal resultado para alguien que se había ido. No debía ser muy lejos, entiendo.

Rossi no volverá a ganar nunca un Mundial. Puede que Messi jamás sea campeón con Argentina. Pero ¿renunciaríamos a la magia de Leo aunque nunca levantara la Copa del Mundo?

En el deporte, como en la vida, la historia nos regala seres excepcionales. Rossi es uno de ellos. Cuando un país no tiene pilotos propios a los que admirar, la afición se convierte en rossista.  ¡Qué lujo tener héroes locales, y encima disfrutar con Vale¡

 

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