10. Agosto 2015 - 9:46 | Josep Lluis Merlos | MotoGP
Imagen de Josep Lluis Merlos

Indianápolis fue la carrera de los acosadores. Marc salió desde la pole; sí, pero Jorge les robó la cartera en la salida. Aunque luego, en el momento de la verdad, fue el de Cervera –más entero, menos gastado– quien arrasó cuando desfallecieron los neumáticos. Su tercera victoria del año, segunda consecutiva. Y por detrás, Rossi, otra vez él, por décima vez en el podio, tras haber estado echándole el aliento en el cogote a Pedrosa.

Empieza el espectáculo. Parece difícil que Márquez pueda ganar el título. Pero no imposible. Misión: ganar carreras. Si no queda campeón, será su forma de eclipsar los ecos de quien le suceda en el palmarés. Porque Marc puede ganar todas las carreras que faltan hasta final del año, ahora que su Honda –700 victorias– ha dejado de ser ciclotímica y ha despertado de la bipolaridad. Que no se descuiden.

La información que nos transmite la cámara superlenta es crucial. El paso por curva de la Yamaha es superior al de la Honda. Pero, ¿de qué sirve esto si sus neumáticos llegan cocidos a la fase decisiva de la carrera? Bridgestone: ¿hola?

GP de IndianápolisMotoGP

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