25. Julio 2015 - 5:53 | Manuel Pecino | Resistencia

Todos los que vimos la caída de Pol Espargaró en su última salida el pasado viernes  -el sábado de Suzuka se reserva para la carrera de las 4 horas- contuvimos la respiración. Las cámaras del circuito mostraban en ese momento, por casualidad, a Pol llegando al Hairpin, la horquilla de Suzuka.

De repente se vio como se salía de la pista y chocaba con las protecciones móviles que se encontraban entre el final del asfalto y el muro que bordea la pista. Durante unos segundos Pol fue dando vueltas en el aire como un muñeco. Cuando paró todos nos quedamos con la vista clavada en él. Sólo volvimos a respirar cuando le vimos levantarse y salir caminando hacia “lugar seguro”.

“Ha sido un error mío evidentemente”, comentaba después.  “Pero no ha sido un highside o una pérdida de rueda de adelante, sino que me he encontrado un piloto justo es una curva que es bastante larga que es fácil hacerla a fondo”.

Es de cuarta y llega un punto que estás con dos segundos el limitador y luego frenas. Tenia un piloto delante y estaba bastante lejos, pensaba pasarle en la frenada pero, de repente, le ha dado por levantarse y frenar en medio. El problema es que esa curva es un poquito estrecha, tiene sólo una trazada. Me he abierto un metro, lo suficiente como para tocar un poquito la tierra”.

 “Y ahí no ha habido otra, o me tiraba o chocaba contra el muro porque están muy cerca…y me he tenido que tirar. Afortunadamente yo estoy bien, pero la moto es la destrucción más grande que he hecho en mi vida; me ha sabido fatal por el equipo”.

 

Comentarios de Facebook