3. Septiembre 2014 - 21:04 | Josep Lluis Merlos | Blogs
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Estos chicos son tan buenos, tanto, que se conocen tan bien, saben cómo son de buenos sus rivales, que por eso mismo se atreven a negociar curvas en paralelo, a todo trapo, separados por apenas milímetros. Pero sólo si están convencidos de quién llevan a su lado.

A mí, las marcas de neumáticos en el mono ajeno no me hacen ninguna gracia. Lo siento. Tengo que decirlo.

En su momento fui muy crítico con el estilo de Marco Simoncelli, y hoy no sería coherente con lo que dije si no apuntara que el adelantamiento de Márquez a Lorenzo me pareció, cuanto menos, atrevido. Si no lo hiciera, no sería consecuente con la independencia y la libertad periodística de la que presumo.

No me deben nada. No les debo nada, más allá de que me hagan disfrutar un domingo tras otro. Que ya es mucho.

Pero la superioridad del binomio Marc-Honda me parece tan manifiesta, que la maniobra me pareció innecesaria, máxime frente a un rival cuya moto no le permite pilotar tan al límite.

Nadie puede dudar de la valentía de ambos, de una agresividad de la que nadie está exento. La historia está llena de ejemplos para confirmar o rebatir esto. Pero de ahí a permitir que valga todo, dista un abismo.

En los tiempos en que ni las más altas instituciones se libran de ello, nadie debería sentirse como un aforado.

MotoGPGP Gran Bretaña

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