28. Febrero 2015 - 15:18 | Jordi Hernández | Comparativas
NMS y Santi Diaz

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Patrocinado por Triumph Madrid

Cuando hablamos de polivalencia en el mundo de las dos ruedas, casi con toda seguridad, serán las motocicle­tas de filosofía trail las primeras que vengan a nuestra mente. Sobre todo hoy en día, cuando, debido a la diversificación del mercado, la oferta en este tipo de motos ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Ahora, al contrario que en sus inicios, ya no sólo tendremos que escoger entre motos todoterreno que se desenvuelvan bien en carretera, sino que existe una posibilidad de elección grandísima, entre modelos más especializados en asfalto y, otros, quizás los menos, con buenas dotes para la conducción fuera pista.

Sea como sea, cuando se trata de escoger un vehículo que sea capaz de garantizarnos la misma eficacia entre semana como a la hora de viajar o disfrutar de su faceta más lúdica, afrontando todo tipo de desplazamientos, sobre cualquier terreno y en cualquier circunstancia meteorológica, invitadas como las de hoy tienen mucho que decir.

Ya que, ante una oferta casi infinita, la Suzuki V-Strom 650 y la Triumph Tiger 800 son el término medio que muchos estabais bus­cando; por un lado, son fáciles, manejables y mucho más asequibles que las grandes maxitrail de 1.000 c.c. o más, y, por otro, cuentan con los argumentos suficientes para desempeñar las mismas funciones que sus hermanas mayores, sin tener que realizar grandes desembol­sos de dinero o dejarnos medio sueldo en mantenimiento y gasolina.

Opciones distintas

Nuestras invitadas se sitúan en los dos extremos completamente opuestos de una misma categoría. Por un lado, la V-Strom representa el lado más dócil, racional, práctico y comedido, y, por otro, la Tiger 800 ejemplifica la faceta más deportiva, divertida y pasional de las trail de media cilindrada. Es cierto que ambas son capaces de llevar a cabo las mismas funciones fácilmente, pero también lo es que cada una de ellas lo hace a su manera, imponiendo en todo momento su carácter y personalidad.

Para comenzar, Suzuki nos propone un motocicleta más cómoda, con una posición de conducción relajada que protege muy bien aerodinámicamente y cuyo apartado técnico se caracteriza por un motor dulce y dosificable y un chasis y suspensiones de reacciones nobles y muy confortables. Mientras, Triumph otorga a su Tiger 800 ese toque tan particular de las motos británicas; por muy trail que sea, no renuncia a un toque de deportividad, conseguido a través de un robusto bastidor multitubular de aluminio, unas suspensio­nes de carácter más rígido y un motor explosivo. Todo ello lo han empacado en una moto algo menos voluminosa y ligera, con una estética bastante más agresiva que la de su rival y con una posición de conducción muy de carretera, en la que el conductor carga un poco más el peso hacia el eje delantero.

Todo uso

En uso ciudadano, la V-Strom es la que a priori más ventajas nos propone; incluso aun siendo la más pesada, voluminosa y alta de asiento de las dos. Ello se debe a sus bondadosas geometrías y al exquisito tacto del bicilíndrico en V que tracciona y responde muy bien desde abajo. Gracias a ellos, su maniobrabilidad urbana es muy buena, su gran distancia entre ejes le confiere una estabilidad a baja velocidad magnífica y su buen radio de giro, inferior al de la Triumph, la hace moverse con mayor soltura en este ambiente. Por su lado, la Tiger es una moto de espacios abiertos, es cierto que al poderse variar la altura de su asiento entre 810 y 830 mm se llega mucho mejor al suelo y cuesta menos subirse a ella, pero su manillar gira bastante menos y el tacto de su motor, mucho más directo, no resulta tan dosificable como el de la V-Strom a la hora de pelearse con el tráfico urbano cuando circulamos despacio. Pese a todo, tienen muchos puntos beneficiosos en común en este escenario: por ejemplo, los altos manillares pasan por encima de los retrovisores de los coches sin problemas y las largas suspensiones nos dejan subir y bajar de las aceras sin esfuerzo; además, las altas llantas de 19” delante y 17” detrás confieren una mayor seguridad a la hora de circular por muy bacheado y deslizante que sea el asfalto de nuestra ciudad.

Otro valor añadido para la Suzuki en este terreno es lo poco que necesita para funcionar. Su bicilíndrico es un auténtico mechero, y esto, en el día a día, puede ser determinante. Con una media de 4,6 litros en condiciones normales, la V-Strom gasta casi dos litros menos a los 100 kilómetros que su rival, una cifra arrolladora que, en el trascurso de un depósito, nos permitirá hacer una media de algo más de 120 km antes de pasar de nuevo por la gasolinera.

Aunque la versatilidad de nuestras invitadas les lleva a cumplir un muy buen papel por ciudad, es innegable que sus creadores no han realizado tan duro esfuerzo en el desarrollo de sus criaturas para que al final acaben siendo poco más que un scooter. Tener a nuestras órdenes una moto que sea práctica en el día a día está muy bien, pero si alguien está dispuesto a pagar entre ocho y poco menos de diez mil euros por una de ellas, no es precisamente para darse un paseíto por la avenida principal.

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