12. Agosto 2014 - 19:35 | Josep Lluis Merlos | Blogs
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De todas ellas, la más importante –desde mi punto de vista–: la primera victoria de Efrén Vázquez. 116 carreras, siete años en el Mundial. Parecía que este día no iba a llegar. Y lo hizo precisamente en uno de los escenarios con mayor pedigrí en la historia del motor.

Me ha costado mucho creer en él, pese a su elogiable humildad, su innegable tesón, su permanente valentía y su tenaz dedicación. Pero creo que la victoria del de Rekalde será la primera de otras. No sé si muchas, pero estoy convencido de que este vasco no será como aquellos grupos musicales que pasan a la historia por haber compuesto un solo hit.

Ignoro si llegará a ser campeón del mundo. Por empeño está claro que no quedará.

Pero más que por la victoria en Indianápolis, si por algo me ha convencido Efrentxu es por la incuestionable evolución que ha hecho. De aquel descubrimiento de Herri a la realidad de Alberto dista todo un mundo.

El año próximo quiere repetir en Moto3, su última temporada allí. Se equivoca. Ahora que ha descubierto dónde está la rampa de lanzamiento no debería dilatar su salto a Moto2. Allí partirá de cero, sin lastres del pasado, ni más compromisos que los que él se quiera marcar.  El universo. Con 28 años no hay mucho tiempo que perder.

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