24. Enero 2008 - 18:26 | solomoto.es | Trial
Para la trigésima primera edición del Trial Indoor de Barcelona, la cita decana de la especialidad contará con la mitad de sus zonas ambientadas en la cultura china, sin renunciar por ello a su principal signo de identidad: ser la prueba más larga, más dura y más difícil del mundo.

Solo Moto: ¿Cuántas zonas están bajo vuestra supervisión este año?
Bernard Estripeau:
Para esta edición, seis secciones, que tendrán todas ellas China como nexo de unión. Puedo avanzar que una evocará la ciudad de Hong Kong, otra simula vasos chinos para poder tomar el té, una tercera se llama Los cuencos de arroz, la cuarta zona será una reproducción a escala de la Gran Muralla china, que alojará una espectacular carrera de velocidad en paralelo; la quinta toma la denominación de El muro de las oraciones y la sexta y última podría ser un lago artificial con grandes rocas, muy similar a la que ya estrenamos el año pasado en el Palau Sant Jordi.

Francesc Tarrés: La otra mitad más una seguirán la estética que en los últimos años ha plasmado a al perfección la filosofía que rige Barcelona: máxima dificultad en el menor espacio posible. Pero, como siempre, habrá distintas combinaciones de elementos que les conferirán una nueva estética y las convertirán a buen seguro en un nuevo desafío para los pilotos. Además, a diferencia del año pasado, las zonas con ambos estilos estarán mezcladas unas con otras, con lo que visualmente el recorrido será todavía más espectacular.

SM: ¿Serán más exigentes que las que ideasteis para la temporada pasada?
BE:
No lo sé. En 2007, la zona de troncos de Montesa, una de las que diseñé, se convirtió en una de las más difíciles. Otra que montamos, la de rocas, también fue muy complicada para los pilotos.

FT: Barcelona, por definición, es la prueba más difícil del mundo. En primer lugar, por tradición; porque el número de zonas es el doble que el de una prueba estándar

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